El debido proceso es un derecho fundamental que garantiza principios y condiciones esenciales para la participación justa en procedimientos legales, asegurando que se respeten las normas preestablecidas del ordenamiento jurídico. Se integra en el contexto de los derechos humanos y constitucionales, y busca asegurar que las decisiones se tomen de manera equivalente y equitativa, permitiendo que todas las partes sean escuchadas. Este derecho es considerado vital para la protección de derechos sustantivos y la promoción de una justicia equitativa dentro de un marco democrático.