La Corte Internacional de Justicia de La Haya definió la frontera marítima entre Perú y Chile sin determinar las coordenadas geográficas exactas. El fallo reconoció más del 70% de la demanda peruana, dándole a Perú aproximadamente 50,000 km2 de soberanía marítima. Chile aceptó cumplir con el fallo de forma gradual requiriendo acuerdos con Perú.