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El Ego y la Soberbia
La parte de
ti
que no quieres ver...


... y si lo ves en otros es que lo
ti
enes
2
«Cómo cansa ser todo el tiempo uno
mismo»


Julio Cortázar (1914-1984)
“He salido solo para acudir a la cita. ¿Quién es, pues,
este que me sigue en la silenciosa oscuridad?


Me desvío para evitar su presencia, pero no consigo
escapar.


Con sus fanfarronadas levanta polvaredas,


y con su voz poderosa remeda todas las palabras que
yo pronuncio.


Es mi propio yo miserable, ¡oh Señor! No conoce la
vergüenza.


Pero yo me avergüenzo de acudir a tu puerta en su
compañía”


Rabindranath Tagore
Si lo veo en
ti
, está en mi
Escribir en mi diario es una ru
ti
na co
ti
diana para mí
desde hace trece años. Esta mañana he escrito una
carta a mi ego. Dice así:


«Querido ego, por la presente te comunico que
tenemos un nuevo líder. Estás invitado a quedarte
como socio, pero en silencio. Yo (mi yo sagrado) voy a
regir mi vida y mis negocios. He contratado los
servicios de un asesor en el universo, Dios. Dios y yo
vamos a reestructurar mi vida y mis asuntos. Tú ya no
tendrás voto en ninguna de mis decisiones. No te
guardo rencor, pero permi
ti
r que in
fl
uyas en mis
decisiones no favorece mis intereses»


Shirley Ross Korber


Escribió a su ego tras leer Tu yo Sagrado de Wayne W.
Dyer (publicado por Grijalbo), dedicado al tema del
famoso diálogo de Tagore con Krishna (Dios).
"Como una estrella fugaz, como
una burbuja en un torrente, Como
una llama al viento, como la
escarcha bajo el sol, Como un
destello de luz o un sueño fugaz,


Así debemos entender el mundo
del ego."
Buda
El Sutra del Diamant
e

http://webspace.ship.edu/cgboer/
sutradeldiamante.pdf
No hay nada noble en ser
superior a otra persona.
La verdadera nobleza
radica en ser superior a tu
an
ti
guo yo


Proverbio de los yoguis
“Y... cuando acabes de
hablar... por favor,
cállate!”


Isaac B. Muñoz
"Es mejor permanecer
callado y parecer tonto que
hablar y despejar las dudas
de
fi
ni
ti
vamente."


(Groucho Marx)


"Nunca querría pertenecer a
un club que me tuviera
como socio".


(Groucho Marx)
"Es mejor ser rey de tu
silencio que esclavo de tus
palabras."


SHAKESPEARE, William
10
La naturaleza de los
hombres soberbios y viles
es mostrarse insolentes en
la prosperidad y abyectos y
humildes en la adversidad.


Nicolás Maquiavelo
11
Es bien conocido que la
ciencia hincha, y el que
se cree que sabe todavía
no sabe como es debido


Juan Fernando Sellés
12
«En este mundo producen
felicidad la bondad del corazón,
la moderación para con todos los
seres. En este mundo


producen felicidad la ausencia de
pasiones y la superación de los
deseos. Pero la destrucción del
egoísmo es en verdad la felicidad
suprema».


Buda
13
"Dos personas han estado
viviendo en ti durante toda
tu existencia. Una es el
ego: charlatana, exigente,
histérica, calculadora; la
otra es el ser espiritual
oculto, cuya queda y sabia
voz has oído y atendido
sólo en raras ocasiones"
.

Sogyal Rinpoche
 

"El libro tibetano de la
vida y la muerte”
14
Vemos que son inseparables
nuestras vidas personales y la
totalidad del universo. Si lo
comprendes, entonces cuando
piensas en ser egoísta deberías
preguntarte a ti mismo: “¿Para qué
ser egoísta?” y “¿Para quién ser
egoísta?” El ego, el cuerpo y la
mente, están vinculados
inseparablemente al universo
entero, espacio y tiempo. ¿Egoísta?
El tiempo y espacio son demasiado
amplios. Si quieres ser egoísta,
incluye el mundo entero en tus
pensamientos.


Sheng Yen
15
Sugerimos otra definición del "ego": "Consideremos al
ego como la idea que cada uno de nosotros tiene de sí
mismo. Es decir, que el ego no constituye mas que una
idea, una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran
influencia". Nadie ha visto al ego. Se trata más bien
de un fantasma que aceptamos que controle nuestra
vida. El problema es que mantener esta ilusión puede
impedirle conocer su verdadero yo, su esencia
espiritual.



Opinamos que el ego es una disposición del pensamiento
errónea que intenta presentarle como a usted le
gustaría ser, en lugar de cómo es en realidad.

En esencia, el ego, la idea de uno mismo, la máscara,
el papel que estamos desempeñando; supone una forma
distorsionada de afirmar y vivir la existencia. A esta
máscara social (el ego) le gusta la  aprobación,
quiere controlar situaciones y personas, y se apoya en
el poder porque vive en el temor
.

El Ego y sus roles
Nota recopilada por el Prof. Jorge Olguín.


http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/elegoysusroles.htm

16
h
tt
p://www.facebook.com/photo.php?
fb
id=10150891141233017&set=a.330729448016.148781.330655783016&type=1&ref=nf
17
Sentir que se ríe de nosotros
algo al mismo tiempo inferior y
más fuerte que uno es
espantoso
.

Gilbert Chesterton

18
BUHEDERA – GUILLERMO FÁRBER
El únic
o

Seguramente has leído todas estas frases y mil otras parecidas, aplicadas al ser humano
:

· Es el único ser de la Creación que piensa
.

· Es el único que ríe
.

· Es el único que llora
.

· Es el único que duda
.

· Es el único que imagina
.

· Es el único que recuerda
.

· Es el único que socializa
.

· Es el único que tiene pulgar oponible
.

· Es el único que contamina
.

· Es el único que hace la guerra
.

· Es el único que mata por diversió
n

· Es el único que sabe que va morir
.

· Es el único que tiene libre albedrío
.

· Es el único que camina erguido
.

· Es el único que reza
.

· Es el único que tropieza dos veces con la misma piedra
.

· Es el único que trata constantemente de cambiarse por algo diferente de lo que es
.

· Es el único que desarrolla tecnología
.

· Es el único que puede reencarnar
.

· Es el único que crea arte
.

· Es el único que baila
.

· Es el único que delinque
.

· Es el único que se angustia por el futuro
.

· Es el único que puede vivir de tiempo completo en el pasado
.

· Es el único que atesora
.

· Es el único que intenta sanarse a sí mismo
.

· Es el único que hace política
.

· Es el único que registra su historia
.

· Es el único que tiene conciencia
.

· Es el único que carga con culpas
.

· Es el único que divide a su propia especie según razas, colores, creencias, patrimonios, sexos y cuanta excusa puedas imaginar para separarse del pró
.

· Es el único que inventa nacionalidades
.

· Es el único que paga psicoterapias
.

· Es el único que sabe que hay un universo más allá
.

· Es el único que… etcétera, etcétera, etcétera
.

Mi asombro es mayúsculo ante tanta soberbia existencial, y mi conclusión es divertidamente cínica: el ser humano es el único ser de la Creación que se cree
único.
Niveles

Desde elYo, el Ego, el Orgullo hasta la
Soberbia
20
1. Yo


2. Ego


3. Orgullo


4. Narcisismo


5. Vanidad


6. Envanecimiento


7. Presunción


8. Al
ti
vez


9. Arrogancia


10. Prepotencia


11. Insolencia


12. Soberbia
El Termómetro del Ego
¿Dónde está tu ego-
temperatura?
21
1 y 2. Reconoces tu individualidad para
sobrevivir y para diferenciarte de los demás
3, 4, 5, 6 y 7. Es orgulloso, es narcisista,
es vanidoso, está envanecido (está
pagado de sí mismo)
7, 8, 9, 10 y 11.


Es egocéntrico, está autocentrado en sí
mismo, es ególatra


Es presuntuoso, es al
ti
vo, es arrogante,
es prepotente, es insolente, es soberbio
PRIMER NIVEL
SEGUNDO NIVEL
TERCER NIVEL
1. Yo


2. Ego


3. Orgullo


4. Narcisismo


5. Vanidad


6. Envanecimiento


7. Presunción


8. Al
ti
vez


9. Arrogancia


10. Prepotencia


11. Insolencia


12. Soberbia
Los Niveles del Termómetro del Ego
22
1. Yo


2. Ego


3. Orgullo


4. Narcisismo


5. Vanidad


6. Envanecimiento


7. Presunción


8. Al
ti
vez


9. Arrogancia


10. Prepotencia


11. Insolencia


12. Soberbia
1 y 2.- Reconoces tu individualidad


Con
fi
ar en
ti
, ayuda a la sobrevivencia y a la
autoes
ti
ma
3, 4, 5 y 6. Es orgulloso, es narcisista, es vanidoso,
está envanecido (está pagado de sí mismo)


- Sobrevalorarte a
t
7, 8, 9, 10, 11 y 12. Es presuntuoso, es al
ti
vo, es
arrogante, es prepotente, es insolente, es soberbio


- Subvaluar a los demás


- No aceptar nada superior a
ti
, no inclinarte ante
nada
PRIMER NIVEL
SEGUNDO NIVEL
TERCER NIVEL
Las Reacciones del Termómetro del Ego
23
Soberbia
Sen
ti
rte orgulloso de
ti


Quererete


Reconocerte


Te autovaloras


Envanecerte


Sobrevaloración del Yo


Te gustas mucho


Te sientes muy atrac
ti
vo, muy guapo, muy fuerte, muy joven, muy sano


Sientes que todo lo que haces o dices es superior


Tienes una opinión exaltada de
ti
mismo


Desmesurada visión de
ti
mismo


Te hinchas cuando te sabes atrac
ti
vo a otras personas


Te sientes mejor que los demás


Te olvidas de los demás


Te enorgulleses de tu status, posición o cargo


Te sientes capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás
Primer nivel


Hacia
t
Segundo nivel


Hacia los demás
Tercer nivel


Hacia los seres superiores
No reconoces nada superior a
ti
(por ejemplo un Dios, etc.)


No te inclinas ante nada ni nadie
Quienes hablan a favor
de la soberbia
25
Si lo veo en
ti
, está en mi
Sin embargo conviene no
olvidar la connotación positiva
que, ya en su origen latino,
posee la palabra, puesto que
la cali
fi
cación de un acto como
soberbio u orgulloso puede ser
sinónimo de óptimo o de bella
factura.
 

http://es.wikipedia.org/wiki/
Soberbia
En la
fi
losofía Objetivista de Ayn Rand, en
particular, el orgullo es una de las tres
virtudes principales y se de
fi
ne como estima
apropiada de sí mismo que proviene de la
ambición moral de vivir en plena
consistencia con valores personales
racionales.
Para Nietzsche el orgullo es una virtud
elevada, propia de hombres superiores, la
cual conduce a una honestidad absoluta
consigo mismo (lo cual hace imposible
cualquier trampa o acto deshonesto),
valentía y superación constante siempre
buscando estar por encima de los demás
y no ocultarlo ante nadie.
26
Si ya todo lo sabes... ¿entonces porqué sufres?


Si eres el mejor, ¿entonces porqué
ti
enes celos y envidia?. Si eres el mejor, ¿por qué necesitas men
ti
rte a
ti
mismo y a los demás? Si eres el mejor, ¿entonces porqué te preocupa lo que digan y piensen los demás? ¿Por
qué esa necesidad de ser el foco, de ser el centro? ¿Por qué ese afán de juzgar, de cri
ti
car y de condenar?


Si eres tan poderoso, ¿entonces porqué estás tan nervioso, por qué
ti
emblas y
ti
enes miedo? ¿Por qué te
asustas ante cualquier idea nueva, porqué te cierras a experimentar nuevas cosas?


Si todo lo controlas, ¿entonces porqué te corroen los nervios y vives preocupado? ¿Por qué te asusta tu propia
sombra? ¿Por qué no con
fí
as ni en
ti
ni en nadie? ¿Por qué no
ti
enes fe ni en
ti
mismo?


Si tanto crees que controlas tu mente, ¿entonces porqué te agitan tus pensamientos y te sacuden las
emociones, porqué te espantas ante cualquier ruido que ocurre a tus espaldas?


Si eres tanto como dices, ¿entonces porqué no eres feliz y todo el
ti
empo
fi
nges serlo?


Si
ti
enes tanto autodominio, ¿entonces porqué no paras, por qué te agita esa necesidad fabril de ir de aquí a
allá, de hacer, de consumir, por qué eres presa de tus nervios? ¿Por qué todo falla, se rompe o se descompone
y eso te hace perder el quicio? Si eres tan libre, ¿por qué eres tan caprichoso?


Si eres tanto como crees y presumes, ¿por qué entonces no puedes estar un momento en paz con
ti
go mismo,
por qué no te aguantas ni tu mismo? ¿Por qué incluso llegas a odiarte y sen
ti
r rabia de
ti
?


Si tanto sabes, ¿entonces porqué
ti
enes tanta necesidad de presumirlo ante los demás, de humillarlos y de
buscar tu fama y reconocimiento, cuando tu y nadie más que tu sabes lo miserable que eres?


Si eres tan libre, ¿porqué eres presa de tus prejuicios, de tus emociones perturbadas y de tus deseos y
pasiones?


Si estás tan despierto, ¿entonces porque no te das cuenta de todo lo que ocurre a tu alrededor y porqué te la
pasas pisando o atropellando a los demás?


Si todo lo puedes, ¿entonces porqué
ti
enes miedo de verte al espejo, porqué
ti
emblas ante la vejez, la
enfermedad y la muerte?


Si tanto presumes que eres amor, bondad y generosidad, ¿entonces porqué odias, dices palabras ofensivas e
hirientes, por qué te haces tanto daño y le haces daño a los demás?


Si no crees que exista nada superior a
ti
, ¿por qué vives agitado todo el
ti
empo negando todo lo superior a
ti
?
¿Por qué no estás tranquilo? Si tu eres lo único superior, ¿por qué
ti
emblas? ¿Por qué quieres envalentonarte
con tus palabras y disfrazar tu miedo?
27
Ego “ desde que se me quitó lo presumido soy perfecto”


(compadre de Guillermo Fárber)


TANATOSISMOS




Humildad


Por Guillermo Fárber




De veras comparto la opinión de algunos teólogos de que el único verdadero pecado del
hombre es la soberbia; todos los otros “pecados” no son sino meras debilidades propias del
organismo muy menor que somos: lujuria, ira, pereza, gula, avaricia, envidia… Por algo el
fruto prohibido del edén bíblico no es, como incorrectamente dictan algunos catecismos de
palurdo, el del árbol del bien y el mal, sino el de la ciencia.


Ergo, la amenaza mayor al espíritu del hombre no viene del lado moral sino de la inteligencia,
del conocimiento. El desafío grande no se genera en el corazón, ni en la entrepierna, ni en el
estómago, ni en el hígado, sino en el cerebro. Ese cerebro que continuamente nos hace creer
que “sabe” algo.


Al estar consciente de ese peligro supremo de la soberbia, entonces, lo más natural es que
trate de evitarlo por encima de cualquier otro riesgo, a pesar de que sé bien que todos
llevamos en el pecho ese pequeño argentinito que nos murmura que no somos intachables
sólo porque somos demasiado modestos (o como dice mi compadre: desde que se me quitó
lo presumido soy perfecto).
Chiste:


-El ego es ese pequeño argen
ti
no
que todos llevamos dentro.


Anécdota!!!




Ese fue un diálogo entre Pablo Pita, el
argentino, y yo, en 1996 en la Sierra de
Puebla...


Tras yo contarle el chiste, él se tardó
unos tres segundos en decirme: No,
Sorete (pedazo de mierda), ese chiste
está mal... porque no hay argentino
pequeño...


Guillermo Vázquez
29
San Agustín: Si me
valoro, no valgo nada.
Pero si me comparo...
¡ah carajo!
30
Una niña está platicando
con su abuelo y le pregunta:
“Abuelo, ¿a ti te hizo Dios?”
“Sí, claro, Dios me hizo a
mí.” “Y a mí, ¿también me
hizo Dios?” “Sí, mi niña, por
supuesto que también te
hizo Dios.” La niña se
queda pensando, lo ve a él
fijamente, frunce el
entrecejo y finalmente
concluye, mirándose en el
espejo: “Pues Dios está
trabajando mejor ahora,
¿no se te hace?”
31
Por décadas busqué la verdad
con la
fi
rme idea de que me
mantendría a salvo de todo
peligro, hoy se que el peor de los
peligros está en creer que tengo
la verdad
.

“Sigue al que te dice que busca la
verdad... huye del que te dice que la
ha encontrado


André GIDE
El soberbio siempre cree que es dueño de la verdad
32
San Agustín:Si me
considero no valgo
nada, pero si me
comparo valgo mucho
33
Eres tan soberbio que no te da pena mostrarlo
.

Eres tan soberbio que no te da pena reconocerlo
.

Eres tan soberbio que no te da pena decirlo
.

Eres tan soberbio que estás orgulloso de serlo
.

Eres tan soberbio que no tienes humildad de negarlo
.

Eres tan soberbio que eres capaz de destruir al mundo
y a tí mismo antes de transigir, antes de derrotarte a sí
mismo
.

Pero es más grande quien se reconoce pequeñ
o

Es más grande quien se reconoce humilde..
.

La gente grande es humild
e

Los pequeños son soberbios
34
El Rey de los Monos
35
El Rey de los Monos.Cuento Hindú.


Un día el rey de los monos oyó hablar de Buda, al que consideraban sus seguidores un gran ser. «Si es un
gran ser -se dijo el mono- yo no puedo dejar de conocerlo. ¿Acaso no soy el rey de los monos? Está bien
que a ese gran hombre le admiren, pero él me admirará a mí, porque soy fuerte, intrépido y poderoso».


El rey de los monos se presentó ante Buda, que acababa de pronunciar un sermón precisamente sobre la
compasión y la humildad. La verdad es que el mono era ágil y fuerte, sin embargo, era sumamente
arrogante y soberbio.


- ¿Qué tal estás, amigo? - le saludó el Buda con afecto.


- ¿Cómo voy a estar, señor? Miradme. Soy fuerte, valiente, ágil y listo. Soy el rey de los monos. No podría
haber sido de otra forma. Nada me arredra y no hay lugar al que yo no pueda ir.


- ¿De veras? - preguntó con ironía Buda, sin que la misma fuera captada por el animal.


- ¡Y tan de veras! Te lo puedo demostrar ¿Dónde quieres que vaya?


- Si te empeñas - repuso Buda -, donde a ti te apetezca ir; aunque quizá deberías saber que el mejor sitio
está dentro de uno.


El mono le miró sorprendido. La verdad es que no era aquél un hombre corriente. Dijo con evidente
prepotencia:


- Veloz como un rayo, con el ánimo diligente y recurriendo a todo mi poder, que es mucho, voy a viajar
hasta el fin del mundo y luego volveré hasta ti.


- Si es lo que quieres...


- Te lo demostraré, gran ser.
36
El mono dio un impresionante salto y partió veloz. Corrió con toda la energía de sus resistentes patas. Cruzó
valles, dunas, desiertos, montañas, junglas, desfiladeros, cañones, ríos, mares, cordilleras. Fueron días y días
de una galopante carrera, hasta que al final llegó a un lugar en el que divisó cinco inmensas columnas y más
allá, el vacío absoluto. «No hay duda - se dijo -, éste es el fin del mundo». Para marcar su territorio, el mono
orinó en aquellas gigantescas columnas. Luego regresó corriendo hacia el punto de partida. De nuevo
atravesó velozmente, a lo largo de días, mares y ríos, cordilleras y valles, desiertos, dunas y desfiladeros.
Llegó por fin donde estaba Buda.


Jadeante, el mono dijo:


- ¿Te das cuenta, señor? He llegado al fin del mundo. Soy el más poderoso, el más ágil, el más resistente, el
mejor entre los mejores.


Los ojos despejados de Buda se clavaron en los del petulante rey de los monos. Buda dijo:


- Por favor, amigo, mira a tu alrededor


El mono miró a su alrededor. ¡Por todos los dioses! Estaba en la palma de la mano de Buda y comprendió
que nunca había salido de la misma. ¡Qué mal olía! Era su propia fétida orina derramada en los cinco dedos
de la mano de Buda que había tomado por columnas y, más allá, el vacío. ¡Ni siquiera había salido de su
mano!


La soberbia no dejó ver al mono su propia insignificancia, lo que suele ocurrir a los soberbios.
37
Enfoca cualquier
situación
problemática como
lo haría un perro:
olfatea el
problema; si no
puedes comértelo
o cogértelo, méalo
y retírate
dignamente.
La ac
ti
tud de los soberbios ante los
problemas es similar a como actúa un
perro:
38
El maestro Dogen escribió: “Es
deplorable fatigar para nada un
cuerpo humano durante toda una
vida”.


Nos creemos importantes, pero
un buen día nos tocan en el
hombro y nos dicen: “Señor, se
acabó, llegamos a la Terminal.”


