El documento analiza el estado de la democracia en América Latina, destacando los impactos de la pandemia y los retrocesos democráticos en los últimos años. Se observa una compleja relación entre la sociedad civil y el estado, así como el papel crucial de la gobernanza y la movilización social en la promoción de políticas inclusivas. A pesar de los avances en la reducción de la pobreza y desigualdad en la primera parte del siglo XXI, la región enfrenta una crisis económica agravada por el COVID-19, lo que ha incrementado la pobreza y la desigualdad.