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[ e n s a y o ] [ e n s a y o ]
modelo de empresas mixtas no ha estado
cerca de dar los resultados esperados. De
hecho, la producción en el año 2012 fue
inferior a la de 2005 y hasta de 2002.
Las empresas creadas en la Faja del Ori-
noco están produciendo en conjunto al-
rededor del 10% de lo que deberían de
tener ahora. Esos retrasos han encarecido
los costos de materiales y mano de obra.
Se estima que el Nuevo Plan Siembra Pe-
trolera duplique -por lo bajo- los costos e
inversiones del primer plan.
Muchas son las razones de este pobre
desempeño, como la falta de pronto pago
a los proveedores y socios, retrasos en la
toma de decisiones, y el hecho de que el
también bajo desempeño productivo de la
economía no-petrolera ha arrastrado a
PDVSA a subsidiar importaciones de bie-
nes que antes se producían.
También está el alza de los costos ya
referido, que aumenta más por el incre-
mento en los costos de financiamiento,
producto del alto nivel de riesgo soberano
y un bajo índice en el clima económico
(ICE), donde Venezuela atraca en el últi-
mo lugar con veinte puntos. Países como
Bolivia, Colombia y Ecuador lo tienen
sobre cien puntos (el promedio de Latino-
américa es noventa y cinco puntos).
Pero sin duda, la mayor razón ha sido
la imposibilidad de PDVSA de invertir su
parte en los negocios programados, lo que
deja al socio con proyectos que no termi-
nan de ejecutarse. La producción tempra-
na de algunos proyectos de la Faja ha te-
nido que retrasarse por falta de inversión
en los mejoradores. Ese retraso ha involu-
crado una costosa importación de petró-
leo liviano desde África y otros lugares
para mezclarse con el petróleo pesado y
extra-pesado.
Otros gastos no previstos incluyen el
endeudamiento con el BCV para pagar la
alta nómina en moneda local, dado la
sobrevaloración del tipo de cambio a tasa
oficial; el hecho que los socios de las em-
presas mixtas no pueden importar libre-
mente los materiales que necesitan sin
tener que acudir a una figura llamada
PDVSA Servicios, lo cual encarece y retra-
sa más las acciones; los retrasos en la
producción de gas, que obliga a refinerías
a trabajar con petróleo; el retraso en la
decisión de aumentar el precio de la gaso-
lina nacional, que ahora representa casi el
30% del total de la producción nacional;
sin contar con la importación de gasolina
alto octanaje, entre otros. El llamado go-
vernment take, o la tajada del gobierno de
los proyectos petroleros, es 69% (con au-
mentos adicionales si el precio se eleva),
uno de los más altos del mundo a pesar de
que la Faja del Orinoco es uno de los pe-
tróleos más difíciles de extraer y procesar.
Al igual que un manager de un equipo
de béisbol tiene la flexibilidad de cambiar
a un pitcher por otro cuando el primero se
agota en los últimos innings, un ejecutor
de política económica debe también tener
la flexibilidad de cambiar su estrategia
cuando la primera esté dando claras señas
de exhaustividad.
Venezuela ahora está muy lejos de su
potencial productivo dado las reservas
petroleras que tiene. Debería estar en la
misma liga que Estados Unidos, Rusia y
Arabia Saudita, naciones que entre los tres
producen más de treinta millones de ba-
rriles diarios. Esto es perjudicial para su
población y también para los países alta-
mente importadores de petróleo, que tie-
nen que pagar con precios más altos y
volúmenes más bajos el pobre desempeño
de Venezuela, lo que afecta severamente
su crecimiento y prosperidad.
PDVSA tiene una enorme responsabilidad
con el país, su gente y con los demás
países del planeta que dependen de petróleo
para su prosperidad El modelo de empresas mixtas será
más efectivo si logra flexibilizarse, cambiar
según lo dictan las circunstancias
DEUDA FINANCIERA PDVSA 43.384
Financiera corriente 7.031
Financiera no corriente 36.353
DEUDA NO FINANCIERA	 56.215
Empresas mixtas
(socios PDVSA)
6.350
Contratistas
(petroleras extranjeras)
7.850
Expropiaciones a empresas
extranjeras*
14.215
CADIVI* 17.270
Dividendos represados
en balances*
10.530
TOTAL 99.599
Uno de los problemas del modelo de em-
presas mixtas ha sido su inflexibilidad para
cambiar según lo dictan las circunstancias.