Eihei Dogen: Monje budista
nacido en Japón, (1200-1253).
39
“Qué bonito soy, qué
lindo soy, cómo me
quiero, sin mi me
muero... jamás me podré
olvidar”


Paco Stanley
40
Si no puede ver aquí el video entre a


h
tt
p://faroviejo.com.mx/2010/06/que-lindo-soy-que-bonito-soy-
paco-stanley/


o a


h
tt
p://www.youtube.com/watch?
v=LApOYNC8VEQfeature=player_embedded
41
Un yo-yo


“Yo, primero yo,
siempre yo,
eternamente
yo”
42
- ¿Quieres conocer la cara del ego?


- Simplemente vete en el espejo
43
“Por muchas
máscaras que te
pongas, siempre
enseñas tu
verdadero rostro”
44
No hay combinación peor que ser un
soberbio ignorante o un ignorante
soberbio


Un burro que presume de serlo


Un burro que piensa que nadie se da
cuenta que es un burro


Es tan arrogante, es tan soberbio que
piensa que le cae bien a todos, que es
muy inteligente e incluso se da el lujo de
mirar hacia abajo a los demás, de
juzgarlos, de cri
ti
carlos y de condenarlos
Ego y soberbia 2021
46
h
tt
p://es.answers.yahoo.com/ques
ti
on/index?qid=20080415152310AAWg5gY
47
48
49
50
51
52
Sólo faltas tú y tu foto


¿Cuál es tu frase ególatra?


No me digas que eres tan soberbio para llamarte a
ti
mismo “humilde”


Tan humilde que no reconoces tu soberbia
¿Cómo combatir al
ego?
54
Un maestro le dice a su
discípulo:


“Te doy una técnica
especial para superar tus
con
fl
ictos: ejercítate en
desear lo que rechazas”
55
Tus creencias es lo que te
hace más daño ¿qué tal si
probaras a creer
exactamente todo lo
contrario a lo que crees?


Realmente crees lo que
niegas. Porque a
fi
rmar y
negar categóricamente algo
es exactamente lo mismo.
¿Qué es el ego?
57
Ego
Soberbia
Vanidad
Orgullo
Prepotencia
Juicio
Crí
ti
ca
Condena
Lucha
Oposición
Resistencia
Cerrazón
Obtuso
Ac
ti
tud
Defecto
o debilidad
Comportamiento
Al
ti
vez
Envanecimiento
Arrogante Presuntuoso
Narciso
Engreído
Ególatra
Pleito
Con
fl
icto
Insolente
Irrespetuoso
Impaciente
Vanidoso Al
ti
vo
Narcisista
Orgulloso Envanecido
Soberbio
La enfermedad, el mal, el defecto
58
¿Qué es el ego? Hay siete etapas o conceptos del ego. El primer punto de vista es el del cuerpo, que es la substancia fundamental o
entidad que simboliza y nos da un sentido del ego.


A continuación, hay un conocimiento del cuerpo, un sentido de existencia que llamamos la mente. El cuerpo junto con la mente es lo que
llamamos comúnmente el ego.


El tercero, el ambiente en que existe el ego es llamado el mundo. El mundo en sí mismo existe dentro de una cierta dimensión física
(espacio), y un contexto histórico y continuidad (tiempo).


El cuarto, tenemos la totalidad del espacio y tiempo, que junto con el mundo y el universo constituyen nosotros mismos.


Si restringimos nuestro concepto del ego sólo al cuerpo físico, sólo tenemos un punto de vista estrecho de pensamiento e identidad.
Cuando extendemos el concepto para incluir la mente dentro del cuerpo, entonces se amplia la idea del ego, y si lo expandimos incluso
más profundamente, podríamos incluir el universo, todo el espacio y tiempo. Pero incluso en este nivel de concepción, la idea del ego está
todavía limitada al mundo material.


Con conceptos no más profundos que el mundo material, no seremos capaces de entrar en el quinto nivel, el reino de la idea religiosa o
espiritual del ego. De acuerdo al Budismo, los seres sensibles no son restringidos a una sola vida. Más bien, todos los seres sensibles
pasan por una serie de vidas anteriores a y posteriores a ésta.


¿Qué engendra estas vidas sucesivas? Es lo que llamamos la fuerza kármica, o las causas y consecuencias de nuestros pensamientos y
acciones. Esto incluye todas las acciones de nuestros cuerpos, habla y pensamiento. Son estas acciones y sus consecuencias las que
continúan a través de vidas diferentes como fuerza kármica. Esta es la concepción budista del ego, y puede darle a uno un sentido de un
ego eterno. Si restringimos el ego a una sola vida, sería imposible un sentido de un ego eterno.


Para comprender las vidas sucesivas, debemos añadir un entendimiento de la esencia del Dharma. El Budadharma enseña que para cada
uno de nosotros es importante liberarnos de nuestro karma como tambien ayudar a los demás, puesto que el ego y los demás no son
realmente separados. Por consiguiente, la liberación del ego y de todos los demás es realmente la misma cosa.


Debemos hacer votos de dedicarnos a ese fin si podríamos realizar la verdadera liberación. Tales votos determinan el valor y significado
de nuestras vidas. Por lo tanto, hablamos de un sexto nivel del ego, donde hacemos votos de liberarnos y liberar a los demás.


Pero este todavía no es el último nivel del Budadharma. La etapa final es la ausencia del ego o la “ausencia de la forma.” Cuando decimos
que la última etapa del Budadharma es desinteresada, no nos referimos a que el ego individual se ha desaparecido completamente. Nos
referimos a que la persona está libre de aflicciones, liberada de los apegos kármicos. Él o ella está liberado de la egocentricidad, pero
continúan la función de sabiduría y los resultados de la compasión. Para tales personas, Budas y bodhisattvas, el ego no tiene existencia.
Los seres sensibles comunes podrían considerar la liberación en y de sí misma como el “ego” vinculado a los Budas y bodhisattvas.
Todavía podemos rezar a los Budas y lograr beneficio de ellos, pero desde sus perspectivas, no hay ego en absoluto.


Los seis niveles anteriores no pueden ser considerados como tener la última realidad o existencia, dado que al volverse liberado es
necesario hacer votos para abrirse paso en estos niveles. Los Budas ya no necesitan hacer votos. No hay tal cosa como karma para ellos,
y de este modo no es necesario hablar de la existencia del ego – estos términos no tienen ningún sentido. Pero nosotros los seres
sensibles todavía podemos derivar gran beneficio de los Budas y bodhisattvas.


Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993.
59
Mente
Cuerpo
Mundo
Espacio/Tiempo
Fuerza Kármica
Votos: liberarnos a nosotros y los demás
Ausencia del Ego o la “ausencia de forma”
Los 7 Niveles del Ego
Elaboración propia. Basado en Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993.
1
2
3
4
5
6
7
60
Mente
Cuerpo
Mundo
Espacio/Tiempo
Fuerza Kármica
Votos: liberarnos a nosotros y los demás
Ausencia del Ego o la “ausencia de forma”
Los 7 Niveles del Ego
Elaboración propia. Basado en Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993.
1
2
3
4
5
6
7
1. Sustancia


- Tierra


- Agua


- Fuego


- Aire
2. Sombras (objetos de los sentidos)


- Sensación


- Vista


- Oído


- Gusto


- Olfato


- Pensamiento


Relación con las sombras


Ignorancia


Apego


Aversión


Funciones mentales


Sensaciones


Percepciones


Intenciones


Formaciones kármicas


Conciencia
12 causas o
nidanas o
eslabones
interdependiente
s


- Ignorancia


- Formaciones
kármicas


- Conciencia


- Nombre y forma


- Sentidos


- Contacto


- Sensación


- Sed, deseo


- Apego


- Devenir


- Nacimiento


- Envejecimiento y
muerte
3. Mundo


- El ambiente
inmeditado a las
actividades del
cuerpo y la
mente


- El planeta
Tierra


- Tu propio
mundo


- Tu familia


- Tu contexto y
tu circunstancia
5. Fuerza
kármica (el
ego espiritual)


- Los seres
sensibles no
están
restringidos a
una sola vida


- Las causas y
consecuencias
de nuestros
pensamientos y
acciones


(el ego eterno)


- Está centrado
en ti mismo
6. Dharma


- Es importante
liberarnos de
nuestro karma
como también
ayudar a los
demás, puesto
que el ego y los
demás no son
realmente
separados


- Tales votos
determinan el
valor y
significado de
nuestras vidas.


- Está centrado
en los demás
7. Liberación


- La persona
está libre de
aflicciones,
liberada de los
apegos
kármicos.


- Está liberado
de la
egocentricidad,
pero continúan
la función de
sabiduría y los
resultados de la
compasión.
4. El Universo


-El espacio y el
tiempo


- Espacio: todos
nosotros
estamos
conectados


- Tiempo: nos
conecta a todos.


- Heredamos la
cultura y
civilización
61
Mente
Cuerpo
Mundo
Espacio/Tiempo
Para una persona no
religiosa, que no cree
en lo espiritual su
realidad egóica se
reduce a estas cuatro
dimensiones o
niveles
1
2
3
4
62
Mente
Cuerpo
Mundo
Espacio/Tiempo
Para una persona
que no cree en lo
espiritual su realidad
egóica se reduce a
estas cuatro
dimensiones o
niveles
1
2
3
4
Mente
Cuerpo
Mundo
Espacio/Tiempo
Fuerza Kármica
Votos: liberarnos a nosotros y los demás
Ausencia del Ego o la “ausencia de forma”
Para una persona
espiritual la realidad
presenta estos 7 niveles,
que son llamados los 7
niveles del ego
Elaboración propia. Basado en Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993.
1
2
3
4
5
6
7
“Muchas personas no quieren
dejar ir su egocentricidad, y
sin embargo, desean
alcanzar la liberación. Eso es
imposible”.


Sheng Yen
Liberación
Ego
64
Invierte bien tu ego
Haz un buen uso de tu ego
65
El karma dicta que si hacemos buenas cosas, entonces
a cambio experimentaremos la alegría y paz. Las malas
acciones nos traerán sufrimiento y aflicción. Con las
buenas cosas, mostramos preocupación por y
amabilidad hacia los demás. Incluso desde un punto de
vista egoísta, tiene sentido hacer más buenas acciones
que malas sólo por tu propio beneficio. Podrías creer
que logras a costa de otro, pero la ley del karma
asegurará que devuelvas lo que debes. Aprovechar o
hacer daño a los demás es análogo a pedir prestado
dinero. No sólo tendrás que devolver la cantidad
prestada, sino que también hay un alto interés para
pagar. Entonces incluso por razones puramente
egoístas, no quieres hacer daño a los demás. Sólo
quieres hacer cosas virtuosas.


En el Budismo, el elemento más importante del ego es el
karma que ha acumulado. Con la lógica del karma, entonces,
el único modo de ser egoísta es cuidar de los demás.


Sheng Yen
¿Qué es la soberbia?
67
 La soberbia es la máscara de la ignorancia
68
Soberbia
El peor de los pecados (avaricia, lujuria, ira, gula, pereza, envidia)
El mayor defecto de un ser humano
“Un vicio nega
ti
vo del espíritu, el peor de todos”
“El soberbio
ti
ene un amor desordenado hacia su propio bien por encima de otros bienes
superiores... Es amor desordenado porque, como el soberbio no se conoce como quien es, sino
como aquel que quiere ser, desea para él lo que no le es adecuado... La soberbia es,
obviamente, contraria al amor al prójimo en cuanto que alguien se pre
fi
ere desordenadamente
a sí mismo. De ahí se deriva la carencia de amistad”
“El mero hecho de dudar que existan bienes más altos que el propio ya es, pues, síntoma de
este defecto”
“La soberbia es el ape
ti
to inmoderado de la propia excelencia que, de paso, rebaja la dignidad
ajena”
“Se iden
ti
fi
ca también a la soberbia como la madre y reina de todo defecto, su origen y su
fi
n,
de modo que todas las otras lacras humanas, como hijas naturales de esta,
ti
enen cierto
parecido a la madre y cierta propensión a rendirle honores”
Juan Fernando Sellés
69
“El soberbio no se subordina a su recto conocimiento propio”
“La soberbia impide la sabiduría”
“Las verdades directamente impedidas por la soberbia son las denominadas “afec
ti
vas”, es
decir, unas de las más altas, que solo los virtuosos conocen por connaturalidad”


“La ceguera de la mente es el fruto seguro de la soberbia”


“La soberbia no inhiere en la voluntad sino, como su carcoma, en lo más neurálgico de nuestra
in
ti
midad, de donde procede toda malicia, y a donde toda corrupción se ordena”.


“Si el vicio de la soberbia es el más grave, también será el más tenaz y perdurable; es tan fuerte
que ex
ti
ngue todas las virtudes y corrompe todas las potencias humanas”.


“Por lo que se re
fi
ere a sus
ti
pos, se entendía que uno es el de aquel que se gloria en sus
cualidades, y otro el de quien se arroga lo que le sobrepasa. Obviamente el segundo es peor
-también más ciego- que el primero”
Juan Fernando Sellés
70
Sentirse señor del carg
o

La soberbia tiende a lo excelso, pero sin un pequeño
detalle: la rectitud. Se distingue de la vanidad o vanagloria
(su vicio más afín) porque la primera es el deseo
desproporcionado de cualquier gran realidad y la segunda,
en cambio, tiende a la sola grandeza externa, la alabanza y
el honor, es decir, a considerarse superior a quien se es.
Así como el honor social es -según Aristóteles- el premio
debido de la virtud, la soberbia busca ese honor pero sin
virtud. Una es interna (latens in corde), mientras que la otra
es su manifestación externa
.

Se decía que la soberbia se presenta, sobre todo, en dos
frentes: en el de la ciencia y en el del poder.
 

Juan Fernando Sellé
s

La soberbia, el principal vicio universitari
o

http://www.up.edu.mx/Default.aspx?doc=18050
71
Soberbia


Altivez y apetito desordenado de ser
preferido a otros, soberbia, del latín
superbia. La soberbia representa el alarde
del poder, su exposición de manera
exagerada o de forma ruin. Pero la persona
que experimenta la soberbia, el soberbio,
no es un hombre hiperbólico, aunque finge
serlo, es más bien un ser que se ha
consumido en la carencia y su miseria
consiste en creerse menos que los demás.
La codicia, el egoísmo, el miedo y la
necesidad están relacionadas con la
soberbia.


http://www.frasesypensamientos.com.ar/
frases-de-soberbia.html
72
La soberbia es un valor que no suele ser muy bien visto dentro de la sociedad y
por las personas en general. Así es como nunca está de más el hecho de
reflexionar el por qué de este rechazo hacia la arrogancia. Por eso hemos
seleccionado algunas frases para pensar sobre el tema.


La soberbia es un sentimiento típico del ser humano, que no suele esconder tras de sí
grandes valores. Muchas de las personas que la ejercen, detrás de esa arrogancia
encarnan sentimientos débiles y, justamente, por eso recurren a ella. Así es como
nunca está de más reflexionar mediante algunas frases sobre este tema. Aquí hemos
seleccionado algunas.


La soberbia es la máscara de la ignorancia. (Anónimo)


Más reinos derribó la soberbia que la espada, más príncipes se perdieron por sí mismos
que por otros. (Saavedra Fajardo)


Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los
cimientos. (Francisco de Quevedo)


La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero
no está sano. (San Agustín)


La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la
prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad. (Nicolás Maquiavelo)


El oro hace soberbios y la soberbia necios. (Refrán popular)


h
tt
p://www.inna
ti
a.com/s/c-frases-citas-re
fl
exiones/a-frases-sobre-la-soberbia.html
Causas de la Soberbia
74
Crees que tu rostro o tu cuerpo es especial o superior al de los demás. Estás pagado de
ti
mismo. Es una rea
fi
rmación excesiva del yo. Presumes de tus cualidades con o sin mo
ti
vo.


Tus ideas, tus creencias, tu ideología. Por tu ignorancia.


Tu dinero, tus bienes (ropa, joyas, etc.) o tus propiedades


La altura del status, tu posición, tu cargo, tu responsabilidad


Tus obras


Tu pertenencia a un club, a un par
ti
do polí
ti
co, a una religión, a un país (nacionalismo), a
una raza humana, a una especie (homo sapiens sapiens).


Sobrevalorarte a
ti
y subvalorar a los demás.


Tus resultados, tus frutos, tus ganancias, tus éxitos.


Te crees mejor que los otros, más listo, más inteligente
Causas de la soberbia
“No vas a poder dejar de sufrir
hasta que no te iguales a los
demás. ¿Por qué? Porque para
dejar de sufrir
ti
enes que
desbancar al ego. Porque la base
del sufrimiento es que te sientes
superior a los demás”.


Shan
ti
deva
Remedio a la Soberbia
76
El orgulloso se inclina fácilmente a airarse, incluso por nimiedades, cuando algo contraría su
voluntad. Soberbia es también cometer claras injusticias con los inferiores sin repararlas ni
pedir perdón por ellas -este defecto deprime fácil y casi inadvertidamente la justicia- también
lo es padecerlas guardando permanente rencor al agresor, no ver compañeros sino
subordinados,
fi
jarse más en los ajenos defectos que en sus virtudes, controlar el trabajo de
los demás -siendo el propio inmune a todo control-, aparentar interés ante la presencia de
otros cuando en realidad no se ven sino personas que molestan los propios intereses y
conducen a perder el tiempo –hipocresía, en román paladino-, la ingratitud de fondo -aunque
se cuide la forma- ante un servicio o trabajo prestado, la crítica cuando no pretende ser
constructiva, negarse a desempeñar tareas inferiores -fotocopias o cualquier otro trabajo
manual-, discutir -entre los soberbios siempre hay litigios-, y excusarse ante las justas
correcciones, evadirse ante las ayudas que se piden y buenamente se pueden ofrecer..
.

Lo es, desde luego, el abuso de poder -poner bozal al buey que trilla-, inmiscuirse
autoritariamente en asuntos ajenos que no atañen directamente, preguntar no para aprender,
sino para poner en un brete al ponente, objetar no para ayudar, sino para hacer valer la propia
opinión... Todo lo que provoca la separación de los demás -aunque bien es verdad que hay
que ser más amigo de la verdad que de cualquiera- es un derivado de la soberbia, así como
la precipitación en las decisiones de gobierno, la pérdida de tiempo en asuntos insigni
fi
cantes,
considerar las materias más relevantes -teología, antropologia, ética...- como marías,
barnices, o buenas consejas, suponer que los alumnos, los servicios y secretarías se deben
subordinar a los profesores, pensar que los demás están al propio servicio, no al revés..
.

Juan Fernando Sellés
77
Vázquez-Figueroa, la dureza nace casi
siempre de una desesperada necesidad de
ocultar las propias debilidades;
78
Es asimismo
propenso a
ensoberbecerse
quien, siendo de
condición humilde y
sin experiencia de
gobierno, es elevado
a algún cargo
.

Juan Fernando
Sellé
s
79
creer que el sentido del ser personal coincide con el del yo que uno se ha forjado con sus títulos y
currículum y con el que barniza su mirada y actuación, o sea, su entera vida universitaria. Así es –
advierte J. Philipe- como nos fabricamos el 'ego', diferente del auténtico 'ser', de modo similar a como
se in
fl
a un globo. Este 'yo' arti
fi
cial, requiere un gran gasto de energía para sostenerse; y como es
frágil, necesita ser defendido
.

Juan Fernando Sellé
s

El
ser real
El
“yo”
ar
ti
fi
cial
Títulos
Currículum
Puesto
Posesiones
Conocimiento
Requiere un gran gasto de energía para
sostenerse


Como es frágil, necesita ser defendido


Está en guardia, ataca
Ya eres


No necesitas hacer nada o decir nada o
ir a ningún lugar


No necesitas defender nada


Sólo estar en paz, tranquilo
Cuando el Evangelio dice que debemos 'morir a nosotros mismos', en realidad alude a la muerte de ese
'ego' -ese yo fabricado arti
fi
cialmente- para que pueda aparecer el 'ser' auténtico regalado por Dios. Si
alguien se obceca en la a
fi
rmación de su propio yo, va perdiendo de vista su sentido personal, la mayor
donación creatural que ha recibido
.

Para captar el sinsentido de la soberbia, tal vez valga la pregunta del libro de la Sabiduría: ¿De qué nos
ha servido la soberbia?; si por ella agoniza el propio ser personal, ¿qué se podrá ganar tras su pérdida?
Juan Fernando Sellés
Vs
80
Ignorancia
Soberbia
El loop o bucle de retroalimentación más peligroso que afecta a los seres humanos
¿Qué lo puede romper?


La ignorancia lleva a la soberbia y la soberbia lleva a la ignorancia


¿Cómo escapar de este círculo vicioso? En especial cuando el soberbio no se deja
ayudar, porque no reconoce que está enfermo y no reconoce que haya nadie quien le
pueda ayudar.
El dolor, el sufrimiento (la vejez,
la enfermedad, la muerte, las
pérdidas)


La humildad


El aceptar algo superior o
mayor a
t
La Conciencia
¿Cómo combatir la
soberbia?
82
Con Humildad
83
“Donde hay humildad hay sabiduría”


Prov. XI, 2
84
“Por eso se en
ti
ende que la
perfección contraria, la
humildad, sea -más que una
virtud de la voluntad- la fuente
personal de todas las virtudes”


“También por esto, en cuanto
que la humildad remueve la
soberbia, es la sal que preserva
toda virtud”.


