Sopo era un gigante solitario que comía nubes y lloraba provocando inundaciones. Una noche, las estrellas le aconsejaron encontrar amigos ayudando a otros. Sopo observó a los humanos y descubrió cómo sus acciones los afectaban. Desde entonces, comía nubes sólo donde habría tormentas y lloraba donde faltaba agua, convirtiéndose en una bendición para todos y ganándose amigos.