Bernardo de Claraval escribe un elogio a la nueva orden militar de los Caballeros Templarios en respuesta a una solicitud del primer Maestre de la Orden, Hugo de Payns. En la obra, Bernardo justifica la existencia de los monjes guerreros templarios, describiendo su doble lucha contra la carne y el espíritu del mal, así como su valor para enfrentar la muerte por Cristo. Luego alaba la vida ascética de los templarios a pesar de sus deberes militares, y concluye exhortándolos a combatir con valent