La historia cuenta la devoción de Deolinda, una mujer del siglo XIX en Argentina que caminó durante días con su hijo en brazos para seguir a su esposo, que fue reclutado para un combate guerrillero. Agotada y a punto de morir, amamantó a su hijo hasta su último aliento para asegurar su supervivencia, antes de fallecer junto a él. Más de 50 años después, el lugar donde murió se convirtió en un santuario conocido como el "Paraje de la Difunta Correa", donde la gente le atribuye milag