Los polinesios llegaron a la Isla de Pascua entre los siglos IV y V d.C., donde desarrollaron una sociedad compleja con reyes, sacerdotes y artesanos especializados. Su cultura alcanzó su apogeo entre los siglos XI y XVII, pero luego la sobreexplotación de recursos provocó conflictos internos y el colapso de su cultura. En 1722, el holandés Jacob Roggeveen fue el primer europeo en llegar a la isla y la bautizó "Isla de Pascua".