El documento discute cómo una interpretación errónea de Jesús ha llevado a identificar el reino de Dios solo con la Iglesia. Sin embargo, el reino de Dios se extiende más allá de la institución eclesial entre todas las personas de buena voluntad que promueven la fraternidad en el mundo. Nuestra tarea no es organizar nuestra propia religión, sino ser fermento de una nueva humanidad.