El documento describe la evolución del calendario romano. Originalmente tenía 10 meses lunares y duraba 304 días. Más tarde se añadieron dos meses y pasó a 355 días. Julio César reformó el calendario para que tuviera 365 días. Los meses recibieron nombres de dioses y emperadores romanos. El calendario juliano se mantuvo hasta que el papa Gregorio XIII introdujo pequeñas reformas en el siglo XVI, dando lugar al calendario gregoriano actual.