El documento explora la evolución del internet en el contexto de los derechos fundamentales, argumentando que su importancia ha aumentado con el avance tecnológico y el acceso global. Destaca la controversia sobre si el acceso a internet debe ser considerado un derecho fundamental y cómo su regulación puede afectar otros derechos humanos. Finalmente, se sugiere que los estados deben desarrollar políticas que garanticen el acceso a internet como un derecho, respetando las libertades y evitando la vulneración de derechos fundamentales.