El Sol es la estrella central de nuestro sistema solar que proporciona toda la energía necesaria para la vida en la Tierra a través de la radiación electromagnética. Las observaciones de manchas solares comenzaron en el siglo II a.C. en China y Galileo las estudió sistemáticamente en 1611 utilizando un telescopio recién inventado. La fusión nuclear en el núcleo del Sol genera una enorme cantidad de energía de forma constante a través de la conversión de hidrógeno en helio.