Clarita era una gota de agua dulce que llegó al mar y se sintió sola entre las gotas de agua salada. Con el calor del sol, Clarita se evaporó y se unió a una nube, disfrutando de volar en el cielo. Cuando las nubes chocaron, Clarita cayó durante una tormenta en forma de gota de lluvia y aterrizó afortunadamente en una piscina con niños.