Juan Fernando Sellés


http://www.up.edu.mx/Default.aspx?
doc=18050
85
h
tt
p://mx.answers.yahoo.com/ques
ti
on/index?qid=20081008124824AAXYFbM
86
87
88
¿Existe la soberbia colec
ti
va?
Contra el resentimiento y la soberbia


Por Joaquim Coll, historiador, y Daniel Fernández, diputado del PSC (EL PERIÓDICO,
05/07/09)
:

Escribe el
fi
lósofo Josep Ferrater Mora en la obra Formes de vida catalana, publicada en el
exilio, en Chile, en 1944, que los catalanes podemos exagerar nuestras virtudes (la mesura, la
sensatez, la ironía, la continuidad) hasta convertirlas en vicios menos agradables. Por ejemplo,
la virtud de la mesura llevada hasta el extremo nos conduce a la manía del formalismo. En
cualquier caso, añade, seguiría siendo verdad que la raíz de esos vicios son virtudes y que, por
tanto, «podríamos siempre, con un poco de esfuerzo, volver a nuestra fuente originaria». Pero
existen dos corrientes que, una vez desatadas, puntualiza el
fi
lósofo, son mucho más difíciles
de vencer. Se trata del resentimiento y de la soberbia. La soberbia tiene una sola dirección: el
descenso colectivo. El resentimiento segrega unas toxinas que envenenan el espíritu de los
catalanes. Una y otra se encuentran tan unidas que muchas veces son la misma cosa,
concluye
.

Esta modesta introducción al pensamiento de Ferrater Mora nos sirve para a
fi
rmar que hoy una
parte de Catalunya corre el peligro de descolgarse por el camino del resentimiento y la
soberbia. Son voces que quieren imponer un solo relato sobre la realidad del país y que
quieren marcar la dirección futura del catalanismo. Hablamos, en de
fi
nitiva, de la Catalunya
nacionalista o soberanista. Resulta paradójico que, una vez derrotadas electoralmente en las
urnas las tesis neocentralistas del PP, en el 2004 y en el 2008, ahora algunos insisten en
pintarnos un escenario igualmente catastró
fi
co, como si todo fuera lo mismo. Como si el PSOE
y el PP representaran la misma política. Bien sabemos los catalanes que esto no es así
.

http://www.almendron.com/tribuna/25697/contra-el-resentimiento-y-la-soberbia/
Frases de Soberbia
90
El castigo del soberbio es la
soledad, porque no hay quien
le ame
91
Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica.


Miguel De Unamuno


Cesen los soberbios y cesará la necesidad de levantar a los humildes.


José Marti


Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.


Hermann Hesse


Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.


Henry Frédéric Amiel


El principio de todo vicio es la soberbia.


Don Bosco


¿Humillarse uno para herir su soberbia?


Friedrich Nietzsche


Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia.


Fedro


Contra soberbia, humildad, suspira el fraile. Contra soberbia, ¡rebelión! , gritamos los hombres.


Ricardo Flores Magón


Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una
herida profunda.


Martín Lutero
92
La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no
está sano.


San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.


Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.


Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.


La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y
abyectos y humildes en la adversidad.


Nicolás Maquiavelo (1469-1527) Historiador, político y teórico italiano.


El oro hace soberbios, y la soberbia, necios.


Refrán


La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.


Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.


Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.


Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.


La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y, sin embargo, el más difícil de
curar.


Nicolás Tommaseo (1802-1874) Escritor y lingüista italiano.
93
¿Necesidad? Palabra cómoda con que el culpable se quita de encima la culpa, para
arrojar en el vacío toda soberbia y traición.


(E. de Geibel)


Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia.


(Fedro)


El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios
genera desesperación.


(San Bernardo de Claraval)


La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.


(Anónimo)


La soberbia y el egoísmo, son los padres de la soledad.


(Francisco Rubio Bermejo)


La soberbia es la rabia del impotente.


(Francisco Rubio Bermejo)


La soberbia es tal vez una de las formas de expresión más refinadas que tiene la
estupidez


(Ricardo Combariza)


El reflejo más grande de la ignorancia, es la soberbia de la sabiduría
.

(Sergio Peña)
94
Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto
y las tejas en los cimientos.


Francisco de Quevedo y Villegas


La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está
hinchado parece grande pero no está sano.


San Agustín
95
El principio del pecado es la soberbia.


Fray Luís de León


La soberbia es el vicio por el cual los hombres apetecen los honores
que no les competen.


Ramón Llull


Contra el feliz soberbio, apenas pueden los buenos.


Proverbio castellano


No hay soberbio ni arrogante, que deje de ser cobarde.


Proverbio castellano


El principio del pecado es la soberbia. Quien se exalta, es deprimido;
quien se eleva, es postergado; quien se hincha, revienta.


San Isidoro
96
Pues soberbia será de todos modos querer saber tú solo más que todos.


Pedro Cardenal De La Barca




Aumenta la soberbia el buen vestido.


Tirso De Molina




Más reinos derribó la soberbia que la espada; más príncipes se perdieron por sí mismos que por otros.


Diego de Saavedra




No es soberbia la persona, es soberbia la idea.


Juan Valera


“Es preferible la debilidad de la carne a la soberbia del espíritu”


(Anónimo. Ojalá no lo diga un soberbio al que le gusta la debilidad de la carne)


“Muchos pueden dedicar toda la vida para predicar pero pocos sirven para edificar”


“No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres
y nada más”
97
La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y,
sin embargo, el más difícil de curar.


Nicolás Tommaseo (1802-1874) Escritor y
lingüista italiano.
Representaciones
artísticas de la soberbia
Entre las varias representaciones artísticas con
que se ha identi
fi
cado la soberbia se encuentran
el león, el caballo, el pavo real, el murciélago, el
color violeta y el espejo
.

http://es.wikipedia.org/wiki/Soberbia
Escher en Canal
http://es.wikipedia.org/wiki/Panthera_leo
http://es.wikipedia.org/wiki/Pavo_cristatus
fotobazar17.com
Violeta
http://es.wikipedia.org/wiki/Chiroptera
http://cuidandomimundo.com/portal/?p=2700
101
h
tt
p://trazandocaminos.blogspot.com/2010/08/soberbia-la-soberbia-no-es-grandeza.html
La adoración del yo
Es curioso que se pueda adorar tanto algo que no existe, que no
ti
ene existencia intrínseca, que es impermanente (perecedero),
que es tan frágil y cuyo defecto es lo que más se adora: su
soberbia, estar tan autocentrado en si mismo que es incapaz de
verse tal cual es.
102
La Soberbia


No siempre muestra su verdadera
cara
h
tt
p://trazandocaminos.blogspot.com/2010/08/soberbia-la-soberbia-no-es-grandeza.html
Detalle de Soberbia, Mesa de los pecados
capitales por Hieronymus Bosch. Escena de
soberbia o vanidad, una mujer con pequeños
objetos de uso cotidiano. Se mira en un espejo
que hay en un armario, sostenido por un demonio
103
Vanitas con su espejo. Pintado por Tiziano, c.
1515.
104
Soberbia por Jacob Matham.
105
Conciencia


Luz


Humildad


Sabiduría


Amor
Ego


Soberbia


Orgullo


Vanidad
Un Cuento:

La Soberbia del Arbol
107
La Soberbia del Arbol... Sabiduria Budista


Dicen que hace muchísimo tiempo a los árboles no se les caían las hojas.


Y sucedió que un anciano iba vagando por el mundo desde joven, su propósito era conocerlo todo. Al final estaba
muy pero que muy cansado de subir y bajar montañas atravesar ríos, praderas andar y andar, cansado de esto
decidió subir a la más alta montaña del mundo, desde donde, quizás, podría ver y conocerlo todo antes de morir.


Lo malo es que la montaña era tan alta que para llegar a la cumbre había que atravesar las nubes y subir más alto
que ellas. Tan alta que casi podía tocar la luna con la mano extendida.


Pero al llegar a lo más alto, comprobó que solo podía distinguir un mar de nubes por debajo suyo y no el mundo que
deseaba conocer.


Resignado decidió descansar un poco antes de continuar con su viaje.


Siguió andando hasta que encontró un árbol gigantesco. Al sentarse a su gran sombra no pudo menos que exclamar:


—¡Los Budas deben protegerte, pues ni la ventisca ni el huracán han podido abatir tu grandioso tronco ni arrancar
una sola de tus hojas!


—Ni mucho menos, —contestó el árbol sacudiendo sus ramas con altivez y produciendo un gran escándalo con el
sonido de sus hojas—, el maligno viento no es amigo de nadie, ni perdona a nadie, lo que ocurre es que yo soy más
fuerte y hermoso.


- El viento se detiene asustado ante mí, no sea que me enfade con él y lo castigue, sabe bien que nada puede
contra mí.


El anciano se levantó y se marchó, indignado de que algo tan bello pudiese ser tan necio como lo era ese árbol.


Al rato el cielo se oscureció y la tierra parecía temblar


Apareció el viento en persona: —¿Qué tal arbolito? —rugió el viento—, así que no soy lo bastante potente para ti, y
te tengo miedo? ¡Ja, ja, ja! rió el viento


Al sonido de su risa todos los arboles del bosque se inclinaron atemorizados.
108
—Has de saber que si hasta ahora te he dejado en paz ha sido porque das sombra y cobijo al caminante,
¿No lo sabías?


—No, no lo sabía.


—Pues mañana a la luz del sol tendrás tu castigo, para que todos vean lo que les ocurre a los soberbios,
ingratos y necios.


—Perdón, ten piedad, no lo haré más.


—¡Ja, ja, ja, de eso estoy seguro, ja, ja ja!


Mientras transcurría la noche el árbol meditaba sobre la terrible venganza del viento. Hasta que se le
ocurrió un remedio que quizás le permitiese sobrevivir a la cólera del viento.


Se despojó de todas sus hojas y flores. De manera que a la salida del sol, en vez de un árbol magnífico,
rey de los bosques, el viento encontró un miserable tronco, mutilado y desnudo.


Al verlo, el viento se echó a reir, cuando pudo parar le dijo así al árbol:


—En verdad que ahora ofreces un espectáculo triste y grotesco. Yo no hubiese sido tan cruel,¿que
mayor venganza para tu orgullo que la que tu mismo te has infringido?, de ahora en adelante, todos los
años tu y tus descendientes, que no quisisteis inclinaros ante mi, recuperareis esta facha, para que
nunca olvidéis que no se debe ser necio y orgulloso.


Por eso los descendientes de aquel antiguo árbol pierden las hojas en otoño. Para que nunca olviden
que nada es más fuerte que el viento.
109
Todo hombre tiene derecho a dudar de su tarea y a
abandonarla de vez en cuando:


lo único que no puede hacer es olvidarla.


Quien no duda de sí mismo es indigno,


porque confía ciegamente en su capacidad y peca por
orgullo.


bendito sea aquel que pasa por momentos de indecisión


(La Quinta Montaña, Paulo Coelho)
110
El que no considera lo que tiene como la
riqueza más grande, es


desdichado, aunque sea dueño del
mundo...


Epicuro
La Soberbia, el principal
vicio universitario

Por Juan Fernando Sellés
112
La soberbia, el principal vicio universitario
 

Agosto 2009

Juan Fernando Sellé
s

Se suele decir que, en el caso de los universitarios, los vicios son un poco más retorcidos que en el resto de los humanos. Esto quizá se deba a un
mayor intento de autojusti
fi
cación. Sin embargo, dado que en el universitario pesa más -o debería hacerlo- lo intelectual que lo sensible, se puede
sostener que, aunque todos los defectos (como las virtudes) suelen darse entrelazados, la soberbia es más propia del mundo académico. Ya Santo
Tomás de Aquino señaló que se trata del vicio más característico de los seres espirituales. De modo que quien se sienta perturbado en mayor
medida por cualquiera de los otros (avaricia, lujuria, ira, gula, pereza o envidia) seguramente tenga derecho a preguntarse hasta qué punto es
universitario
.

La palabra soberbia se puede entender en dos sentidos: uno positivo y poco frecuente, y otro negativo y de uso ordinario, según si su objeto es,
respectivamente, bueno o malo. Formalmente hablando, el vocablo designa un vicio negativo del espíritu, el peor de todos. En la universidad, el
sentido positivo de la palabra designa que lo sigue siendo y crece como tal. En cambio, el negativo designa al más e
fi
caz disolvente de la institución
universitaria
.

En la Antigüedad se consideraba que el soberbio era el que tiene un amor desordenado hacia su propio bien por encima de otros bienes superiores.
El mero hecho de dudar que existan bienes más altos que el propio ya es, pues, síntoma de este defecto. Es amor desordenado porque, como el
soberbio no se conoce como quien es, sino como aquel que quiere ser, desea para él lo que no le es adecuado. La soberbia se describía como el
apetito inmoderado de la propia excelencia que, de paso, rebaja la dignidad ajena. Desde luego, la excelencia se debe a alguna cualidad buena; por
eso, se puede referir a diversas aptitudes humanas. Por el contrario, el humilde no se preocupa de la propia excelencia, pues se considera indigno.
Se identi
fi
caba también a la soberbia como la madre y reina de todo defecto, su origen y su
fi
n, de modo que todas las otras lacras humanas, como
hijas naturales de esta, tienen cierto parecido a la madre y cierta propensión a rendirle honores
.

Otra nota atribuida a este vicio era que radicaba en la voluntad y, por ser una mala inclinación de esta potencia humana, se añadía que el soberbio
no se subordina a su recto conocimiento propio, mientras que la humildad se ajusta al adecuado conocimiento que alguien tiene de sí (donde hay
humildad hay sabiduría, Prov. XI, 2). Por eso se admitía que la soberbia impide la sabiduría. También era sabido que las verdades directamente
impedidas por la soberbia son las denominadas afectivas, es decir, unas de las más altas, que solo los virtuosos conocen por connaturalidad. Se
añadía, además, que la ceguera de la mente es el fruto seguro de este defecto
.

No obstante, la soberbia no inhiere en la voluntad sino, como su carcoma, en lo más neurálgico de nuestra intimidad, de donde procede toda
malicia, y a donde toda corrupción se ordena. Sí; nadie se reduce a su voluntad, y la soberbia y la peor ignorancia anidan en esa realidad personal
irreductible, lo cual llevará a San Pablo a clamar: De la ceguera del corazón, líbranos Señor. Por eso se entiende que la perfección contraria, la
humildad, sea -más que una virtud de la voluntad- la fuente personal de todas las virtudes. También por esto, en cuanto que la humildad remueve la
soberbia, es la sal que preserva toda virtud. Si el vicio de la soberbia es el más grave, también será el más tenaz y perdurable; es tan fuerte que
extingue todas las virtudes y corrompe todas las potencias humanas. Por lo que se re
fi
ere a sus tipos, se entendía que uno es el de aquel que se
gloría en sus cualidades, y otro el de quien se arroga lo que le sobrepasa. Obviamente el segundo es peor -también más ciego- que el primero.
113
Sentirse señor del carg
o

La soberbia tiende a lo excelso, pero sin un pequeño detalle: la rectitud. Se distingue de la vanidad o vanagloria (su vicio más afín) porque la
primera es el deseo desproporcionado de cualquier gran realidad y la segunda, en cambio, tiende a la sola grandeza externa, la alabanza y el
honor, es decir, a considerarse superior a quien se es. Así como el honor social es -según Aristóteles- el premio debido de la virtud, la soberbia
busca ese honor pero sin virtud. Una es interna (latens in corde), mientras que la otra es su manifestación externa
.

Se decía que la soberbia se presenta, sobre todo, en dos frentes: en el de la ciencia y en el del poder. Pues bien, la universidad es, por un lado,
la sede por antonomasia de la ciencia y, por otro, está constituida ad intra según un modelo jerárquico de poder bastante acusado
.

En cuanto a lo primero, es bien conocido que la ciencia hincha, y el que se cree que sabe todavía no sabe como es debido. Respecto a lo
segundo, las posibles causas de soberbia son dos: la altura del status y las obras. No es extraño, pues, que la soberbia aparezca en una
corporación feudal vigente hoy día como la universidad, donde los títulos y cargos directivos marcan en exceso el escalafón, y más todavía, en
una sociedad como la actual, donde mandar y obedecer no signi
fi
can exclusivamente servir. En efecto, soberbia es sentirse señor del
cargo -incluso del que no le han encargado-, no administrador. Decíase, además, que este mal afecta sobremanera a la juventud, y la
universidad es la institución donde más abunda. Con todo, no es solo un problema de gente joven, pues con el paso de los años este defecto se
vuelve tan acrisolado y retorcido como encubierto. También se declara que incide más en las personas públicas que en las privadas, y es obvio
que el o
fi
cio universitario es público
.

La soberbia en uno mism
o

Para consigo mismo, la actitud soberbia en la universidad lleva al convencimiento de que sin el propio criterio y experiencia difícilmente se puede
acertar en un tema o realizar algo con corrección. Se mani
fi
esta con la arrogancia y la jactancia: la primera, porque el soberbio se siente pagado
de sus propios éxitos por encima de su valía; la segunda, porque presume de sus cualidades, con o sin motivo. Lo mismo ocurre con la
pertinacia en el propio parecer o la rotundidad con que se a
fi
rma un criterio, incluso aunque con el paso del tiempo -y no mucho- tal juicio cambie
hasta el punto de mantener -con la misma determinación- la posición contraria
.

A las manifestaciones precedentes se pueden añadir más: dar por hecho que los demás no tienen nada que aportar, leer textos más por
curiosidad o por crítica que por aprender y salvar la parte de verdad que contienen, callar el error grave y perjudicial de un autor, cuando se debe
y ante quienes es debido descubrirlo, so capa de que se tiene cierta preferencia con él, perseverar en el error, tener manías y creérselas... Es
asimismo propenso a ensoberbecerse quien, siendo de condición humilde y sin experiencia de gobierno, es elevado a algún cargo
.

Soberbia académica propia es, sobre todo, creer que el sentido del ser personal coincide con el del yo que uno se ha forjado con sus títulos y
currículum y con el que barniza su mirada y actuación, o sea, su entera vida universitaria. Así es –advierte J. Philipe- como nos fablicamos el
'ego', diferente del auténtico 'ser', de modo similar a como se in
fl
a un globo. Este 'yo' arti
fi
cial, requiere un gran gasto de energía para sostenerse;
y como es frágil, necesita ser defendido. El orgullo y la dureza siempre van unidos... Cuando el Evangelio dice que debemos 'morir a nosotros
mismos', en realidad alude a la muerte de ese 'ego' -ese yo fabricado arti
fi
cialmente- para que pueda aparecer el 'ser' auténtico regalado por
Dios. Si alguien se obceca en la a
fi
rmación de su propio yo, va perdiendo de vista su sentido personal, la mayor donación creatural que ha
recibido. Como enseña Polo, lo peor para el ser personal es aislarse o ensoberbecerse, pues el egoísmo y la soberbia agostan el ser donal.
Para captar el sinsentido de la soberbia, tal vez valga la pregunta del libro de la Sabiduría: ¿De qué nos ha servido la soberbia?; si por ella
agoniza el propio ser personal, ¿qué se podrá ganar tras su pérdida?
114
Soberbia hacia los demá
s

Para con los demás, la soberbia lleva a considerarse superior a los otros en demasiados aspectos, lo cual acarrea la sospecha respecto a la capacidad
ajena. La soberbia es, obviamente, contraria al amor al prójimo en cuanto que alguien se pre
fi
ere desordenadamente a sí mismo. De ahí se deriva la
carencia de amistad, ya que a quien padece este mal no se le ocurre ser amigo de quienes ocupan un status inferior (alumnos, bedeles, enfermeras,
profesionales de diversos servicios, etcétera), sino solo entre sus iguales, (a los que tampoco ve como iguales). Por eso tiende a ser conocido y
estimado solo entre los VIP académicos. Otra manifestación es el trato frío (de ¡Buenas! y ¡Adiós!) para con los colegas. A veces, ni siquiera eso:
cuello erguido y miradas altivas, indiferentes o, incluso, apartar la vista. También lo es la discordia motivada por la diversidad de pareceres
profesionales, pues el orgulloso no favorece la libertad ajena. Promueve asimismo la injuria, ya que tras consolidar una concepción tan
fi
ja como
rebajada de demás, se tiende a ponerles etiquetas cuyo adhesivo es tan fuerte y permanente como los juicios severos de los que nace. Tales motes
constituyen un jocoso y actual método de difamación. Esto parece tan extendido que, si existe algún alumno que no critique a sus profesores o un
profesor que disculpe a sus colegas y alumnos críticos, rozará la perfección
.

El orgulloso se inclina fácilmente a airarse, incluso por nimiedades, cuando algo contraría su voluntad. Soberbia es también cometer claras injusticias
con los inferiores sin repararlas ni pedir perdón por ellas -este defecto deprime fácil y casi inadvertidamente la justicia- también lo es padecerlas
guardando permanente rencor al agresor, no ver compañeros sino subordinados,
fi
jarse más en los ajenos defectos que en sus virtudes, controlar el
trabajo de los demás -siendo el propio inmune a todo control-, aparentar interés ante la presencia de otros cuando en realidad no se ven sino personas
que molestan los propios intereses y conducen a perder el tiempo –hipocresía, en román paladino-, la ingratitud de fondo -aunque se cuide la forma-
ante un servicio o trabajo prestado, la crítica cuando no pretende ser constructiva, negarse a desempeñar tareas inferiores -fotocopias o cualquier otro
trabajo manual-, discutir -entre los soberbios siempre hay litigios-, y excusarse ante las justas correcciones, evadirse ante las ayudas que se piden y
buenamente se pueden ofrecer..
.

