El pueblo de Héctor estaba pasando por una sequía y escasez de agua. Héctor conoció al Señor del Agua en un sueño, quien le explicó que dejó de enviar agua al pueblo porque la gente dejó de respetarlo. El Señor del Agua le dio a Héctor tres pescaditos mágicos para que aprendiera a nadar y le pidió que enseñara a los demás a respetar el agua. Al día siguiente, Héctor usó sus nuevas habilidades para nadar y desde entonces