El documento propone un cambio de paradigma hacia un diseño industrial sustentable, donde los edificios e industrias imiten a la naturaleza al producir más energía de la que consumen y purificar sus propios desechos, y donde los productos se descompongan para nutrir el suelo en lugar de contaminarlo. El objetivo es imaginar un mundo donde los humanos sean parte integral del capital natural y puedan vivir en armonía con él.