La democracia liberal es un sistema de gobierno representativo que se basa en el estado de derecho y la protección de los derechos individuales y colectivos, permitiendo la coexistencia y competencia de diversas ideologías. Se caracteriza por elecciones periódicas y una perpetuación de sus principios, aunque en contextos como Bolivia, los hábitos y prácticas políticas tradicionales aún influyen en la ciudadanía. A pesar de estas variaciones, existen posibilidades de articular sistemas de democracia que engloben múltiples comunidades a diferentes niveles.