La tradición de los diablos ha existido en Píllaro por mucho tiempo. Representan figuras como la Guaricha, que imita a las mujeres que les gustaba salir de fiesta, y el Capariche, que imita a las personas que limpian la ciudad. Miles de personas se disfrazan cada año de estos personajes para dar la bienvenida al nuevo año, no como un rito satánico sino como una tradición ancestral. Las parejas de línea bailan en el centro de la comparsa, mientras que la banda de pueblo los acompaña musicalmente.