El documento describe el arte de callar como más que simplemente cerrar la boca. Callar libera del ego y la necesidad de hablar, permitiendo que la mirada y los gestos hablen. Callar es la pareja de la palabra en conversaciones y la nota que resalta otros colores. El silencio puede expresar lo indecible de manera más profunda que las palabras. El arte de callar viene del corazón, no de mandatos, y habla el lenguaje del corazón.