El documento detalla la evolución de diversos calendarios, incluyendo el romano, griego, egipcio, árabe y el de la revolución francesa, describiendo sus peculiaridades y orígenes. Se centra en el calendario romano, que fue ajustado por Julio César y posteriormente reformado por el papa Gregorio XIII, estableciendo el calendario actual. También se menciona el impacto de estos calendarios en la medición del tiempo y su conexión con aspectos culturales y mitológicos.