El Barroco se desarrolló en el siglo XVII como reacción al pesimismo y crisis social causados por las guerras, enfermedades y malos climas. Se caracterizó por un sentimiento de desconfianza y desengaño que se expresó a través de nuevos estilos en literatura, música, pintura y arquitectura que enfatizaron el dinamismo, el movimiento y los contrastes.