El documento habla sobre el bautismo verdadero y la salvación del alma. Indica que solo hay dos cosas que se deben hacer para sanar el alma: 1) Poner la mirada en las cosas de arriba y en Jesús, y 2) Lavar el alma de los pecados mediante el bautismo en el nombre de Jesús, siguiendo el ejemplo de los apóstoles. El que no se bautice correctamente en el nombre de Jesús no podrá entrar al reino de los cielos.