El documento analiza la representación de la juventud y la cultura del rock en el periódico El Tiempo entre 1995 y 2013, destacando su impacto en la identidad cultural y los patrones de violencia. Se concluye que la juventud actual ha perdido horizontes políticos y que la prensa contribuye a la percepción negativa de la cultura rockera. Se emplea un enfoque de análisis discursivo e iconográfico para estudiar cómo se presenta el rock como contracultura.