Lo es, desde luego, el abuso de poder -poner bozal al buey que trilla-, inmiscuirse autoritariamente en asuntos ajenos que no atañen directamente,
preguntar no para aprender, sino para poner en un brete al ponente, objetar no para ayudar, sino para hacer valer la propia opinión... Todo lo que
provoca la separación de los demás -aunque bien es verdad que hay que ser más amigo de la verdad que de cualquiera- es un derivado de la soberbia,
así como la precipitación en las decisiones de gobierno, la pérdida de tiempo en asuntos insigni
fi
cantes, considerar las materias más relevantes
-teología, antropologia, ética...- como marías, barnices, o buenas consejas, suponer que los alumnos, los servicios y secretarías se deben subordinar
a los profesores, pensar que los demás están al propio servicio, no al revés..
.

Los que ocupan cargos inferiores tampoco están libres de este defecto cuando desobedecen injusti
fi
cadamente y cuando desprecian el mandato
.

La soberbia también puede estar detrás de una afectada seriedad, casi decimonónica, cuyo lenguaje no es directo y amable, sino seco y más propio de
una partida de ajedrez. La actuación suele estar acompañada de una conducta formalista, opuesta a la alegría y sencillez que deben caracterizar al
cristiano corriente. Se puede replicar que tales encumbrados personajes no carecen de cierta alegría, sin embargo, la suya no parece espontánea sino
forzada y, según Tolstoi, la alegría
fi
ngida es aún peor que el aburrimiento. Tan acartonada gravedad comporta frecuentemente un trato duro, incluso
dictatorial, hacia los demás. Pero, como señala Vázquez-Figueroa, la dureza nace casi siempre de una desesperada necesidad de ocultar las propias
debilidades; por eso, en el fondo, el soberbio es pusilánime. Esta rigidez lleva a mostrarse no solo susceptible ante cualquier comentario ajeno, sino a
la defensiva y agresivo. Tal dureza es más perjudicial para quien la posee que para aquellos a quienes se dirige, en cualquier caso, si alguien es el
sujeto paciente -sufriente- de algunas de las precedentes actitudes, debe estar muy agradecido, pues puede verlas como buenas ocasiones para
intentar ser humilde
.

Otro fruto del orgullo intelectual es el distanciamiento respecto de los demás, en especial de los inferiores. En esta tesitura carece de sentido promover
la interdisciplinariedad, porque ni siquiera se puede vivir la disciplinariedad en una misma rama del saber. De ese modo, la universidad se transforma,
primero, en una pluridiversidad y, después, en un museo de cera de extravagantes
fi
guras.
115
Antídoto
s

Al terminar de describir e! defecto y algunas de sus manifestaciones académicas se debe dar cierta pauta de solución, pues estas consideraciones -de
inspiración clásica (se hallarán casi todas en el Index Tomisticus)- no pretenden ser posmodernas, literatura que describe problemas existenciales sin
aportar solución. En general, a cualquier persona afectada en mayor o menor medida por este mal le viene bien el dolor y la enfermedad, pues la
excesiva seguridad profesional amparada en los estamentos es fácil de vulnerar: la debilidad humana aparece en la vivencia de cualquier dolencia, que
tarde o temprano, llega a todos. En efecto, como advierte Polo, el dolor suspende la soberbia de la vida, el envanecimiento y la orgullosa seguridad en
la propia e
fi
ciencia y capacidad para establecerse y moverse en un orden regular y su
fi
ciente, y así deja patente, sin trabas ni enmascaramientos, la
necesidad e indigencia de la existencia humana en medio del éxito mundano
.

A quien no desea esperar la llegada de la enfermedad para empezar a combatir este mal interno, se le puede aconsejar que, si la soberbia es respecto
de sí mismo, tenga piedad, no vaya a ser que intentando con denodado esfuerzo forjar un yo más o menos exitoso, no persista en la progresiva
búsqueda de su propio sentido personal e irrepetible y lo acabe perdiendo. La faceta de este vicio respecto de los demás se cura e
fi
cazmente con el
temor al oprobio e ignominia cuando -como en el caso de los políticos- devienen públicas las propias culpas. También cuando se piden favores a otros
.

Como estas páginas se re
fi
eren al mundo universitario, cabe indicar como buenos tratamientos contra la soberbia los siguientes: en lo personal, advertir
que los más sabios son personas sencillas. En lo racional, el estudio, y en lo que se re
fi
ere al comportamiento, la modestia en el hablar y en el hacer,
pues la humildad suena en la voz y, en mayor medida, en el silencio
.

Si se desea más concreción en algunos ejemplos académicos, se pueden proponer otros tantos: para el
fi
lósofo -y para el teólogo- como advirtió Julián
Marías, su riesgo permanente e ineludible es la soberbia; pero esta se cura solo con que el
fi
lósofo siga siéndolo, pero no solo como lo fue, sino como
debe serlo, es decir, que busque con más ahínco la verdad y se olvide de su yo; que no se conforme con lo logrado en su pasado: que sus obras y
palabras sean más profundas que las de antaño, porque la verdad radica preferentemente en el futuro histórico y metahistórico. Un verdadero
fi
lósofo
puede pasar sin cargos y sin títulos -y con poco dinero...-, pero no sin pensar, aprender, descubrir... Un
fi
lósofo de veras busca su sentido personal, no
exhibir su ideal de yo. La actitud de independencia y de búsqueda de la propia identidad del yo es lo que -según Hegel- caracterizó a la
fi
losofía de
Kant. Por tanto, de ser certera esta acusación, no es pertinente imitar la subjetivista actitud kantiana
.

A otros humanistas les puede servir de ejemplo la exclamación de Rosalía de Castro: ¡Oh gloria!, deidad vana cual todas las deidades, jamás te rendí
culto, jamás mi frente altiva se inclinó de tu trono ante el dosel soberbio, que en el orgullo humano tienen altar y asiento... ¡Cuántos te han alcanzado
que no te merecían! y ¡cuántos cuyo nombre debiste hacer eterno, en brazos del olvido más triste y más profundo perdidos para siempre duermen el
postrer sueño!. A los facultativos de las ciencias experimentales les apela este comentario poliano: La actividad cientí
fi
ca dirigida como corrección de la
obra divina es simplemente ociosa (equivalencia de soberbia y pereza). Pero, en cuanto ociosa, sustituye a la actividad cientí
fi
ca adecuada: la ciencia
del bien y del mal es la omisión de la ciencia del bien y solo del bien (pecado de omisión). ¿Y a los directivos? Tal vez les sirva esta sugerencia del
mismo autor: repartir el poder y fomentar la libertad responsable, pues eso indica que no se ven competidores en los demás, sino alegría de que tengan
la capacidad de hacer y se dediquen a ejercer su propia actividad sin recelos
.

En suma, en la medida en que en la universidad se logre extirpar la soberbia, se logrará descubrir más verdad. Como la universidad debe ser la punta de
lanza del saber superior que indaga en la verdad, una institución académica que combata este defecto cumplirá mejor su
fi
n
.

Nuestro Tiempo 654
Si nada más funciona...
intente esto
73. Ese necio desea reputación y prioridad entre los monjes, autoridad en los monasterios y honores
entre otras familias.


74. Deja que laicos y monjes piensen que él es el que ejecuta cada trabajo, grande o pequeño,
dejando que se refieran a él. Así es la ambición de este necio, aumentando sus deseos y su orgullo.


75. Mas, ciertamente, uno es el sendero que conduce a las conquistas mundanas y otro el que lleva al
Nirvana. Comprendiéndolo así el monje, no se regocija con los favores mundanos, sino que cultiva el
desapego.


94. Aquel que controla firmemente sus sentidos, como el auriga sus caballos; aquel que está
purificado del orgullo y desprovisto de las pasiones, a ese tal hasta los dioses envidian.


150. Este cuerpo es una ciudadela hecha de huesos cubiertos de carne y sangre en donde se
almacenan el envejecimiento y la muerte, el orgullo y el engaño.


221. Uno debe liberarse del odio. Uno debe abandonar el orgullo. Uno debe despojarse de todas las
ataduras. El sufrimiento no toma al que controla la mente, el cuerpo y sus pasiones.


285. Elimina tu arrogancia como se arranca la lila en otoño. Cultiva el Sendero de la paz. El Nirvana
ha sido mostrado por el Iluminado.


294. Habiendo eliminado a la madre (avidez) y al padre (orgullo) y a los dos reyes (infinitismo y
nihilismo), y habiendo destruido a un reino y sus habitantes (apego), uno se convierte en un
iluminado.


407. Aquel cuyo deseo y odio, orgullo e ignorancia han caído como la semilla de mostaza desde la
punta de la aguja, a ése llamo yo noble.


Dhammapada
118
Ratnasambhava(contra el orgullo
)

Es el Buda dorado que favorece la generosidad, la humildad y el
ánimo alegre. Combate el orgullo, la soberbia, la codicia, la
necesidad de tener razón y de dominar o manipular al otro. Su
elemento es la Tierr
a

Mantra: “OM RATNASAMBHAVA TRAM”
.

Pronuncie el mantra, mientras siente que una luz dorada atraviesa
su coronilla y se expande, limpiando su cuerpo, mente y aura de
todo vestigio de soberbia, codicia o sentimientos de superioridad.
Ratnasambhav
a

Dirección: Su
r

Elemento: Tierr
a

Color: Amarillo Dorado como el So
l

Propósito: Disolver Orgull
o

OM RATNASAMBHAVA TRAM
(recita las más veces posibles para disolver tu orgullo, la
exageración de las propias cualidades y menosprecio de las
cualidades de los demás)
119
RATNASAMBHAVA


Eres de color Amarillo Dorado como el Sol, eres el Buda que reúne la
Sabiduría de las perfecciones del Ser que da sin medida, generoso y
siempre con ánimo positivo y alegre.


Transformas toda codicia, avidez y orgullo con tu joya de plenitud
infinita (Ratna) limpiando cualquier sentimiento negativo.


Tu elemento es la Tierra y tu dirección es el Sur.


El Caballo con toda la fuerza y el brío para disolver los malos
sentimientos.


MANTRA: OM RATNASAMBHAVA TRAM


(recita el mantra cuantas veces puedas visualizando al Buda
Ratnasambhava sobre tu coronilla enviando rayos de luz que purifican
tu cuerpo, mente y espíritu de codicia, avidez y orgullo)
Glosario
121
ego.
(Del lat. ego, yo).
1. m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo,
parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los
ideales del superyó y la realidad del mundo exterior
.

2. m. coloq. Exceso de autoestima
.

-ego, ga
.

1. suf. V. -iego
.

Real Academia Española ©
122
soberbia.
(Del lat. superbĭa).
1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros
.

2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio
de los demás
.

3. f. Especialmente hablando de los edi
fi
cios, exceso en la magni
fi
cencia, suntuosidad o pompa
.

4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas
.

5. f. ant. Palabra o acción injuriosa
.

soberbio, bia.
(Del lat. superbus, in
fl
. por soberbia).
1. adj. Que tiene soberbia o se deja llevar de ella
.

2. adj. Alto, fuerte o excesivo en las cosas inanimadas
.

3. adj. Grandioso, magní
fi
co
.

4. adj. Dicho ordinariamente de un caballo: Fogoso, orgulloso y violento
.

□ V
.

pobre y soberbio
Real Academia Española ©
123
engreído, da.
(Del part. de engreír).
1. adj. Dicho de una persona: Demasiado convencida de su valer
.

Real Academia Española ©
124
vanidad.
(Del lat. vanĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de vano1.
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento
.

3. f. Caducidad de las cosas de este mundo
.

4. f. Palabra inútil o vana e insustancial
.

5. f. Vana representación, ilusión o
fi
cción de la fantasía
.

ajar la ~ de alguien
.

1. loc. verb. coloq. Abatir su engreimiento y soberbia
.

Real Academia Española ©
vanidoso, sa.
1. adj. Que tiene vanidad y la muestra
.

Real Academia Española ©
125
narcisismo.
1. m. Manía propia del narciso2.
2. m. Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras
.

Real Academia Española ©
narciso2.
(Por alus. a Narciso, personaje mitológico).
1. m. Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y
hermoso, como enamorado de sí mismo
.

Real Academia Española ©
126
ególatra.
1. adj. Que profesa la egolatría. U. t. c. s.
Real Academia Española ©
127
obtuso, sa.
(Del lat. obtūsus, part. pas. de obtundĕre, despuntar, embotar).
1. adj. romo (‖ sin punta)
.

2. adj. torpe (‖ tardo en comprender)
.

□ V
.

ángulo obtuso
Real Academia Española ©
128
envanecimiento.
1. m. Acción y efecto de envanecer
.

Real Academia Española ©
envanecer.
(Del lat. in, en, y vanescĕre, desvanecer).
1. tr. Causar o infundir soberbia o vanidad a alguien. U. t. c. prnl
.

2. prnl. p. us. Dicho del fruto de una planta: Quedarse vano por haberse
secado o podrido su meollo. U. en Chile. El trigo se ha envanecido con estas
heladas. U. t. c. tr
.

¶

MORF. conjug. c. agradecer
.

Real Academia Española ©
129
arrogante.
(Del ant. part. act. de arrogar; lat. arrŏgans, -antis).
1. adj. Altanero, soberbio
.

2. adj. Valiente, alentado, brioso
.

3. adj. Gallardo, airoso
.

Real Academia Española ©
Amor Propio vs
Soberbia
No confundir
Amor propi
o

Autoestim
a

Orgullo san
o

Quererse a uno mism
o

Auto Aceptació
n

Auto valoració
n

Aprecio por uno
Soberbi
a

Orgull
o

Egolatrí
a

Arroganci
a

Vanidad
132
EL AMOR PROPIO Y LA
SOBERBIA
por lleiser
 

Debes estar pensando que todas estas palabras sobre el
amor a uno mismo implica un tipo de comportamiento
detestable semejante a la egolatría. Nada puede ser
estar más lejos de la verdad. El amor por uno mismo no
tiene nada que ver con el tipo de comportamiento que se
caracteriza por la insistencia en decirle a todo el mundo
lo maravilloso que es uno. Ése no es amor a uno mismo
sino más bien una forma de tratar de conseguir la
atención y el aprecio de los demás. Es una actitud tan
neurótica como la del individuo que está sobrecargado
de desprecio por si mismo
.

El comportamiento arrogante y jactancioso está
motivado por el deseo de ganar el aprecio de los demás.
Quiere decir que el individuo se valora a sí mismo en
base a lo que los demás ven en él. De no ser así, no
sentiría la necesidad de convencer a los demás. Es
su
fi
ciente contar con la propia aceptación interna. No
tiene nada que ver con los puntos de los demás
.

http://cuidandomimundo.com/portal/?p=2700
133
Yo no puedo derrotar a tu ego, lo tienes que hacer tu mismo. Ese trabajo no hay nadie en el universo
que lo pueda hacer más que tú
.

“El ego no renuncia espontáneamente, debe ser dominado por la voluntad”
.

El mayor truco del ego es hacerte pensar que eres tu mismo
.

Tu no eres tu ego
.

No escuches esa voz
.

Si tan sólo lograras entender esta lección, en ese momento comenzaría tu desarrollo espiritual, una de
las más feroces batallas que puedes pelear en tu vida
.

Hasta ahora tu ego te ha tenido subyugado, sometido, has sido su prisionero. Pero el que hayas abierto
este mail, el que lo estés leyendo, es un gran logro
.

Si te sientes mal, si te sientes enojado, si te sientes irritado o molesto, es tu ego el que está
reaccionando. Si tienes ganas de mandar este mail a la basura es tu ego el que se siente amenazado
.

Pero si te sientes sacudido, si te sientes conmovido, si estás teniendo un “quiebre”, es porque estás
teniendo un momento de despertar de tu conciencia. Y este es un salto cuántico en tu desarrollo
espiritual. Felicidades
.

El ego es tu soberbia, tu orgullo, tu miedo, tu vanidad, tu inseguridad, tu instinto de sobrevivencia, tu
deseo de tener siempre la razón, tus juicios, tus críticas, lo que tu crees que es la realidad, tus
percepciones equivocadas, tus paradigmas, tus emociones perturbadas, tus deseos aviesos más
ocultos
.

Si se puede derrotar al ego, pero el único que lo puedes hacer eres tu.
Yo no puedo...
134
Tu eres tu mayor enemigo, tu ego. El problema estratégico es que ese ego te conoce demasiado bien, porque
vive contigo, duerme contigo, va a todos lados contigo y así lo ha hecho a lo largo de todos los tiempos.
Derrotarlo será la empresa más difícil que puedas emprender en tu vida. Pero vale la pena. Someter a tu ego
es el principio del camino espiritual.
 

Si tu vida está en con
fl
icto, atrapada en problemas, si todo es un caos, si no sientes armonía, paz, tranquilidad,
es porque tu ego reina. El día que lo sometas todo volverá a la paz, a la tranquilidad, a la claridad. El ego te
hace creer que tus problemas están fuera de ti (deudas, crisis matrimoniales, que te sientas feo o viejo o
acabado, rechazado, enfermo, inútil, despreciable, etc.). Esa es la voz del ego: cuando no te enaltece,
haciéndote creer que eres el mejor, un rey, un príncipe, el más guapo, el más rico, el más adorado, el más
famoso, el más listo, el más inteligente, el más popular, el más querido, entonces te da la puñalada trapera y
lanza sus dardos más negros para sumirte en la desesperación, en la desesperanza, en la depresión. No lo
oigas. La otra cara del ego es la depresión, es la inquietud, es la angustia. Es la misma moneda. Tu objetivo es
encontrar el equilibrio, el justo medio. Ni sentirte dios, ni sentirte diablo. Ni estar eufórico ni estar deprimido.
Encontrar el equilibrio, la armonía.
 

Quieres derrotar a tu ego: simplemente obsérvalo. No resiste una mirada. Es tremendamente tímido. No
aceptará que lo veas de frente. Le gusta actuar en las sombras, en la oscuridad y traerte por la calle de la
amargura. Así lo ha hecho toda tu vida. Siempre ha tenido el control. Ahora es el momento en que le digas: ¡Ya
Basta! Siempre hay un nuevo volver a empezar, un despertar, por
fi
n se ha hecho la luz en tu consciencia y es
justo que tu Ser tome el control.
 

Al menos por este instante brilló tu Ser y aunque sea por un segundo dominaste a tu Ego. Eso demuestra que
lo puedes lograr, aunque no será una guerra fácil. Haz ganado una primera batalla, pero el camino será largo y
duro. A partir de este momento, si tu lo decides, puedes convertirte en un guerrero espiritual, y emprender una
guerra cuyo campo de batalla está únicamente dentro de ti
.

Fuentes
:

- El Quiebre del Eg
o

http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=76
6

- Quiebre
s

http://www.patriciahashuel.com.ar/126.htm
135
«El secreto de la sabiduría, del poder
y del conocimiento es la humildad»


Ernest Hemingway
136
10 ABRIL 2010


Ego traicionero.


Un asceta habia conseguido, tras muchos años de
mortificaciones, contar con el don de la
ubicuidad. Siendo ya muy anciano un día acudio el
emisario de la Muerte para llevárselo. El asceta,
con sus dotes clarividentes intuyó al emisario y
cuando iba a llegar, se desdobló en veinte formas
iguales. El emisario, desconcertado, no sabía cual
era la real y se marchó.


Le contó lo sucedido al señor de la Muerte, que le
dió unas instrucciones al oido. Dias despues el
emisario volvió a donde estaba el asceta. Cuando
llegó ante el, ya se había desdoblado nuevamente
en veinte formas iguales. Entonces el emisario,
siguiendo las instrucciones del señor de la Muerte,
exclamó:


-¡Muy bien, muy bien, pero que muy bien!. Esto
es fantastico, pero hay un pequeño fallo.


Entonces, herido en lo más profundo de su
orgullo, el asceta preguntó:


-¿Cual?


Y entonces el emisario lo cogió y se lo llevó al
reino de la Muerte.
http://akikazeakizuki.blogspot.com/2010_04_01_archive.html
Queridos maestros, el proverbio dice: Juzgando la cara del hombre
sabe uno si ha comido o no
.

Del mismo modo puede detectarse fácilmente si se conoce o no el
Dharma al comprobarse si se puede o no conquistar sus deseos y su
apego egocéntrico. Si se puede es prueba de que se conocen y
practican las enseñanzas budistas
.

Uno puede ser muy elocuente al hablar sobre el Dharma y ganar todos
les debates, pero si no puede dominarse ni por un segundo el propio
apego al ego o sus deseos sino que es indulgente consigo mismo en
palabras y charlas, no se obtendrá ningún bene
fi
cio de sus victorias en
debates, sino más bien incrementará con ello su egoísmo y orgullo.
Ésta es la causa del etern
o

vagar en el samsara y del caer al fondo del in
fi
erno
.

