Los cuidados post-mortem tienen como objetivos garantizar la dignidad del fallecido y respetar a su familia, ayudar a los familiares a afrontar el proceso de la muerte y preparar el cadáver para su traslado. Estos cuidados incluyen acomodar el cuerpo, cerrar los ojos y la boca, retirar equipos médicos, aseo del cuerpo, envolverlo en una sábana e informar a los familiares sobre los trámites necesarios.