La tesis doctoral aborda la relación entre el estudio de las religiones y la psicología social, destacando la importancia de la religiosidad en la construcción de entendimientos culturales y la integración social. Se argumenta que la fe y la religiosidad pueden contribuir positivamente a la salud mental y al diálogo interreligioso, promoviendo un respeto hacia la diversidad religiosa. La investigación se centra en el análisis de cómo los enfoques antropológicos pueden enriquecer la comprensión del ser humano y su existencia en la dimensión trascendental.