El documento analiza la influencia de las teorías de Darwin en la antropología criminal, particularmente en la obra de Cesare Lombroso, quien postuló que los criminales presentan características biológicas atávicas. Se discuten los paradigmas positivista y evolucionista, destacando cómo Lombroso aplicó métodos científicos al estudio del crimen, estableciendo la criminología como una nueva disciplina. Además, se mencionan aportaciones de otros intelectuales como Augusto Comte y Ernst Haeckel en el contexto de la criminología y su relación con la evolución humana.