El romanticismo surgió a finales del siglo XVIII en Europa como reacción a la Revolución Industrial, la Revolución Francesa y la Ilustración. Se caracterizó por dar importancia a las emociones, la subjetividad y la naturaleza frente a la razón clásica. Algunos de sus principales exponentes fueron Espronceda, Zorrilla y otros poetas que exaltaron temas como la libertad individual y la patria.