Por lo tanto, toda argumentación, según puedo yo ver, es dañina y
destructiva. Tu disculpa por lo de ayer es muy buena. Ahora hemos
terminado nuestra discusión y ustedes pueden regresar a su casa


Milarepa
Fuente imagen: Curso Lam Rim. Instituto Budadharma
El Ego es capaz de ponerse cualquier disfraz
Y cuando estás disfrazado eres capaz de hacer cosas más
horribles de las que te atreverías cuando estás en tu
verdadera naturaleza, en tu verdadero ser, porque te
sientes escondido u oculto, como que nadie va a saber
quién lo dijo o hizo… pero por más disfraces que te
pongas, jamás podrás esconderte de ti mismo…
Fuente imagen: http://www.disfracesdepeli.com
Fuente imagen: http://www.disfracesdepeli.com
En éste momento ¿eres tu? ¿estás en tu verdadera esencia?
¿o te estás escondiendo incluso hasta de ti mísmo?
¿De qué estás disfrazado
en este momento?
¿Te da miedo quitarte el disfraz porque te sentirías
avergonzado incluso de ti mismo, por que no podrías
contener el llanto, porque no resistirías ver tu mirada
desnuda frente al espejo de tu ser?
 

¡Atrévete! Es un momento tierno, es un momento de
mucho dolor, pero de un dolor sanador… En ese
momento te reencuentras contigo mismo, te sanas…
Reconoces lo que hiciste, te perdonas a ti mismo, reparas
el daño y te conectas con la fuerza superior ante la cual
haces un voto de no volver a caer tan bajo… Ese voto es
lo que te da la fuerza de la transformación y de la
resistencia… ¡Inténtalo! Es el mejor regalo que te puedes
dar en toda la vida…
Soy un
mentiroso
¿Te atreverías a quitarte todas las etiquetas?
Soy un corrupto
Soy un libidinoso
Soy muy
violento
Soy muy enojón
Soy un looser
Soy un ignorante
Soy el que más
sufre
Soy un vicioso
Soy …
No eres nada de
eso
…

En realidad eres un
ser amoroso,
compasivo,
bondadoso,
generoso, bueno,
honesto, limpio…
 

Sólo date permiso
de reencontrarte
con tu verdadera
naturaleza, con tu
verdadero ser
No se quién
soy
Soy muy
miedoso
Soy muy
fl
ojo
¿Te atreverías a quitarte todas las etiquetas?
Soy un ratero
Soy muy
vanidoso
Soy muy
descuidado
Estoy muy
gord@
Soy el mejor
Soy un tramposo
Soy el más listo
Soy
codependiente
Soy… Estoy…
No eres nada de
eso
…

En realidad eres un
ser amoroso,
compasivo,
bondadoso,
generoso, bueno,
honesto, limpio…
 

Sólo date permiso
de reencontrarte
con tu verdadera
naturaleza, con tu
verdadero ser
Nadie me
quiere
Soy muy
valiente
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Ego y soberbia 2021

  • 1. El Ego y la Soberbia La parte de ti que no quieres ver... ... y si lo ves en otros es que lo ti enes
  • 2. 2 «Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo» Julio Cortázar (1914-1984)
  • 3. “He salido solo para acudir a la cita. ¿Quién es, pues, este que me sigue en la silenciosa oscuridad? Me desvío para evitar su presencia, pero no consigo escapar. Con sus fanfarronadas levanta polvaredas, y con su voz poderosa remeda todas las palabras que yo pronuncio. Es mi propio yo miserable, ¡oh Señor! No conoce la vergüenza. Pero yo me avergüenzo de acudir a tu puerta en su compañía” Rabindranath Tagore Si lo veo en ti , está en mi
  • 4. Escribir en mi diario es una ru ti na co ti diana para mí desde hace trece años. Esta mañana he escrito una carta a mi ego. Dice así: «Querido ego, por la presente te comunico que tenemos un nuevo líder. Estás invitado a quedarte como socio, pero en silencio. Yo (mi yo sagrado) voy a regir mi vida y mis negocios. He contratado los servicios de un asesor en el universo, Dios. Dios y yo vamos a reestructurar mi vida y mis asuntos. Tú ya no tendrás voto en ninguna de mis decisiones. No te guardo rencor, pero permi ti r que in fl uyas en mis decisiones no favorece mis intereses» Shirley Ross Korber Escribió a su ego tras leer Tu yo Sagrado de Wayne W. Dyer (publicado por Grijalbo), dedicado al tema del famoso diálogo de Tagore con Krishna (Dios).
  • 5. "Como una estrella fugaz, como una burbuja en un torrente, Como una llama al viento, como la escarcha bajo el sol, Como un destello de luz o un sueño fugaz, Así debemos entender el mundo del ego." Buda El Sutra del Diamant e http://webspace.ship.edu/cgboer/ sutradeldiamante.pdf
  • 6. No hay nada noble en ser superior a otra persona. La verdadera nobleza radica en ser superior a tu an ti guo yo Proverbio de los yoguis
  • 7. “Y... cuando acabes de hablar... por favor, cállate!” Isaac B. Muñoz
  • 8. "Es mejor permanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas de fi ni ti vamente." (Groucho Marx) "Nunca querría pertenecer a un club que me tuviera como socio". (Groucho Marx)
  • 9. "Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras." SHAKESPEARE, William
  • 10. 10 La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad. Nicolás Maquiavelo
  • 11. 11 Es bien conocido que la ciencia hincha, y el que se cree que sabe todavía no sabe como es debido Juan Fernando Sellés
  • 12. 12 «En este mundo producen felicidad la bondad del corazón, la moderación para con todos los seres. En este mundo producen felicidad la ausencia de pasiones y la superación de los deseos. Pero la destrucción del egoísmo es en verdad la felicidad suprema». Buda
  • 13. 13 "Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia. Una es el ego: charlatana, exigente, histérica, calculadora; la otra es el ser espiritual oculto, cuya queda y sabia voz has oído y atendido sólo en raras ocasiones" . Sogyal Rinpoche "El libro tibetano de la vida y la muerte”
  • 14. 14 Vemos que son inseparables nuestras vidas personales y la totalidad del universo. Si lo comprendes, entonces cuando piensas en ser egoísta deberías preguntarte a ti mismo: “¿Para qué ser egoísta?” y “¿Para quién ser egoísta?” El ego, el cuerpo y la mente, están vinculados inseparablemente al universo entero, espacio y tiempo. ¿Egoísta? El tiempo y espacio son demasiado amplios. Si quieres ser egoísta, incluye el mundo entero en tus pensamientos. Sheng Yen
  • 15. 15 Sugerimos otra definición del "ego": "Consideremos al ego como la idea que cada uno de nosotros tiene de sí mismo. Es decir, que el ego no constituye mas que una idea, una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran influencia". Nadie ha visto al ego. Se trata más bien de un fantasma que aceptamos que controle nuestra vida. El problema es que mantener esta ilusión puede impedirle conocer su verdadero yo, su esencia espiritual.
 
 Opinamos que el ego es una disposición del pensamiento errónea que intenta presentarle como a usted le gustaría ser, en lugar de cómo es en realidad.
 En esencia, el ego, la idea de uno mismo, la máscara, el papel que estamos desempeñando; supone una forma distorsionada de afirmar y vivir la existencia. A esta máscara social (el ego) le gusta la  aprobación, quiere controlar situaciones y personas, y se apoya en el poder porque vive en el temor . El Ego y sus roles Nota recopilada por el Prof. Jorge Olguín. http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/elegoysusroles.htm

  • 17. 17 Sentir que se ríe de nosotros algo al mismo tiempo inferior y más fuerte que uno es espantoso . Gilbert Chesterton

