El arte mesopotámico se desarrolló entre el VI milenio a. C. y el 539 a. C. en la región de Mesopotamia entre los ríos Tigris y Éufrates, dando lugar a las civilizaciones sumeria, acadia, babilónica, casita, hurrita y asiria. La cerámica fue un elemento clave de la cultura material desde el Neolítico, ya que permitió identificar el origen y datación de las piezas arqueológicas.