El gobierno y PDVSA pueden decir, con
mucha razón, que cuando plasmaron el
novedoso modelo de empresas mixtas la
mayoría de las compañías internacionales
lo aceptaron; solo tres de ellas se fueron
del país. Después de todo, existen otros
países petroleros que no abren ninguna
puerta a la inversión multinacional y Ve-
nezuela podía destacarse entre los que aún
mantenía una ventana semi-abierta. Sin
embargo, lo que ha pasado desde entonces
debería obligar a cualquier ente regulador
y supervisor a admitir que las cosas no
salieron como se esperaba, y deberían te-
ner la flexibilidad de cambiar de rumbo,
quizás hacia el modelo productivo ante-
rior, donde existía seguridad jurídica y
santidad de contratos y se dejaba a la
empresa privada invertir, comprar mate-
riales, y tomar decisiones operativas y fi-
nancieras, mientras el gobierno, a través
de PDVSA, mantenía también un férreo
control, con acciones de oro en cada pro-
yecto, que le permitía controlar la inver-
sión y nivel de producción.
Existen otros modelos parecidos. Nada
se perdería y mucho se ganaría en materia
de producción, en inversión directa e in-
directa (por el famoso y cierto multiplica-
dor de inversiones) y sobre todo en mate-
ria de ingresos para el país y en el rescate
de la confianza del inversor y demás
agentes productivos, lo más indispensable
para concretar negocios.
El modelo socialista puede que tenga
mucho que decir en materia de distribución,
pero la flexibilidad del modelo productivo
en cambiar de estrategia y de re-ingeniería
hacia las mejores prácticas es invalorable.
Venezuela no debe dejarse meter en
una camisa de fuerza ideológica en ma-
teria de producción petrolera, camisa
que ya le ha costado el éxodo de siete
empresas de la Faja y la cuasi-paraliza-
ción de las demás.
PDVSA tiene una enorme responsabili-
dad con el país y su gente. También la
tiene con los demás países del planeta que
dependen de petróleo para su prosperidad.
En estos momentos el resultado de su es-
trategia de mantener producción baja y
precios altos empobrece no solo al vene-
zolano común sino al resto del mundo
importador. Esta peligrosa situación ni
es estable ni conveniente, pero se puede
resolver. | PYV |

EE#50 22

  • 1.
    | 22 |E N E R G I Z A N D O I D E A S E N E R G I Z A N D O I D E A S | 23 | [ e n s a y o ] [ e n s a y o ] modelo de empresas mixtas no ha estado cerca de dar los resultados esperados. De hecho, la producción en el año 2012 fue inferior a la de 2005 y hasta de 2002. Las empresas creadas en la Faja del Ori- noco están produciendo en conjunto al- rededor del 10% de lo que deberían de tener ahora. Esos retrasos han encarecido los costos de materiales y mano de obra. Se estima que el Nuevo Plan Siembra Pe- trolera duplique -por lo bajo- los costos e inversiones del primer plan. Muchas son las razones de este pobre desempeño, como la falta de pronto pago a los proveedores y socios, retrasos en la toma de decisiones, y el hecho de que el también bajo desempeño productivo de la economía no-petrolera ha arrastrado a PDVSA a subsidiar importaciones de bie- nes que antes se producían. También está el alza de los costos ya referido, que aumenta más por el incre- mento en los costos de financiamiento, producto del alto nivel de riesgo soberano y un bajo índice en el clima económico (ICE), donde Venezuela atraca en el últi- mo lugar con veinte puntos. Países como Bolivia, Colombia y Ecuador lo tienen sobre cien puntos (el promedio de Latino- américa es noventa y cinco puntos). Pero sin duda, la mayor razón ha sido la imposibilidad de PDVSA de invertir su parte en los negocios programados, lo que deja al socio con proyectos que no termi- nan de ejecutarse. La producción tempra- na de algunos proyectos de la Faja ha te- nido que retrasarse por falta de inversión en los mejoradores. Ese retraso ha involu- crado una costosa importación de petró- leo liviano desde África y otros lugares para mezclarse con el petróleo pesado y extra-pesado. Otros gastos no previstos incluyen el endeudamiento con el BCV para pagar la alta nómina en moneda local, dado la sobrevaloración del tipo de cambio a tasa oficial; el hecho que los socios de las em- presas mixtas no pueden importar libre- mente los materiales que necesitan sin tener que acudir a una figura llamada PDVSA Servicios, lo cual encarece y