  • 18. 18 BUHEDERA – GUILLERMO FÁRBER El únic o Seguramente has leído todas estas frases y mil otras parecidas, aplicadas al ser humano : · Es el único ser de la Creación que piensa . · Es el único que ríe . · Es el único que llora . · Es el único que duda . · Es el único que imagina . · Es el único que recuerda . · Es el único que socializa . · Es el único que tiene pulgar oponible . · Es el único que contamina . · Es el único que hace la guerra . · Es el único que mata por diversió n · Es el único que sabe que va morir . · Es el único que tiene libre albedrío . · Es el único que camina erguido . · Es el único que reza . · Es el único que tropieza dos veces con la misma piedra . · Es el único que trata constantemente de cambiarse por algo diferente de lo que es . · Es el único que desarrolla tecnología . · Es el único que puede reencarnar . · Es el único que crea arte . · Es el único que baila . · Es el único que delinque . · Es el único que se angustia por el futuro . · Es el único que puede vivir de tiempo completo en el pasado . · Es el único que atesora . · Es el único que intenta sanarse a sí mismo . · Es el único que hace política . · Es el único que registra su historia . · Es el único que tiene conciencia . · Es el único que carga con culpas . · Es el único que divide a su propia especie según razas, colores, creencias, patrimonios, sexos y cuanta excusa puedas imaginar para separarse del pró . · Es el único que inventa nacionalidades . · Es el único que paga psicoterapias . · Es el único que sabe que hay un universo más allá . · Es el único que… etcétera, etcétera, etcétera . Mi asombro es mayúsculo ante tanta soberbia existencial, y mi conclusión es divertidamente cínica: el ser humano es el único ser de la Creación que se cree único.
  • 19. Niveles Desde elYo, el Ego, el Orgullo hasta la Soberbia
  • 20. 20 1. Yo 2. Ego 3. Orgullo 4. Narcisismo 5. Vanidad 6. Envanecimiento 7. Presunción 8. Al ti vez 9. Arrogancia 10. Prepotencia 11. Insolencia 12. Soberbia El Termómetro del Ego ¿Dónde está tu ego- temperatura?
  • 21. 21 1 y 2. Reconoces tu individualidad para sobrevivir y para diferenciarte de los demás 3, 4, 5, 6 y 7. Es orgulloso, es narcisista, es vanidoso, está envanecido (está pagado de sí mismo) 7, 8, 9, 10 y 11. Es egocéntrico, está autocentrado en sí mismo, es ególatra Es presuntuoso, es al ti vo, es arrogante, es prepotente, es insolente, es soberbio PRIMER NIVEL SEGUNDO NIVEL TERCER NIVEL 1. Yo 2. Ego 3. Orgullo 4. Narcisismo 5. Vanidad 6. Envanecimiento 7. Presunción 8. Al ti vez 9. Arrogancia 10. Prepotencia 11. Insolencia 12. Soberbia Los Niveles del Termómetro del Ego
  • 22. 22 1. Yo 2. Ego 3. Orgullo 4. Narcisismo 5. Vanidad 6. Envanecimiento 7. Presunción 8. Al ti vez 9. Arrogancia 10. Prepotencia 11. Insolencia 12. Soberbia 1 y 2.- Reconoces tu individualidad Con fi ar en ti , ayuda a la sobrevivencia y a la autoes ti ma 3, 4, 5 y 6. Es orgulloso, es narcisista, es vanidoso, está envanecido (está pagado de sí mismo) - Sobrevalorarte a t 7, 8, 9, 10, 11 y 12. Es presuntuoso, es al ti vo, es arrogante, es prepotente, es insolente, es soberbio - Subvaluar a los demás - No aceptar nada superior a ti , no inclinarte ante nada PRIMER NIVEL SEGUNDO NIVEL TERCER NIVEL Las Reacciones del Termómetro del Ego
  • 23. 23 Soberbia Sen ti rte orgulloso de ti Quererete Reconocerte Te autovaloras Envanecerte Sobrevaloración del Yo Te gustas mucho Te sientes muy atrac ti vo, muy guapo, muy fuerte, muy joven, muy sano Sientes que todo lo que haces o dices es superior Tienes una opinión exaltada de ti mismo Desmesurada visión de ti mismo Te hinchas cuando te sabes atrac ti vo a otras personas Te sientes mejor que los demás Te olvidas de los demás Te enorgulleses de tu status, posición o cargo Te sientes capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás Primer nivel Hacia t Segundo nivel Hacia los demás Tercer nivel Hacia los seres superiores No reconoces nada superior a ti (por ejemplo un Dios, etc.) No te inclinas ante nada ni nadie
  • 24. Quienes hablan a favor de la soberbia
  • 25. 25 Si lo veo en ti , está en mi Sin embargo conviene no olvidar la connotación positiva que, ya en su origen latino, posee la palabra, puesto que la cali fi cación de un acto como soberbio u orgulloso puede ser sinónimo de óptimo o de bella factura. http://es.wikipedia.org/wiki/ Soberbia En la fi losofía Objetivista de Ayn Rand, en particular, el orgullo es una de las tres virtudes principales y se de fi ne como estima apropiada de sí mismo que proviene de la ambición moral de vivir en plena consistencia con valores personales racionales. Para Nietzsche el orgullo es una virtud elevada, propia de hombres superiores, la cual conduce a una honestidad absoluta consigo mismo (lo cual hace imposible cualquier trampa o acto deshonesto), valentía y superación constante siempre buscando estar por encima de los demás y no ocultarlo ante nadie.
  • 26. 26 Si ya todo lo sabes... ¿entonces porqué sufres? Si eres el mejor, ¿entonces porqué ti enes celos y envidia?. Si eres el mejor, ¿por qué necesitas men ti rte a ti mismo y a los demás? Si eres el mejor, ¿entonces porqué te preocupa lo que digan y piensen los demás? ¿Por qué esa necesidad de ser el foco, de ser el centro? ¿Por qué ese afán de juzgar, de cri ti car y de condenar? Si eres tan poderoso, ¿entonces porqué estás tan nervioso, por qué ti emblas y ti enes miedo? ¿Por qué te asustas ante cualquier idea nueva, porqué te cierras a experimentar nuevas cosas? Si todo lo controlas, ¿entonces porqué te corroen los nervios y vives preocupado? ¿Por qué te asusta tu propia sombra? ¿Por qué no con fí as ni en ti ni en nadie? ¿Por qué no ti enes fe ni en ti mismo? Si tanto crees que controlas tu mente, ¿entonces porqué te agitan tus pensamientos y te sacuden las emociones, porqué te espantas ante cualquier ruido que ocurre a tus espaldas? Si eres tanto como dices, ¿entonces porqué no eres feliz y todo el ti empo fi nges serlo? Si ti enes tanto autodominio, ¿entonces porqué no paras, por qué te agita esa necesidad fabril de ir de aquí a allá, de hacer, de consumir, por qué eres presa de tus nervios? ¿Por qué todo falla, se rompe o se descompone y eso te hace perder el quicio? Si eres tan libre, ¿por qué eres tan caprichoso? Si eres tanto como crees y presumes, ¿por qué entonces no puedes estar un momento en paz con ti go mismo, por qué no te aguantas ni tu mismo? ¿Por qué incluso llegas a odiarte y sen ti r rabia de ti ? Si tanto sabes, ¿entonces porqué ti enes tanta necesidad de presumirlo ante los demás, de humillarlos y de buscar tu fama y reconocimiento, cuando tu y nadie más que tu sabes lo miserable que eres? Si eres tan libre, ¿porqué eres presa de tus prejuicios, de tus emociones perturbadas y de tus deseos y pasiones? Si estás tan despierto, ¿entonces porque no te das cuenta de todo lo que ocurre a tu alrededor y porqué te la pasas pisando o atropellando a los demás? Si todo lo puedes, ¿entonces porqué ti enes miedo de verte al espejo, porqué ti emblas ante la vejez, la enfermedad y la muerte? Si tanto presumes que eres amor, bondad y generosidad, ¿entonces porqué odias, dices palabras ofensivas e hirientes, por qué te haces tanto daño y le haces daño a los demás? Si no crees que exista nada superior a ti , ¿por qué vives agitado todo el ti empo negando todo lo superior a ti ? ¿Por qué no estás tranquilo? Si tu eres lo único superior, ¿por qué ti emblas? ¿Por qué quieres envalentonarte con tus palabras y disfrazar tu miedo?
  • 27. 27 Ego “ desde que se me quitó lo presumido soy perfecto” (compadre de Guillermo Fárber) TANATOSISMOS Humildad Por Guillermo Fárber De veras comparto la opinión de algunos teólogos de que el único verdadero pecado del hombre es la soberbia; todos los otros “pecados” no son sino meras debilidades propias del organismo muy menor que somos: lujuria, ira, pereza, gula, avaricia, envidia… Por algo el fruto prohibido del edén bíblico no es, como incorrectamente dictan algunos catecismos de palurdo, el del árbol del bien y el mal, sino el de la ciencia. Ergo, la amenaza mayor al espíritu del hombre no viene del lado moral sino de la inteligencia, del conocimiento. El desafío grande no se genera en el corazón, ni en la entrepierna, ni en el estómago, ni en el hígado, sino en el cerebro. Ese cerebro que continuamente nos hace creer que “sabe” algo. Al estar consciente de ese peligro supremo de la soberbia, entonces, lo más natural es que trate de evitarlo por encima de cualquier otro riesgo, a pesar de que sé bien que todos llevamos en el pecho ese pequeño argentinito que nos murmura que no somos intachables sólo porque somos demasiado modestos (o como dice mi compadre: desde que se me quitó lo presumido soy perfecto).
  • 28. Chiste: -El ego es ese pequeño argen ti no que todos llevamos dentro. Anécdota!!! Ese fue un diálogo entre Pablo Pita, el argentino, y yo, en 1996 en la Sierra de Puebla... Tras yo contarle el chiste, él se tardó unos tres segundos en decirme: No, Sorete (pedazo de mierda), ese chiste está mal... porque no hay argentino pequeño... Guillermo Vázquez
  • 29. 29 San Agustín: Si me valoro, no valgo nada. Pero si me comparo... ¡ah carajo!
  • 30. 30 Una niña está platicando con su abuelo y le pregunta: “Abuelo, ¿a ti te hizo Dios?” “Sí, claro, Dios me hizo a mí.” “Y a mí, ¿también me hizo Dios?” “Sí, mi niña, por supuesto que también te hizo Dios.” La niña se queda pensando, lo ve a él fijamente, frunce el entrecejo y finalmente concluye, mirándose en el espejo: “Pues Dios está trabajando mejor ahora, ¿no se te hace?”
  • 31. 31 Por décadas busqué la verdad con la fi rme idea de que me mantendría a salvo de todo peligro, hoy se que el peor de los peligros está en creer que tengo la verdad . “Sigue al que te dice que busca la verdad... huye del que te dice que la ha encontrado André GIDE El soberbio siempre cree que es dueño de la verdad
  • 32. 32 San Agustín:Si me considero no valgo nada, pero si me comparo valgo mucho
  • 33. 33 Eres tan soberbio que no te da pena mostrarlo . Eres tan soberbio que no te da pena reconocerlo . Eres tan soberbio que no te da pena decirlo . Eres tan soberbio que estás orgulloso de serlo . Eres tan soberbio que no tienes humildad de negarlo . Eres tan soberbio que eres capaz de destruir al mundo y a tí mismo antes de transigir, antes de derrotarte a sí mismo . Pero es más grande quien se reconoce pequeñ o Es más grande quien se reconoce humilde.. . La gente grande es humild e Los pequeños son soberbios
  • 34. 34 El Rey de los Monos
  • 35. 35 El Rey de los Monos.Cuento Hindú. Un día el rey de los monos oyó hablar de Buda, al que consideraban sus seguidores un gran ser. «Si es un gran ser -se dijo el mono- yo no puedo dejar de conocerlo. ¿Acaso no soy el rey de los monos? Está bien que a ese gran hombre le admiren, pero él me admirará a mí, porque soy fuerte, intrépido y poderoso». El rey de los monos se presentó ante Buda, que acababa de pronunciar un sermón precisamente sobre la compasión y la humildad. La verdad es que el mono era ágil y fuerte, sin embargo, era sumamente arrogante y soberbio. - ¿Qué tal estás, amigo? - le saludó el Buda con afecto. - ¿Cómo voy a estar, señor? Miradme. Soy fuerte, valiente, ágil y listo. Soy el rey de los monos. No podría haber sido de otra forma. Nada me arredra y no hay lugar al que yo no pueda ir. - ¿De veras? - preguntó con ironía Buda, sin que la misma fuera captada por el animal. - ¡Y tan de veras! Te lo puedo demostrar ¿Dónde quieres que vaya? - Si te empeñas - repuso Buda -, donde a ti te apetezca ir; aunque quizá deberías saber que el mejor sitio está dentro de uno. El mono le miró sorprendido. La verdad es que no era aquél un hombre corriente. Dijo con evidente prepotencia: - Veloz como un rayo, con el ánimo diligente y recurriendo a todo mi poder, que es mucho, voy a viajar hasta el fin del mundo y luego volveré hasta ti. - Si es lo que quieres... - Te lo demostraré, gran ser.
  • 36. 36 El mono dio un impresionante salto y partió veloz. Corrió con toda la energía de sus resistentes patas. Cruzó valles, dunas, desiertos, montañas, junglas, desfiladeros, cañones, ríos, mares, cordilleras. Fueron días y días de una galopante carrera, hasta que al final llegó a un lugar en el que divisó cinco inmensas columnas y más allá, el vacío absoluto. «No hay duda - se dijo -, éste es el fin del mundo». Para marcar su territorio, el mono orinó en aquellas gigantescas columnas. Luego regresó corriendo hacia el punto de partida. De nuevo atravesó velozmente, a lo largo de días, mares y ríos, cordilleras y valles, desiertos, dunas y desfiladeros. Llegó por fin donde estaba Buda. Jadeante, el mono dijo: - ¿Te das cuenta, señor? He llegado al fin del mundo. Soy el más poderoso, el más ágil, el más resistente, el mejor entre los mejores. Los ojos despejados de Buda se clavaron en los del petulante rey de los monos. Buda dijo: - Por favor, amigo, mira a tu alrededor El mono miró a su alrededor. ¡Por todos los dioses! Estaba en la palma de la mano de Buda y comprendió que nunca había salido de la misma. ¡Qué mal olía! Era su propia fétida orina derramada en los cinco dedos de la mano de Buda que había tomado por columnas y, más allá, el vacío. ¡Ni siquiera había salido de su mano! La soberbia no dejó ver al mono su propia insignificancia, lo que suele ocurrir a los soberbios.
  • 37. 37 Enfoca cualquier situación problemática como lo haría un perro: olfatea el problema; si no puedes comértelo o cogértelo, méalo y retírate dignamente. La ac ti tud de los soberbios ante los problemas es similar a como actúa un perro:
  • 38. 38 El maestro Dogen escribió: “Es deplorable fatigar para nada un cuerpo humano durante toda una vida”. Nos creemos importantes, pero un buen día nos tocan en el hombro y nos dicen: “Señor, se acabó, llegamos a la Terminal.” Eihei Dogen: Monje budista nacido en Japón, (1200-1253).
  • 39. 39 “Qué bonito soy, qué lindo soy, cómo me quiero, sin mi me muero... jamás me podré olvidar” Paco Stanley
  • 40. 40 Si no puede ver aquí el video entre a h tt p://faroviejo.com.mx/2010/06/que-lindo-soy-que-bonito-soy- paco-stanley/ o a h tt p://www.youtube.com/watch? v=LApOYNC8VEQfeature=player_embedded
  • 41. 41 Un yo-yo “Yo, primero yo, siempre yo, eternamente yo”
  • 42. 42 - ¿Quieres conocer la cara del ego? - Simplemente vete en el espejo
  • 43. 43 “Por muchas máscaras que te pongas, siempre enseñas tu verdadero rostro”
  • 44. 44 No hay combinación peor que ser un soberbio ignorante o un ignorante soberbio Un burro que presume de serlo Un burro que piensa que nadie se da cuenta que es un burro Es tan arrogante, es tan soberbio que piensa que le cae bien a todos, que es muy inteligente e incluso se da el lujo de mirar hacia abajo a los demás, de juzgarlos, de cri ti carlos y de condenarlos
  • 47. 47
  • 48. 48
  • 49. 49
  • 50. 50
  • 51. 51
  • 52. 52 Sólo faltas tú y tu foto ¿Cuál es tu frase ególatra? No me digas que eres tan soberbio para llamarte a ti mismo “humilde” Tan humilde que no reconoces tu soberbia
  • 54. 54 Un maestro le dice a su discípulo: “Te doy una técnica especial para superar tus con fl ictos: ejercítate en desear lo que rechazas”
  • 55. 55 Tus creencias es lo que te hace más daño ¿qué tal si probaras a creer exactamente todo lo contrario a lo que crees? Realmente crees lo que niegas. Porque a fi rmar y negar categóricamente algo es exactamente lo mismo.
  • 56. ¿Qué es el ego?
  • 58. 58 ¿Qué es el ego? Hay siete etapas o conceptos del ego. El primer punto de vista es el del cuerpo, que es la substancia fundamental o entidad que simboliza y nos da un sentido del ego. A continuación, hay un conocimiento del cuerpo, un sentido de existencia que llamamos la mente. El cuerpo junto con la mente es lo que llamamos comúnmente el ego. El tercero, el ambiente en que existe el ego es llamado el mundo. El mundo en sí mismo existe dentro de una cierta dimensión física (espacio), y un contexto histórico y continuidad (tiempo). El cuarto, tenemos la totalidad del espacio y tiempo, que junto con el mundo y el universo constituyen nosotros mismos. Si restringimos nuestro concepto del ego sólo al cuerpo físico, sólo tenemos un punto de vista estrecho de pensamiento e identidad. Cuando extendemos el concepto para incluir la mente dentro del cuerpo, entonces se amplia la idea del ego, y si lo expandimos incluso más profundamente, podríamos incluir el universo, todo el espacio y tiempo. Pero incluso en este nivel de concepción, la idea del ego está todavía limitada al mundo material. Con conceptos no más profundos que el mundo material, no seremos capaces de entrar en el quinto nivel, el reino de la idea religiosa o espiritual del ego. De acuerdo al Budismo, los seres sensibles no son restringidos a una sola vida. Más bien, todos los seres sensibles pasan por una serie de vidas anteriores a y posteriores a ésta. ¿Qué engendra estas vidas sucesivas? Es lo que llamamos la fuerza kármica, o las causas y consecuencias de nuestros pensamientos y acciones. Esto incluye todas las acciones de nuestros cuerpos, habla y pensamiento. Son estas acciones y sus consecuencias las que continúan a través de vidas diferentes como fuerza kármica. Esta es la concepción budista del ego, y puede darle a uno un sentido de un ego eterno. Si restringimos el ego a una sola vida, sería imposible un sentido de un ego eterno. Para comprender las vidas sucesivas, debemos añadir un entendimiento de la esencia del Dharma. El Budadharma enseña que para cada uno de nosotros es importante liberarnos de nuestro karma como tambien ayudar a los demás, puesto que el ego y los demás no son realmente separados. Por consiguiente, la liberación del ego y de todos los demás es realmente la misma cosa. Debemos hacer votos de dedicarnos a ese fin si podríamos realizar la verdadera liberación. Tales votos determinan el valor y significado de nuestras vidas. Por lo tanto, hablamos de un sexto nivel del ego, donde hacemos votos de liberarnos y liberar a los demás. Pero este todavía no es el último nivel del Budadharma. La etapa final es la ausencia del ego o la “ausencia de la forma.” Cuando decimos que la última etapa del Budadharma es desinteresada, no nos referimos a que el ego individual se ha desaparecido completamente. Nos referimos a que la persona está libre de aflicciones, liberada de los apegos kármicos. Él o ella está liberado de la egocentricidad, pero continúan la función de sabiduría y los resultados de la compasión. Para tales personas, Budas y bodhisattvas, el ego no tiene existencia. Los seres sensibles comunes podrían considerar la liberación en y de sí misma como el “ego” vinculado a los Budas y bodhisattvas. Todavía podemos rezar a los Budas y lograr beneficio de ellos, pero desde sus perspectivas, no hay ego en absoluto. Los seis niveles anteriores no pueden ser considerados como tener la última realidad o existencia, dado que al volverse liberado es necesario hacer votos para abrirse paso en estos niveles. Los Budas ya no necesitan hacer votos. No hay tal cosa como karma para ellos, y de este modo no es necesario hablar de la existencia del ego – estos términos no tienen ningún sentido. Pero nosotros los seres sensibles todavía podemos derivar gran beneficio de los Budas y bodhisattvas. Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993.
  • 59. 59 Mente Cuerpo Mundo Espacio/Tiempo Fuerza Kármica Votos: liberarnos a nosotros y los demás Ausencia del Ego o la “ausencia de forma” Los 7 Niveles del Ego Elaboración propia. Basado en Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993. 1 2 3 4 5 6 7
  • 60. 60 Mente Cuerpo Mundo Espacio/Tiempo Fuerza Kármica Votos: liberarnos a nosotros y los demás Ausencia del Ego o la “ausencia de forma” Los 7 Niveles del Ego Elaboración propia. Basado en Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993. 1 2 3 4 5 6 7 1. Sustancia - Tierra - Agua - Fuego - Aire 2. Sombras (objetos de los sentidos) - Sensación - Vista - Oído - Gusto - Olfato - Pensamiento Relación con las sombras Ignorancia Apego Aversión Funciones mentales Sensaciones Percepciones Intenciones Formaciones kármicas Conciencia 12 causas o nidanas o eslabones interdependiente s - Ignorancia - Formaciones kármicas - Conciencia - Nombre y forma - Sentidos - Contacto - Sensación - Sed, deseo - Apego - Devenir - Nacimiento - Envejecimiento y muerte 3. Mundo - El ambiente inmeditado a las actividades del cuerpo y la mente - El planeta Tierra - Tu propio mundo - Tu familia - Tu contexto y tu circunstancia 5. Fuerza kármica (el ego espiritual) - Los seres sensibles no están restringidos a una sola vida - Las causas y consecuencias de nuestros pensamientos y acciones (el ego eterno) - Está centrado en ti mismo 6. Dharma - Es importante liberarnos de nuestro karma como también ayudar a los demás, puesto que el ego y los demás no son realmente separados - Tales votos determinan el valor y significado de nuestras vidas. - Está centrado en los demás 7. Liberación - La persona está libre de aflicciones, liberada de los apegos kármicos. - Está liberado de la egocentricidad, pero continúan la función de sabiduría y los resultados de la compasión. 4. El Universo -El espacio y el tiempo - Espacio: todos nosotros estamos conectados - Tiempo: nos conecta a todos. - Heredamos la cultura y civilización
  • 61. 61 Mente Cuerpo Mundo Espacio/Tiempo Para una persona no religiosa, que no cree en lo espiritual su realidad egóica se reduce a estas cuatro dimensiones o niveles 1 2 3 4
  • 62. 62 Mente Cuerpo Mundo Espacio/Tiempo Para una persona que no cree en lo espiritual su realidad egóica se reduce a estas cuatro dimensiones o niveles 1 2 3 4 Mente Cuerpo Mundo Espacio/Tiempo Fuerza Kármica Votos: liberarnos a nosotros y los demás Ausencia del Ego o la “ausencia de forma” Para una persona espiritual la realidad presenta estos 7 niveles, que son llamados los 7 niveles del ego Elaboración propia. Basado en Egoísmo y altruismo. Conferencia pronunciada por el maestro Sheng Yen el 9 de mayo de 1993. 1 2 3 4 5 6 7
  • 63. “Muchas personas no quieren dejar ir su egocentricidad, y sin embargo, desean alcanzar la liberación. Eso es imposible”. Sheng Yen Liberación Ego
  • 64. 64 Invierte bien tu ego Haz un buen uso de tu ego
  • 65. 65 El karma dicta que si hacemos buenas cosas, entonces a cambio experimentaremos la alegría y paz. Las malas acciones nos traerán sufrimiento y aflicción. Con las buenas cosas, mostramos preocupación por y amabilidad hacia los demás. Incluso desde un punto de vista egoísta, tiene sentido hacer más buenas acciones que malas sólo por tu propio beneficio. Podrías creer que logras a costa de otro, pero la ley del karma asegurará que devuelvas lo que debes. Aprovechar o hacer daño a los demás es análogo a pedir prestado dinero. No sólo tendrás que devolver la cantidad prestada, sino que también hay un alto interés para pagar. Entonces incluso por razones puramente egoístas, no quieres hacer daño a los demás. Sólo quieres hacer cosas virtuosas. En el Budismo, el elemento más importante del ego es el karma que ha acumulado. Con la lógica del karma, entonces, el único modo de ser egoísta es cuidar de los demás. Sheng Yen
  • 66. ¿Qué es la soberbia?
  • 67. 67 La soberbia es la máscara de la ignorancia
  • 68. 68 Soberbia El peor de los pecados (avaricia, lujuria, ira, gula, pereza, envidia) El mayor defecto de un ser humano “Un vicio nega ti vo del espíritu, el peor de todos” “El soberbio ti ene un amor desordenado hacia su propio bien por encima de otros bienes superiores... Es amor desordenado porque, como el soberbio no se conoce como quien es, sino como aquel que quiere ser, desea para él lo que no le es adecuado... La soberbia es, obviamente, contraria al amor al prójimo en cuanto que alguien se pre fi ere desordenadamente a sí mismo. De ahí se deriva la carencia de amistad” “El mero hecho de dudar que existan bienes más altos que el propio ya es, pues, síntoma de este defecto” “La soberbia es el ape ti to inmoderado de la propia excelencia que, de paso, rebaja la dignidad ajena” “Se iden ti fi ca también a la soberbia como la madre y reina de todo defecto, su origen y su fi n, de modo que todas las otras lacras humanas, como hijas naturales de esta, ti enen cierto parecido a la madre y cierta propensión a rendirle honores” Juan Fernando Sellés
  • 69. 69 “El soberbio no se subordina a su recto conocimiento propio” “La soberbia impide la sabiduría” “Las verdades directamente impedidas por la soberbia son las denominadas “afec ti vas”, es decir, unas de las más altas, que solo los virtuosos conocen por connaturalidad” “La ceguera de la mente es el fruto seguro de la soberbia” “La soberbia no inhiere en la voluntad sino, como su carcoma, en lo más neurálgico de nuestra in ti midad, de donde procede toda malicia, y a donde toda corrupción se ordena”. “Si el vicio de la soberbia es el más grave, también será el más tenaz y perdurable; es tan fuerte que ex ti ngue todas las virtudes y corrompe todas las potencias humanas”. “Por lo que se re fi ere a sus ti pos, se entendía que uno es el de aquel que se gloria en sus cualidades, y otro el de quien se arroga lo que le sobrepasa. Obviamente el segundo es peor -también más ciego- que el primero” Juan Fernando Sellés
