El documento describe un caso clínico en el que un paciente varón de 37 años con una herida punzo penetrante en la región supraclavicular tuvo un sangrado arterial incontrolable, el cual se detuvo mediante la introducción de un dedo hemostático. Se creó un dedo artificial con un guante para estabilizar la herida, logrando que el paciente no presentara sangrado a las 24 horas. Este procedimiento fue crucial para salvar la vida del paciente, quien no tenía acceso a un banco de sangre y mostraba signos de hemoneumotórax.