El documento describe las tres etapas de la historia de Roma: monarquía, república e imperio, destacando el papel absoluto del emperador en la última fase. Octavio, el primer emperador, conocido como Augusto, restauró la unidad del gobierno y fomentó un periodo de paz y prosperidad llamado el siglo de Augusto. Durante su reinado, la cultura, las artes y el comercio florecieron, y se promovió la romanización de las provincias.