El dibujo ha estado presente desde los primeros Homo sapiens hace millones de años como una forma de representación gráfica con fines interpretativos, más que artísticos. Solo después de mucho tiempo, el hombre distinguió el arte de la escritura y vio al dibujo como una forma diferente de observar el mundo. Dibujar es una habilidad que se desarrolla con la práctica constante y permite ser creativo e imaginar, ampliando la capacidad de observación para plasmar imágenes mentales de manera realista y comunicarlas a otros.