Este documento discute los orígenes filosóficos de la doctrina de los derechos naturales en la antigüedad, particularmente en los estoicos. Sostiene que los estoicos propusieron la existencia de una ley natural eterna y universal que se aplica a toda la humanidad más allá de convenciones locales. Argumenta que esta doctrina de los derechos naturales ha sido recogida en convenciones y tratados internacionales modernos que reconocen derechos inherentes a la dignidad humana.