El documento analiza el incremento del trabajo infantil en México, especialmente en la frontera norte, a causa de la crisis económica de 2009, señalando que alrededor de 3.6 millones de menores laboran en condiciones desfavorables. A pesar de la prohibición constitucional del trabajo infantil, se estima que miles de niños se ven obligados a trabajar para contribuir al sustento familiar, lo que ha resultado en un aumento de explotación y vulnerabilidad. Se concluye que las políticas públicas deben enfocarse en erradicar esta problemática y garantizar la educación y bienestar de la infancia.