retra- sa más las acciones; los retrasos en la producción de gas, que obliga a refinerías a trabajar con petróleo; el retraso en la decisión de aumentar el precio de la gaso- lina nacional, que ahora representa casi el 30% del total de la producción nacional; sin contar con la importación de gasolina alto octanaje, entre otros. El llamado go- vernment take, o la tajada del gobierno de los proyectos petroleros, es 69% (con au- mentos adicionales si el precio se eleva), uno de los más altos del mundo a pesar de que la Faja del Orinoco es uno de los pe- tróleos más difíciles de extraer y procesar. Al igual que un manager de un equipo de béisbol tiene la flexibilidad de cambiar a un pitcher por otro cuando el primero se agota en los últimos innings, un ejecutor de política económica debe también tener la flexibilidad de cambiar su estrategia cuando la primera esté dando claras señas de exhaustividad. Venezuela ahora está muy lejos de su potencial productivo dado las reservas petroleras que tiene. Debería estar en la misma liga que Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita, naciones que entre los tres producen más de treinta millones de ba- rriles diarios. Esto es perjudicial para su población y también para los países alta- mente importadores de petróleo, que tie- nen que pagar con precios más altos y volúmenes más bajos el pobre desempeño de Venezuela, lo que afecta severamente su crecimiento y prosperidad. PDVSA tiene una enorme responsabilidad con el país, su gente y con los demás países del planeta que dependen de petróleo para su prosperidad El modelo de empresas mixtas será más efectivo si logra flexibilizarse, cambiar según lo dictan las circunstancias DEUDA FINANCIERA PDVSA 43.384 Financiera corriente 7.031 Financiera no corriente 36.353 DEUDA NO FINANCIERA 56.215 Empresas mixtas (socios PDVSA) 6.350 Contratistas (petroleras extranjeras) 7.850 Expropiaciones a empresas extranjeras* 14.215 CADIVI* 17.270 Dividendos represados en balances* 10.530 TOTAL 99.599 Uno de los problemas del modelo de em- presas mixtas ha sido su inflexibilidad para cambiar según lo dictan las circunstancias. El gobierno y PDVSA pueden decir, con mucha razón, que cuando plasmaron el novedoso modelo de empresas mixtas la mayoría de las compañías internacionales lo aceptaron; solo tres de ellas se fueron del país. Después de todo, existen otros países petroleros que no abren ninguna puerta a la inversión multinacional y Ve- nezuela podía destacarse entre los que aún mantenía una ventana semi-abierta. Sin embargo, lo que ha pasado desde entonces debería obligar a cualquier ente regulador y supervisor a admitir que las cosas no salieron como se esperaba, y deberían te- ner la flexibilidad de cambiar de rumbo, quizás hacia el modelo productivo ante- rior, donde existía seguridad jurídica y santidad de contratos y se dejaba a la empresa privada invertir, comprar mate- riales, y tomar decisiones operativas y fi- nancieras, mientras el gobierno, a través de PDVSA, mantenía también un férreo control, con acciones de oro en cada pro- yecto, que le permitía controlar la inver- sión y nivel de producción. Existen otros modelos parecidos. Nada se perdería y mucho se ganaría en materia de producción, en inversión directa e in- directa (por el famoso y cierto multiplica- dor de inversiones) y sobre todo en mate- ria de ingresos para el país y en el rescate de la confianza del inversor y demás agentes productivos, lo más indispensable para concretar negocios. El modelo socialista puede que tenga mucho que decir en materia de distribución, pero la flexibilidad del modelo productivo en cambiar de estrategia y de re-ingeniería hacia las mejores prácticas es invalorable. Venezuela no debe dejarse meter en una camisa de fuerza ideológica en ma- teria de producción petrolera, camisa que ya le ha costado el éxodo de siete empresas de la Faja y la cuasi-paraliza- ción de las demás. PDVSA tiene una enorme responsabili- dad con el país y su gente. También la tiene con los demás países del planeta que dependen de petróleo para su prosperidad. En estos momentos el resultado de su es- trategia de mantener producción baja y precios altos empobrece no solo al vene- zolano común sino al resto del mundo importador. Esta peligrosa situación ni es estable ni conveniente, pero se puede resolver. | PYV |