  • 70. 70 Sentirse señor del carg o La soberbia tiende a lo excelso, pero sin un pequeño detalle: la rectitud. Se distingue de la vanidad o vanagloria (su vicio más afín) porque la primera es el deseo desproporcionado de cualquier gran realidad y la segunda, en cambio, tiende a la sola grandeza externa, la alabanza y el honor, es decir, a considerarse superior a quien se es. Así como el honor social es -según Aristóteles- el premio debido de la virtud, la soberbia busca ese honor pero sin virtud. Una es interna (latens in corde), mientras que la otra es su manifestación externa . Se decía que la soberbia se presenta, sobre todo, en dos frentes: en el de la ciencia y en el del poder. Juan Fernando Sellé s La soberbia, el principal vicio universitari o http://www.up.edu.mx/Default.aspx?doc=18050
  • 71. 71 Soberbia Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros, soberbia, del latín superbia. La soberbia representa el alarde del poder, su exposición de manera exagerada o de forma ruin. Pero la persona que experimenta la soberbia, el soberbio, no es un hombre hiperbólico, aunque finge serlo, es más bien un ser que se ha consumido en la carencia y su miseria consiste en creerse menos que los demás. La codicia, el egoísmo, el miedo y la necesidad están relacionadas con la soberbia. http://www.frasesypensamientos.com.ar/ frases-de-soberbia.html
  • 72. 72 La soberbia es un valor que no suele ser muy bien visto dentro de la sociedad y por las personas en general. Así es como nunca está de más el hecho de reflexionar el por qué de este rechazo hacia la arrogancia. Por eso hemos seleccionado algunas frases para pensar sobre el tema. La soberbia es un sentimiento típico del ser humano, que no suele esconder tras de sí grandes valores. Muchas de las personas que la ejercen, detrás de esa arrogancia encarnan sentimientos débiles y, justamente, por eso recurren a ella. Así es como nunca está de más reflexionar mediante algunas frases sobre este tema. Aquí hemos seleccionado algunas. La soberbia es la máscara de la ignorancia. (Anónimo) Más reinos derribó la soberbia que la espada, más príncipes se perdieron por sí mismos que por otros. (Saavedra Fajardo) Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos. (Francisco de Quevedo) La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. (San Agustín) La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad. (Nicolás Maquiavelo) El oro hace soberbios y la soberbia necios. (Refrán popular) h tt p://www.inna ti a.com/s/c-frases-citas-re fl exiones/a-frases-sobre-la-soberbia.html
  • 73. Causas de la Soberbia
  • 74. 74 Crees que tu rostro o tu cuerpo es especial o superior al de los demás. Estás pagado de ti mismo. Es una rea fi rmación excesiva del yo. Presumes de tus cualidades con o sin mo ti vo. Tus ideas, tus creencias, tu ideología. Por tu ignorancia. Tu dinero, tus bienes (ropa, joyas, etc.) o tus propiedades La altura del status, tu posición, tu cargo, tu responsabilidad Tus obras Tu pertenencia a un club, a un par ti do polí ti co, a una religión, a un país (nacionalismo), a una raza humana, a una especie (homo sapiens sapiens). Sobrevalorarte a ti y subvalorar a los demás. Tus resultados, tus frutos, tus ganancias, tus éxitos. Te crees mejor que los otros, más listo, más inteligente Causas de la soberbia
  • 75. “No vas a poder dejar de sufrir hasta que no te iguales a los demás. ¿Por qué? Porque para dejar de sufrir ti enes que desbancar al ego. Porque la base del sufrimiento es que te sientes superior a los demás”. Shan ti deva Remedio a la Soberbia
  • 76. 76 El orgulloso se inclina fácilmente a airarse, incluso por nimiedades, cuando algo contraría su voluntad. Soberbia es también cometer claras injusticias con los inferiores sin repararlas ni pedir perdón por ellas -este defecto deprime fácil y casi inadvertidamente la justicia- también lo es padecerlas guardando permanente rencor al agresor, no ver compañeros sino subordinados, fi jarse más en los ajenos defectos que en sus virtudes, controlar el trabajo de los demás -siendo el propio inmune a todo control-, aparentar interés ante la presencia de otros cuando en realidad no se ven sino personas que molestan los propios intereses y conducen a perder el tiempo –hipocresía, en román paladino-, la ingratitud de fondo -aunque se cuide la forma- ante un servicio o trabajo prestado, la crítica cuando no pretende ser constructiva, negarse a desempeñar tareas inferiores -fotocopias o cualquier otro trabajo manual-, discutir -entre los soberbios siempre hay litigios-, y excusarse ante las justas correcciones, evadirse ante las ayudas que se piden y buenamente se pueden ofrecer.. . Lo es, desde luego, el abuso de poder -poner bozal al buey que trilla-, inmiscuirse autoritariamente en asuntos ajenos que no atañen directamente, preguntar no para aprender, sino para poner en un brete al ponente, objetar no para ayudar, sino para hacer valer la propia opinión... Todo lo que provoca la separación de los demás -aunque bien es verdad que hay que ser más amigo de la verdad que de cualquiera- es un derivado de la soberbia, así como la precipitación en las decisiones de gobierno, la pérdida de tiempo en asuntos insigni fi cantes, considerar las materias más relevantes -teología, antropologia, ética...- como marías, barnices, o buenas consejas, suponer que los alumnos, los servicios y secretarías se deben subordinar a los profesores, pensar que los demás están al propio servicio, no al revés.. . Juan Fernando Sellés
  • 77. 77 Vázquez-Figueroa, la dureza nace casi siempre de una desesperada necesidad de ocultar las propias debilidades;
  • 78. 78 Es asimismo propenso a ensoberbecerse quien, siendo de condición humilde y sin experiencia de gobierno, es elevado a algún cargo . Juan Fernando Sellé s
  • 79. 79 creer que el sentido del ser personal coincide con el del yo que uno se ha forjado con sus títulos y currículum y con el que barniza su mirada y actuación, o sea, su entera vida universitaria. Así es – advierte J. Philipe- como nos fabricamos el 'ego', diferente del auténtico 'ser', de modo similar a como se in fl a un globo. Este 'yo' arti fi cial, requiere un gran gasto de energía para sostenerse; y como es frágil, necesita ser defendido . Juan Fernando Sellé s El ser real El “yo” ar ti fi cial Títulos Currículum Puesto Posesiones Conocimiento Requiere un gran gasto de energía para sostenerse Como es frágil, necesita ser defendido Está en guardia, ataca Ya eres No necesitas hacer nada o decir nada o ir a ningún lugar No necesitas defender nada Sólo estar en paz, tranquilo Cuando el Evangelio dice que debemos 'morir a nosotros mismos', en realidad alude a la muerte de ese 'ego' -ese yo fabricado arti fi cialmente- para que pueda aparecer el 'ser' auténtico regalado por Dios. Si alguien se obceca en la a fi rmación de su propio yo, va perdiendo de vista su sentido personal, la mayor donación creatural que ha recibido . Para captar el sinsentido de la soberbia, tal vez valga la pregunta del libro de la Sabiduría: ¿De qué nos ha servido la soberbia?; si por ella agoniza el propio ser personal, ¿qué se podrá ganar tras su pérdida? Juan Fernando Sellés Vs
  • 80. 80 Ignorancia Soberbia El loop o bucle de retroalimentación más peligroso que afecta a los seres humanos ¿Qué lo puede romper? La ignorancia lleva a la soberbia y la soberbia lleva a la ignorancia ¿Cómo escapar de este círculo vicioso? En especial cuando el soberbio no se deja ayudar, porque no reconoce que está enfermo y no reconoce que haya nadie quien le pueda ayudar. El dolor, el sufrimiento (la vejez, la enfermedad, la muerte, las pérdidas) La humildad El aceptar algo superior o mayor a t La Conciencia
  • 83. 83 “Donde hay humildad hay sabiduría” Prov. XI, 2
  • 84. 84 “Por eso se en ti ende que la perfección contraria, la humildad, sea -más que una virtud de la voluntad- la fuente personal de todas las virtudes” “También por esto, en cuanto que la humildad remueve la soberbia, es la sal que preserva toda virtud”. Juan Fernando Sellés http://www.up.edu.mx/Default.aspx? doc=18050
  • 86. 86
  • 87. 87
  • 88. 88 ¿Existe la soberbia colec ti va? Contra el resentimiento y la soberbia Por Joaquim Coll, historiador, y Daniel Fernández, diputado del PSC (EL PERIÓDICO, 05/07/09) : Escribe el fi lósofo Josep Ferrater Mora en la obra Formes de vida catalana, publicada en el exilio, en Chile, en 1944, que los catalanes podemos exagerar nuestras virtudes (la mesura, la sensatez, la ironía, la continuidad) hasta convertirlas en vicios menos agradables. Por ejemplo, la virtud de la mesura llevada hasta el extremo nos conduce a la manía del formalismo. En cualquier caso, añade, seguiría siendo verdad que la raíz de esos vicios son virtudes y que, por tanto, «podríamos siempre, con un poco de esfuerzo, volver a nuestra fuente originaria». Pero existen dos corrientes que, una vez desatadas, puntualiza el fi lósofo, son mucho más difíciles de vencer. Se trata del resentimiento y de la soberbia. La soberbia tiene una sola dirección: el descenso colectivo. El resentimiento segrega unas toxinas que envenenan el espíritu de los catalanes. Una y otra se encuentran tan unidas que muchas veces son la misma cosa, concluye . Esta modesta introducción al pensamiento de Ferrater Mora nos sirve para a fi rmar que hoy una parte de Catalunya corre el peligro de descolgarse por el camino del resentimiento y la soberbia. Son voces que quieren imponer un solo relato sobre la realidad del país y que quieren marcar la dirección futura del catalanismo. Hablamos, en de fi nitiva, de la Catalunya nacionalista o soberanista. Resulta paradójico que, una vez derrotadas electoralmente en las urnas las tesis neocentralistas del PP, en el 2004 y en el 2008, ahora algunos insisten en pintarnos un escenario igualmente catastró fi co, como si todo fuera lo mismo. Como si el PSOE y el PP representaran la misma política. Bien sabemos los catalanes que esto no es así . http://www.almendron.com/tribuna/25697/contra-el-resentimiento-y-la-soberbia/
  • 90. 90 El castigo del soberbio es la soledad, porque no hay quien le ame
  • 91. 91 Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica. Miguel De Unamuno Cesen los soberbios y cesará la necesidad de levantar a los humildes. José Marti Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos. Hermann Hesse Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres. Henry Frédéric Amiel El principio de todo vicio es la soberbia. Don Bosco ¿Humillarse uno para herir su soberbia? Friedrich Nietzsche Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia. Fedro Contra soberbia, humildad, suspira el fraile. Contra soberbia, ¡rebelión! , gritamos los hombres. Ricardo Flores Magón Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda. Martín Lutero
  • 92. 92 La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. San Agustín (354-439) Obispo y filósofo. Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos. Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español. La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad. Nicolás Maquiavelo (1469-1527) Historiador, político y teórico italiano. El oro hace soberbios, y la soberbia, necios. Refrán La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió. Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español. Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla. Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español. La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y, sin embargo, el más difícil de curar. Nicolás Tommaseo (1802-1874) Escritor y lingüista italiano.
  • 93. 93 ¿Necesidad? Palabra cómoda con que el culpable se quita de encima la culpa, para arrojar en el vacío toda soberbia y traición. (E. de Geibel) Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia. (Fedro) El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación. (San Bernardo de Claraval) La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión. (Anónimo) La soberbia y el egoísmo, son los padres de la soledad. (Francisco Rubio Bermejo) La soberbia es la rabia del impotente. (Francisco Rubio Bermejo) La soberbia es tal vez una de las formas de expresión más refinadas que tiene la estupidez (Ricardo Combariza) El reflejo más grande de la ignorancia, es la soberbia de la sabiduría . (Sergio Peña)
  • 94. 94 Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos. Francisco de Quevedo y Villegas La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. San Agustín
  • 95. 95 El principio del pecado es la soberbia. 
 Fray Luís de León La soberbia es el vicio por el cual los hombres apetecen los honores que no les competen. 
 Ramón Llull Contra el feliz soberbio, apenas pueden los buenos. 
 Proverbio castellano No hay soberbio ni arrogante, que deje de ser cobarde. 
 Proverbio castellano El principio del pecado es la soberbia. Quien se exalta, es deprimido; quien se eleva, es postergado; quien se hincha, revienta. 
 San Isidoro
  • 96. 96 Pues soberbia será de todos modos querer saber tú solo más que todos. Pedro Cardenal De La Barca Aumenta la soberbia el buen vestido. Tirso De Molina Más reinos derribó la soberbia que la espada; más príncipes se perdieron por sí mismos que por otros. Diego de Saavedra No es soberbia la persona, es soberbia la idea. Juan Valera “Es preferible la debilidad de la carne a la soberbia del espíritu” (Anónimo. Ojalá no lo diga un soberbio al que le gusta la debilidad de la carne) “Muchos pueden dedicar toda la vida para predicar pero pocos sirven para edificar” “No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más”
  • 97. 97 La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y, sin embargo, el más difícil de curar. Nicolás Tommaseo (1802-1874) Escritor y lingüista italiano.
  • 99. Entre las varias representaciones artísticas con que se ha identi fi cado la soberbia se encuentran el león, el caballo, el pavo real, el murciélago, el color violeta y el espejo . http://es.wikipedia.org/wiki/Soberbia Escher en Canal http://es.wikipedia.org/wiki/Panthera_leo http://es.wikipedia.org/wiki/Pavo_cristatus fotobazar17.com Violeta http://es.wikipedia.org/wiki/Chiroptera
  • 101. 101 h tt p://trazandocaminos.blogspot.com/2010/08/soberbia-la-soberbia-no-es-grandeza.html La adoración del yo Es curioso que se pueda adorar tanto algo que no existe, que no ti ene existencia intrínseca, que es impermanente (perecedero), que es tan frágil y cuyo defecto es lo que más se adora: su soberbia, estar tan autocentrado en si mismo que es incapaz de verse tal cual es.
  • 102. 102 La Soberbia No siempre muestra su verdadera cara h tt p://trazandocaminos.blogspot.com/2010/08/soberbia-la-soberbia-no-es-grandeza.html Detalle de Soberbia, Mesa de los pecados capitales por Hieronymus Bosch. Escena de soberbia o vanidad, una mujer con pequeños objetos de uso cotidiano. Se mira en un espejo que hay en un armario, sostenido por un demonio
  • 103. 103 Vanitas con su espejo. Pintado por Tiziano, c. 1515.
  • 107. 107 La Soberbia del Arbol... Sabiduria Budista Dicen que hace muchísimo tiempo a los árboles no se les caían las hojas. Y sucedió que un anciano iba vagando por el mundo desde joven, su propósito era conocerlo todo. Al final estaba muy pero que muy cansado de subir y bajar montañas atravesar ríos, praderas andar y andar, cansado de esto decidió subir a la más alta montaña del mundo, desde donde, quizás, podría ver y conocerlo todo antes de morir. Lo malo es que la montaña era tan alta que para llegar a la cumbre había que atravesar las nubes y subir más alto que ellas. Tan alta que casi podía tocar la luna con la mano extendida. Pero al llegar a lo más alto, comprobó que solo podía distinguir un mar de nubes por debajo suyo y no el mundo que deseaba conocer. Resignado decidió descansar un poco antes de continuar con su viaje. Siguió andando hasta que encontró un árbol gigantesco. Al sentarse a su gran sombra no pudo menos que exclamar: —¡Los Budas deben protegerte, pues ni la ventisca ni el huracán han podido abatir tu grandioso tronco ni arrancar una sola de tus hojas! —Ni mucho menos, —contestó el árbol sacudiendo sus ramas con altivez y produciendo un gran escándalo con el sonido de sus hojas—, el maligno viento no es amigo de nadie, ni perdona a nadie, lo que ocurre es que yo soy más fuerte y hermoso. - El viento se detiene asustado ante mí, no sea que me enfade con él y lo castigue, sabe bien que nada puede contra mí. El anciano se levantó y se marchó, indignado de que algo tan bello pudiese ser tan necio como lo era ese árbol. Al rato el cielo se oscureció y la tierra parecía temblar Apareció el viento en persona: —¿Qué tal arbolito? —rugió el viento—, así que no soy lo bastante potente para ti, y te tengo miedo? ¡Ja, ja, ja! rió el viento Al sonido de su risa todos los arboles del bosque se inclinaron atemorizados.
  • 108. 108 —Has de saber que si hasta ahora te he dejado en paz ha sido porque das sombra y cobijo al caminante, ¿No lo sabías? —No, no lo sabía. —Pues mañana a la luz del sol tendrás tu castigo, para que todos vean lo que les ocurre a los soberbios, ingratos y necios. —Perdón, ten piedad, no lo haré más. —¡Ja, ja, ja, de eso estoy seguro, ja, ja ja! Mientras transcurría la noche el árbol meditaba sobre la terrible venganza del viento. Hasta que se le ocurrió un remedio que quizás le permitiese sobrevivir a la cólera del viento. Se despojó de todas sus hojas y flores. De manera que a la salida del sol, en vez de un árbol magnífico, rey de los bosques, el viento encontró un miserable tronco, mutilado y desnudo. Al verlo, el viento se echó a reir, cuando pudo parar le dijo así al árbol: —En verdad que ahora ofreces un espectáculo triste y grotesco. Yo no hubiese sido tan cruel,¿que mayor venganza para tu orgullo que la que tu mismo te has infringido?, de ahora en adelante, todos los años tu y tus descendientes, que no quisisteis inclinaros ante mi, recuperareis esta facha, para que nunca olvidéis que no se debe ser necio y orgulloso. Por eso los descendientes de aquel antiguo árbol pierden las hojas en otoño. Para que nunca olviden que nada es más fuerte que el viento.
  • 109. 109 Todo hombre tiene derecho a dudar de su tarea y a abandonarla de vez en cuando: lo único que no puede hacer es olvidarla. Quien no duda de sí mismo es indigno, porque confía ciegamente en su capacidad y peca por orgullo. bendito sea aquel que pasa por momentos de indecisión (La Quinta Montaña, Paulo Coelho)
  • 110. 110 El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo... Epicuro
  • 111. La Soberbia, el principal vicio universitario Por Juan Fernando Sellés
  • 112. 112 La soberbia, el principal vicio universitario Agosto 2009 Juan Fernando Sellé s Se suele decir que, en el caso de los universitarios, los vicios son un poco más retorcidos que en el resto de los humanos. Esto quizá se deba a un mayor intento de autojusti fi cación. Sin embargo, dado que en el universitario pesa más -o debería hacerlo- lo intelectual que lo sensible, se puede sostener que, aunque todos los defectos (como las virtudes) suelen darse entrelazados, la soberbia es más propia del mundo académico. Ya Santo Tomás de Aquino señaló que se trata del vicio más característico de los seres espirituales. De modo que quien se sienta perturbado en mayor medida por cualquiera de los otros (avaricia, lujuria, ira, gula, pereza o envidia) seguramente tenga derecho a preguntarse hasta qué punto es universitario . La palabra soberbia se puede entender en dos sentidos: uno positivo y poco frecuente, y otro negativo y de uso ordinario, según si su objeto es, respectivamente, bueno o malo. Formalmente hablando, el vocablo designa un vicio negativo del espíritu, el peor de todos. En la universidad, el sentido positivo de la palabra designa que lo sigue siendo y crece como tal. En cambio, el negativo designa al más e fi caz disolvente de la institución universitaria . En la Antigüedad se consideraba que el soberbio era el que tiene un amor desordenado hacia su propio bien por encima de otros bienes superiores. El mero hecho de dudar que existan bienes más altos que el propio ya es, pues, síntoma de este defecto. Es amor desordenado porque, como el soberbio no se conoce como quien es, sino como aquel que quiere ser, desea para él lo que no le es adecuado. La soberbia se describía como el apetito inmoderado de la propia excelencia que, de paso, rebaja la dignidad ajena. Desde luego, la excelencia se debe a alguna cualidad buena; por eso, se puede referir a diversas aptitudes humanas. Por el contrario, el humilde no se preocupa de la propia excelencia, pues se considera indigno. Se identi fi caba también a la soberbia como la madre y reina de todo defecto, su origen y su fi n, de modo que todas las otras lacras humanas, como hijas naturales de esta, tienen cierto parecido a la madre y cierta propensión a rendirle honores . Otra nota atribuida a este vicio era que radicaba en la voluntad y, por ser una mala inclinación de esta potencia humana, se añadía que el soberbio no se subordina a su recto conocimiento propio, mientras que la humildad se ajusta al adecuado conocimiento que alguien tiene de sí (donde hay humildad hay sabiduría, Prov. XI, 2). Por eso se admitía que la soberbia impide la sabiduría. También era sabido que las verdades directamente impedidas por la soberbia son las denominadas afectivas, es decir, unas de las más altas, que solo los virtuosos conocen por connaturalidad. Se añadía, además, que la ceguera de la mente es el fruto seguro de este defecto . No obstante, la soberbia no inhiere en la voluntad sino, como su carcoma, en lo más neurálgico de nuestra intimidad, de donde procede toda malicia, y a donde toda corrupción se ordena. Sí; nadie se reduce a su voluntad, y la soberbia y la peor ignorancia anidan en esa realidad personal irreductible, lo cual llevará a San Pablo a clamar: De la ceguera del corazón, líbranos Señor. Por eso se entiende que la perfección contraria, la humildad, sea -más que una virtud de la voluntad- la fuente personal de todas las virtudes. También por esto, en cuanto que la humildad remueve la soberbia, es la sal que preserva toda virtud. Si el vicio de la soberbia es el más grave, también será el más tenaz y perdurable; es tan fuerte que extingue todas las virtudes y corrompe todas las potencias humanas. Por lo que se re fi ere a sus tipos, se entendía que uno es el de aquel que se gloría en sus cualidades, y otro el de quien se arroga lo que le sobrepasa. Obviamente el segundo es peor -también más ciego- que el primero.
  • 113. 113 Sentirse señor del carg o La soberbia tiende a lo excelso, pero sin un pequeño detalle: la rectitud. Se distingue de la vanidad o vanagloria (su vicio más afín) porque la primera es el deseo desproporcionado de cualquier gran realidad y la segunda, en cambio, tiende a la sola grandeza externa, la alabanza y el honor, es decir, a considerarse superior a quien se es. Así como el honor social es -según Aristóteles- el premio debido de la virtud, la soberbia busca ese honor pero sin virtud. Una es interna (latens in corde), mientras que la otra es su manifestación externa . Se decía que la soberbia se presenta, sobre todo, en dos frentes: en el de la ciencia y en el del poder. Pues bien, la universidad es, por un lado, la sede por antonomasia de la ciencia y, por otro, está constituida ad intra según un modelo jerárquico de poder bastante acusado . En cuanto a lo primero, es bien conocido que la ciencia hincha, y el que se cree que sabe todavía no sabe como es debido. Respecto a lo segundo, las posibles causas de soberbia son dos: la altura del status y las obras. No es extraño, pues, que la soberbia aparezca en una corporación feudal vigente hoy día como la universidad, donde los títulos y cargos directivos marcan en exceso el escalafón, y más todavía, en una sociedad como la actual, donde mandar y obedecer no signi fi can exclusivamente servir. En efecto, soberbia es sentirse señor del cargo -incluso del que no le han encargado-, no administrador. Decíase, además, que este mal afecta sobremanera a la juventud, y la universidad es la institución donde más abunda. Con todo, no es solo un problema de gente joven, pues con el paso de los años este defecto se vuelve tan acrisolado y retorcido como encubierto. También se declara que incide más en las personas públicas que en las privadas, y es obvio que el o fi cio universitario es público . La soberbia en uno mism o Para consigo mismo, la actitud soberbia en la universidad lleva al convencimiento de que sin el propio criterio y experiencia difícilmente se puede acertar en un tema o realizar algo con corrección. Se mani fi esta con la arrogancia y la jactancia: la primera, porque el soberbio se siente pagado de sus propios éxitos por encima de su valía; la segunda, porque presume de sus cualidades, con o sin motivo. Lo mismo ocurre con la pertinacia en el propio parecer o la rotundidad con que se a fi rma un criterio, incluso aunque con el paso del tiempo -y no mucho- tal juicio cambie hasta el punto de mantener -con la misma determinación- la posición contraria . A las manifestaciones precedentes se pueden añadir más: dar por hecho que los demás no tienen nada que aportar, leer textos más por curiosidad o por crítica que por aprender y salvar la parte de verdad que contienen, callar el error grave y perjudicial de un autor, cuando se debe y ante quienes es debido descubrirlo, so capa de que se tiene cierta preferencia con él, perseverar en el error, tener manías y creérselas... Es asimismo propenso a ensoberbecerse quien, siendo de condición humilde y sin experiencia de gobierno, es elevado a algún cargo . Soberbia académica propia es, sobre todo, creer que el sentido del ser personal coincide con el del yo que uno se ha forjado con sus títulos y currículum y con el que barniza su mirada y actuación, o sea, su entera vida universitaria. Así es –advierte J. Philipe- como nos fablicamos el 'ego', diferente del auténtico 'ser', de modo similar a como se in fl a un globo. Este 'yo' arti fi cial, requiere un gran gasto de energía para sostenerse; y como es frágil, necesita ser defendido. El orgullo y la dureza siempre van unidos... Cuando el Evangelio dice que debemos 'morir a nosotros mismos', en realidad alude a la muerte de ese 'ego' -ese yo fabricado arti fi cialmente- para que pueda aparecer el 'ser' auténtico regalado por Dios. Si alguien se obceca en la a fi rmación de su propio yo, va perdiendo de vista su sentido personal, la mayor donación creatural que ha recibido. Como enseña Polo, lo peor para el ser personal es aislarse o ensoberbecerse, pues el egoísmo y la soberbia agostan el ser donal. Para captar el sinsentido de la soberbia, tal vez valga la pregunta del libro de la Sabiduría: ¿De qué nos ha servido la soberbia?; si por ella agoniza el propio ser personal, ¿qué se podrá ganar tras su pérdida?
