Un niño tenía la mala costumbre de rayar todo con su lápiz a pesar de las advertencias de sus padres. Un día, llegaron mesas y sillas nuevas a la escuela y las de su puesto ya estaban rayadas.
FINALICEMOS EL CUENTO34
Había una vez un niño que tenía la fea costumbre de andar
rayando con su lápiz por todos lados. No se salvaban las paredes, puertas,
muebles, etc. Aunque sus padres le advertían de su mala actitud, el niño seguía
haciéndolo.
Resulta que un día llegaron a la escuela mesas y sillas nuevas y las
de su puesto fueron las primeras que estaban rayadas…
Entonces…
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