El documento describe la situación de los criollos en la América española de los siglos XVII y XVIII. A pesar de su poder económico, los criollos estaban excluidos de los altos cargos políticos y religiosos, lo que despertó su descontento con el régimen colonial. Inspirados por las ideas de la burguesía europea, los criollos lideraron las revoluciones que condujeron a la independencia de América y pasaron a constituir la nueva clase dominante.