  • 114. 114 Soberbia hacia los demá s Para con los demás, la soberbia lleva a considerarse superior a los otros en demasiados aspectos, lo cual acarrea la sospecha respecto a la capacidad ajena. La soberbia es, obviamente, contraria al amor al prójimo en cuanto que alguien se pre fi ere desordenadamente a sí mismo. De ahí se deriva la carencia de amistad, ya que a quien padece este mal no se le ocurre ser amigo de quienes ocupan un status inferior (alumnos, bedeles, enfermeras, profesionales de diversos servicios, etcétera), sino solo entre sus iguales, (a los que tampoco ve como iguales). Por eso tiende a ser conocido y estimado solo entre los VIP académicos. Otra manifestación es el trato frío (de ¡Buenas! y ¡Adiós!) para con los colegas. A veces, ni siquiera eso: cuello erguido y miradas altivas, indiferentes o, incluso, apartar la vista. También lo es la discordia motivada por la diversidad de pareceres profesionales, pues el orgulloso no favorece la libertad ajena. Promueve asimismo la injuria, ya que tras consolidar una concepción tan fi ja como rebajada de demás, se tiende a ponerles etiquetas cuyo adhesivo es tan fuerte y permanente como los juicios severos de los que nace. Tales motes constituyen un jocoso y actual método de difamación. Esto parece tan extendido que, si existe algún alumno que no critique a sus profesores o un profesor que disculpe a sus colegas y alumnos críticos, rozará la perfección . El orgulloso se inclina fácilmente a airarse, incluso por nimiedades, cuando algo contraría su voluntad. Soberbia es también cometer claras injusticias con los inferiores sin repararlas ni pedir perdón por ellas -este defecto deprime fácil y casi inadvertidamente la justicia- también lo es padecerlas guardando permanente rencor al agresor, no ver compañeros sino subordinados, fi jarse más en los ajenos defectos que en sus virtudes, controlar el trabajo de los demás -siendo el propio inmune a todo control-, aparentar interés ante la presencia de otros cuando en realidad no se ven sino personas que molestan los propios intereses y conducen a perder el tiempo –hipocresía, en román paladino-, la ingratitud de fondo -aunque se cuide la forma- ante un servicio o trabajo prestado, la crítica cuando no pretende ser constructiva, negarse a desempeñar tareas inferiores -fotocopias o cualquier otro trabajo manual-, discutir -entre los soberbios siempre hay litigios-, y excusarse ante las justas correcciones, evadirse ante las ayudas que se piden y buenamente se pueden ofrecer.. . Lo es, desde luego, el abuso de poder -poner bozal al buey que trilla-, inmiscuirse autoritariamente en asuntos ajenos que no atañen directamente, preguntar no para aprender, sino para poner en un brete al ponente, objetar no para ayudar, sino para hacer valer la propia opinión... Todo lo que provoca la separación de los demás -aunque bien es verdad que hay que ser más amigo de la verdad que de cualquiera- es un derivado de la soberbia, así como la precipitación en las decisiones de gobierno, la pérdida de tiempo en asuntos insigni fi cantes, considerar las materias más relevantes -teología, antropologia, ética...- como marías, barnices, o buenas consejas, suponer que los alumnos, los servicios y secretarías se deben subordinar a los profesores, pensar que los demás están al propio servicio, no al revés.. . Los que ocupan cargos inferiores tampoco están libres de este defecto cuando desobedecen injusti fi cadamente y cuando desprecian el mandato . La soberbia también puede estar detrás de una afectada seriedad, casi decimonónica, cuyo lenguaje no es directo y amable, sino seco y más propio de una partida de ajedrez. La actuación suele estar acompañada de una conducta formalista, opuesta a la alegría y sencillez que deben caracterizar al cristiano corriente. Se puede replicar que tales encumbrados personajes no carecen de cierta alegría, sin embargo, la suya no parece espontánea sino forzada y, según Tolstoi, la alegría fi ngida es aún peor que el aburrimiento. Tan acartonada gravedad comporta frecuentemente un trato duro, incluso dictatorial, hacia los demás. Pero, como señala Vázquez-Figueroa, la dureza nace casi siempre de una desesperada necesidad de ocultar las propias debilidades; por eso, en el fondo, el soberbio es pusilánime. Esta rigidez lleva a mostrarse no solo susceptible ante cualquier comentario ajeno, sino a la defensiva y agresivo. Tal dureza es más perjudicial para quien la posee que para aquellos a quienes se dirige, en cualquier caso, si alguien es el sujeto paciente -sufriente- de algunas de las precedentes actitudes, debe estar muy agradecido, pues puede verlas como buenas ocasiones para intentar ser humilde . Otro fruto del orgullo intelectual es el distanciamiento respecto de los demás, en especial de los inferiores. En esta tesitura carece de sentido promover la interdisciplinariedad, porque ni siquiera se puede vivir la disciplinariedad en una misma rama del saber. De ese modo, la universidad se transforma, primero, en una pluridiversidad y, después, en un museo de cera de extravagantes fi guras.
  • 115. 115 Antídoto s Al terminar de describir e! defecto y algunas de sus manifestaciones académicas se debe dar cierta pauta de solución, pues estas consideraciones -de inspiración clásica (se hallarán casi todas en el Index Tomisticus)- no pretenden ser posmodernas, literatura que describe problemas existenciales sin aportar solución. En general, a cualquier persona afectada en mayor o menor medida por este mal le viene bien el dolor y la enfermedad, pues la excesiva seguridad profesional amparada en los estamentos es fácil de vulnerar: la debilidad humana aparece en la vivencia de cualquier dolencia, que tarde o temprano, llega a todos. En efecto, como advierte Polo, el dolor suspende la soberbia de la vida, el envanecimiento y la orgullosa seguridad en la propia e fi ciencia y capacidad para establecerse y moverse en un orden regular y su fi ciente, y así deja patente, sin trabas ni enmascaramientos, la necesidad e indigencia de la existencia humana en medio del éxito mundano . A quien no desea esperar la llegada de la enfermedad para empezar a combatir este mal interno, se le puede aconsejar que, si la soberbia es respecto de sí mismo, tenga piedad, no vaya a ser que intentando con denodado esfuerzo forjar un yo más o menos exitoso, no persista en la progresiva búsqueda de su propio sentido personal e irrepetible y lo acabe perdiendo. La faceta de este vicio respecto de los demás se cura e fi cazmente con el temor al oprobio e ignominia cuando -como en el caso de los políticos- devienen públicas las propias culpas. También cuando se piden favores a otros . Como estas páginas se re fi eren al mundo universitario, cabe indicar como buenos tratamientos contra la soberbia los siguientes: en lo personal, advertir que los más sabios son personas sencillas. En lo racional, el estudio, y en lo que se re fi ere al comportamiento, la modestia en el hablar y en el hacer, pues la humildad suena en la voz y, en mayor medida, en el silencio . Si se desea más concreción en algunos ejemplos académicos, se pueden proponer otros tantos: para el fi lósofo -y para el teólogo- como advirtió Julián Marías, su riesgo permanente e ineludible es la soberbia; pero esta se cura solo con que el fi lósofo siga siéndolo, pero no solo como lo fue, sino como debe serlo, es decir, que busque con más ahínco la verdad y se olvide de su yo; que no se conforme con lo logrado en su pasado: que sus obras y palabras sean más profundas que las de antaño, porque la verdad radica preferentemente en el futuro histórico y metahistórico. Un verdadero fi lósofo puede pasar sin cargos y sin títulos -y con poco dinero...-, pero no sin pensar, aprender, descubrir... Un fi lósofo de veras busca su sentido personal, no exhibir su ideal de yo. La actitud de independencia y de búsqueda de la propia identidad del yo es lo que -según Hegel- caracterizó a la fi losofía de Kant. Por tanto, de ser certera esta acusación, no es pertinente imitar la subjetivista actitud kantiana . A otros humanistas les puede servir de ejemplo la exclamación de Rosalía de Castro: ¡Oh gloria!, deidad vana cual todas las deidades, jamás te rendí culto, jamás mi frente altiva se inclinó de tu trono ante el dosel soberbio, que en el orgullo humano tienen altar y asiento... ¡Cuántos te han alcanzado que no te merecían! y ¡cuántos cuyo nombre debiste hacer eterno, en brazos del olvido más triste y más profundo perdidos para siempre duermen el postrer sueño!. A los facultativos de las ciencias experimentales les apela este comentario poliano: La actividad cientí fi ca dirigida como corrección de la obra divina es simplemente ociosa (equivalencia de soberbia y pereza). Pero, en cuanto ociosa, sustituye a la actividad cientí fi ca adecuada: la ciencia del bien y del mal es la omisión de la ciencia del bien y solo del bien (pecado de omisión). ¿Y a los directivos? Tal vez les sirva esta sugerencia del mismo autor: repartir el poder y fomentar la libertad responsable, pues eso indica que no se ven competidores en los demás, sino alegría de que tengan la capacidad de hacer y se dediquen a ejercer su propia actividad sin recelos . En suma, en la medida en que en la universidad se logre extirpar la soberbia, se logrará descubrir más verdad. Como la universidad debe ser la punta de lanza del saber superior que indaga en la verdad, una institución académica que combata este defecto cumplirá mejor su fi n . Nuestro Tiempo 654
  • 116. Si nada más funciona... intente esto
  • 117. 73. Ese necio desea reputación y prioridad entre los monjes, autoridad en los monasterios y honores entre otras familias. 74. Deja que laicos y monjes piensen que él es el que ejecuta cada trabajo, grande o pequeño, dejando que se refieran a él. Así es la ambición de este necio, aumentando sus deseos y su orgullo. 75. Mas, ciertamente, uno es el sendero que conduce a las conquistas mundanas y otro el que lleva al Nirvana. Comprendiéndolo así el monje, no se regocija con los favores mundanos, sino que cultiva el desapego. 94. Aquel que controla firmemente sus sentidos, como el auriga sus caballos; aquel que está purificado del orgullo y desprovisto de las pasiones, a ese tal hasta los dioses envidian. 150. Este cuerpo es una ciudadela hecha de huesos cubiertos de carne y sangre en donde se almacenan el envejecimiento y la muerte, el orgullo y el engaño. 221. Uno debe liberarse del odio. Uno debe abandonar el orgullo. Uno debe despojarse de todas las ataduras. El sufrimiento no toma al que controla la mente, el cuerpo y sus pasiones. 285. Elimina tu arrogancia como se arranca la lila en otoño. Cultiva el Sendero de la paz. El Nirvana ha sido mostrado por el Iluminado. 294. Habiendo eliminado a la madre (avidez) y al padre (orgullo) y a los dos reyes (infinitismo y nihilismo), y habiendo destruido a un reino y sus habitantes (apego), uno se convierte en un iluminado. 407. Aquel cuyo deseo y odio, orgullo e ignorancia han caído como la semilla de mostaza desde la punta de la aguja, a ése llamo yo noble. Dhammapada
  • 118. 118 Ratnasambhava(contra el orgullo ) Es el Buda dorado que favorece la generosidad, la humildad y el ánimo alegre. Combate el orgullo, la soberbia, la codicia, la necesidad de tener razón y de dominar o manipular al otro. Su elemento es la Tierr a Mantra: “OM RATNASAMBHAVA TRAM” . Pronuncie el mantra, mientras siente que una luz dorada atraviesa su coronilla y se expande, limpiando su cuerpo, mente y aura de todo vestigio de soberbia, codicia o sentimientos de superioridad. Ratnasambhav a Dirección: Su r Elemento: Tierr a Color: Amarillo Dorado como el So l Propósito: Disolver Orgull o OM RATNASAMBHAVA TRAM (recita las más veces posibles para disolver tu orgullo, la exageración de las propias cualidades y menosprecio de las cualidades de los demás)
  • 119. 119 RATNASAMBHAVA Eres de color Amarillo Dorado como el Sol, eres el Buda que reúne la Sabiduría de las perfecciones del Ser que da sin medida, generoso y siempre con ánimo positivo y alegre. Transformas toda codicia, avidez y orgullo con tu joya de plenitud infinita (Ratna) limpiando cualquier sentimiento negativo. Tu elemento es la Tierra y tu dirección es el Sur. El Caballo con toda la fuerza y el brío para disolver los malos sentimientos. MANTRA: OM RATNASAMBHAVA TRAM (recita el mantra cuantas veces puedas visualizando al Buda Ratnasambhava sobre tu coronilla enviando rayos de luz que purifican tu cuerpo, mente y espíritu de codicia, avidez y orgullo)
  • 121. 121 ego. (Del lat. ego, yo). 1. m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior . 2. m. coloq. Exceso de autoestima . -ego, ga . 1. suf. V. -iego . Real Academia Española ©
  • 122. 122 soberbia. (Del lat. superbĭa). 1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros . 2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás . 3. f. Especialmente hablando de los edi fi cios, exceso en la magni fi cencia, suntuosidad o pompa . 4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas . 5. f. ant. Palabra o acción injuriosa . soberbio, bia. (Del lat. superbus, in fl . por soberbia). 1. adj. Que tiene soberbia o se deja llevar de ella . 2. adj. Alto, fuerte o excesivo en las cosas inanimadas . 3. adj. Grandioso, magní fi co . 4. adj. Dicho ordinariamente de un caballo: Fogoso, orgulloso y violento . □ V . pobre y soberbio Real Academia Española ©
  • 123. 123 engreído, da. (Del part. de engreír). 1. adj. Dicho de una persona: Demasiado convencida de su valer . Real Academia Española ©
  • 124. 124 vanidad. (Del lat. vanĭtas, -ātis). 1. f. Cualidad de vano1. 2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento . 3. f. Caducidad de las cosas de este mundo . 4. f. Palabra inútil o vana e insustancial . 5. f. Vana representación, ilusión o fi cción de la fantasía . ajar la ~ de alguien . 1. loc. verb. coloq. Abatir su engreimiento y soberbia . Real Academia Española © vanidoso, sa. 1. adj. Que tiene vanidad y la muestra . Real Academia Española ©
  • 125. 125 narcisismo. 1. m. Manía propia del narciso2. 2. m. Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras . Real Academia Española © narciso2. (Por alus. a Narciso, personaje mitológico). 1. m. Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo . Real Academia Española ©
  • 126. 126 ególatra. 1. adj. Que profesa la egolatría. U. t. c. s. Real Academia Española ©
  • 127. 127 obtuso, sa. (Del lat. obtūsus, part. pas. de obtundĕre, despuntar, embotar). 1. adj. romo (‖ sin punta) . 2. adj. torpe (‖ tardo en comprender) . □ V . ángulo obtuso Real Academia Española ©
  • 128. 128 envanecimiento. 1. m. Acción y efecto de envanecer . Real Academia Española © envanecer. (Del lat. in, en, y vanescĕre, desvanecer). 1. tr. Causar o infundir soberbia o vanidad a alguien. U. t. c. prnl . 2. prnl. p. us. Dicho del fruto de una planta: Quedarse vano por haberse secado o podrido su meollo. U. en Chile. El trigo se ha envanecido con estas heladas. U. t. c. tr . ¶ MORF. conjug. c. agradecer . Real Academia Española ©
  • 129. 129 arrogante. (Del ant. part. act. de arrogar; lat. arrŏgans, -antis). 1. adj. Altanero, soberbio . 2. adj. Valiente, alentado, brioso . 3. adj. Gallardo, airoso . Real Academia Española ©
  • 131. No confundir Amor propi o Autoestim a Orgullo san o Quererse a uno mism o Auto Aceptació n Auto valoració n Aprecio por uno Soberbi a Orgull o Egolatrí a Arroganci a Vanidad
  • 132. 132 EL AMOR PROPIO Y LA SOBERBIA por lleiser Debes estar pensando que todas estas palabras sobre el amor a uno mismo implica un tipo de comportamiento detestable semejante a la egolatría. Nada puede ser estar más lejos de la verdad. El amor por uno mismo no tiene nada que ver con el tipo de comportamiento que se caracteriza por la insistencia en decirle a todo el mundo lo maravilloso que es uno. Ése no es amor a uno mismo sino más bien una forma de tratar de conseguir la atención y el aprecio de los demás. Es una actitud tan neurótica como la del individuo que está sobrecargado de desprecio por si mismo . El comportamiento arrogante y jactancioso está motivado por el deseo de ganar el aprecio de los demás. Quiere decir que el individuo se valora a sí mismo en base a lo que los demás ven en él. De no ser así, no sentiría la necesidad de convencer a los demás. Es su fi ciente contar con la propia aceptación interna. No tiene nada que ver con los puntos de los demás . http://cuidandomimundo.com/portal/?p=2700
  • 133. 133 Yo no puedo derrotar a tu ego, lo tienes que hacer tu mismo. Ese trabajo no hay nadie en el universo que lo pueda hacer más que tú . “El ego no renuncia espontáneamente, debe ser dominado por la voluntad” . El mayor truco del ego es hacerte pensar que eres tu mismo . Tu no eres tu ego . No escuches esa voz . Si tan sólo lograras entender esta lección, en ese momento comenzaría tu desarrollo espiritual, una de las más feroces batallas que puedes pelear en tu vida . Hasta ahora tu ego te ha tenido subyugado, sometido, has sido su prisionero. Pero el que hayas abierto este mail, el que lo estés leyendo, es un gran logro . Si te sientes mal, si te sientes enojado, si te sientes irritado o molesto, es tu ego el que está reaccionando. Si tienes ganas de mandar este mail a la basura es tu ego el que se siente amenazado . Pero si te sientes sacudido, si te sientes conmovido, si estás teniendo un “quiebre”, es porque estás teniendo un momento de despertar de tu conciencia. Y este es un salto cuántico en tu desarrollo espiritual. Felicidades . El ego es tu soberbia, tu orgullo, tu miedo, tu vanidad, tu inseguridad, tu instinto de sobrevivencia, tu deseo de tener siempre la razón, tus juicios, tus críticas, lo que tu crees que es la realidad, tus percepciones equivocadas, tus paradigmas, tus emociones perturbadas, tus deseos aviesos más ocultos . Si se puede derrotar al ego, pero el único que lo puedes hacer eres tu. Yo no puedo...
  • 134. 134 Tu eres tu mayor enemigo, tu ego. El problema estratégico es que ese ego te conoce demasiado bien, porque vive contigo, duerme contigo, va a todos lados contigo y así lo ha hecho a lo largo de todos los tiempos. Derrotarlo será la empresa más difícil que puedas emprender en tu vida. Pero vale la pena. Someter a tu ego es el principio del camino espiritual. Si tu vida está en con fl icto, atrapada en problemas, si todo es un caos, si no sientes armonía, paz, tranquilidad, es porque tu ego reina. El día que lo sometas todo volverá a la paz, a la tranquilidad, a la claridad. El ego te hace creer que tus problemas están fuera de ti (deudas, crisis matrimoniales, que te sientas feo o viejo o acabado, rechazado, enfermo, inútil, despreciable, etc.). Esa es la voz del ego: cuando no te enaltece, haciéndote creer que eres el mejor, un rey, un príncipe, el más guapo, el más rico, el más adorado, el más famoso, el más listo, el más inteligente, el más popular, el más querido, entonces te da la puñalada trapera y lanza sus dardos más negros para sumirte en la desesperación, en la desesperanza, en la depresión. No lo oigas. La otra cara del ego es la depresión, es la inquietud, es la angustia. Es la misma moneda. Tu objetivo es encontrar el equilibrio, el justo medio. Ni sentirte dios, ni sentirte diablo. Ni estar eufórico ni estar deprimido. Encontrar el equilibrio, la armonía. Quieres derrotar a tu ego: simplemente obsérvalo. No resiste una mirada. Es tremendamente tímido. No aceptará que lo veas de frente. Le gusta actuar en las sombras, en la oscuridad y traerte por la calle de la amargura. Así lo ha hecho toda tu vida. Siempre ha tenido el control. Ahora es el momento en que le digas: ¡Ya Basta! Siempre hay un nuevo volver a empezar, un despertar, por fi n se ha hecho la luz en tu consciencia y es justo que tu Ser tome el control. Al menos por este instante brilló tu Ser y aunque sea por un segundo dominaste a tu Ego. Eso demuestra que lo puedes lograr, aunque no será una guerra fácil. Haz ganado una primera batalla, pero el camino será largo y duro. A partir de este momento, si tu lo decides, puedes convertirte en un guerrero espiritual, y emprender una guerra cuyo campo de batalla está únicamente dentro de ti . Fuentes : - El Quiebre del Eg o http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=76 6 - Quiebre s http://www.patriciahashuel.com.ar/126.htm
  • 135. 135 «El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad» Ernest Hemingway
  • 136. 136 10 ABRIL 2010 Ego traicionero. Un asceta habia conseguido, tras muchos años de mortificaciones, contar con el don de la ubicuidad. Siendo ya muy anciano un día acudio el emisario de la Muerte para llevárselo. El asceta, con sus dotes clarividentes intuyó al emisario y cuando iba a llegar, se desdobló en veinte formas iguales. El emisario, desconcertado, no sabía cual era la real y se marchó. Le contó lo sucedido al señor de la Muerte, que le dió unas instrucciones al oido. Dias despues el emisario volvió a donde estaba el asceta. Cuando llegó ante el, ya se había desdoblado nuevamente en veinte formas iguales. Entonces el emisario, siguiendo las instrucciones del señor de la Muerte, exclamó: -¡Muy bien, muy bien, pero que muy bien!. Esto es fantastico, pero hay un pequeño fallo. Entonces, herido en lo más profundo de su orgullo, el asceta preguntó: -¿Cual? Y entonces el emisario lo cogió y se lo llevó al reino de la Muerte. http://akikazeakizuki.blogspot.com/2010_04_01_archive.html
  • 137. Queridos maestros, el proverbio dice: Juzgando la cara del hombre sabe uno si ha comido o no . Del mismo modo puede detectarse fácilmente si se conoce o no el Dharma al comprobarse si se puede o no conquistar sus deseos y su apego egocéntrico. Si se puede es prueba de que se conocen y practican las enseñanzas budistas . Uno puede ser muy elocuente al hablar sobre el Dharma y ganar todos les debates, pero si no puede dominarse ni por un segundo el propio apego al ego o sus deseos sino que es indulgente consigo mismo en palabras y charlas, no se obtendrá ningún bene fi cio de sus victorias en debates, sino más bien incrementará con ello su egoísmo y orgullo. Ésta es la causa del etern o vagar en el samsara y del caer al fondo del in fi erno . Por lo tanto, toda argumentación, según puedo yo ver, es dañina y destructiva. Tu disculpa por lo de ayer es muy buena. Ahora hemos terminado nuestra discusión y ustedes pueden regresar a su casa Milarepa
  • 138. Fuente imagen: Curso Lam Rim. Instituto Budadharma
  • 139. El Ego es capaz de ponerse cualquier disfraz Y cuando estás disfrazado eres capaz de hacer cosas más horribles de las que te atreverías cuando estás en tu verdadera naturaleza, en tu verdadero ser, porque te sientes escondido u oculto, como que nadie va a saber quién lo dijo o hizo… pero por más disfraces que te pongas, jamás podrás esconderte de ti mismo… Fuente imagen: http://www.disfracesdepeli.com
  • 140. Fuente imagen: http://www.disfracesdepeli.com En éste momento ¿eres tu? ¿estás en tu verdadera esencia? ¿o te estás escondiendo incluso hasta de ti mísmo? ¿De qué estás disfrazado en este momento?
  • 141. ¿Te da miedo quitarte el disfraz porque te sentirías avergonzado incluso de ti mismo, por que no podrías contener el llanto, porque no resistirías ver tu mirada desnuda frente al espejo de tu ser? ¡Atrévete! Es un momento tierno, es un momento de mucho dolor, pero de un dolor sanador… En ese momento te reencuentras contigo mismo, te sanas… Reconoces lo que hiciste, te perdonas a ti mismo, reparas el daño y te conectas con la fuerza superior ante la cual haces un voto de no volver a caer tan bajo… Ese voto es lo que te da la fuerza de la transformación y de la resistencia… ¡Inténtalo! Es el mejor regalo que te puedes dar en toda la vida…
  • 142. Soy un mentiroso ¿Te atreverías a quitarte todas las etiquetas? Soy un corrupto Soy un libidinoso Soy muy violento Soy muy enojón Soy un looser Soy un ignorante Soy el que más sufre Soy un vicioso Soy … No eres nada de eso … En realidad eres un ser amoroso, compasivo, bondadoso, generoso, bueno, honesto, limpio… Sólo date permiso de reencontrarte con tu verdadera naturaleza, con tu verdadero ser No se quién soy Soy muy miedoso
  • 143. Soy muy fl ojo ¿Te atreverías a quitarte todas las etiquetas? Soy un ratero Soy muy vanidoso Soy muy descuidado Estoy muy gord@ Soy el mejor Soy un tramposo Soy el más listo Soy codependiente Soy… Estoy… No eres nada de eso … En realidad eres un ser amoroso, compasivo, bondadoso, generoso, bueno, honesto, limpio… Sólo date permiso de reencontrarte con tu verdadera naturaleza, con tu verdadero ser Nadie me quiere Soy muy valiente
  • 144. 144