La República Romana se extendió desde el 510 a.C. hasta el 27 a.C., caracterizada por un régimen político con tres órganos: el Senado, las asambleas y las magistraturas. Durante este periodo, surgieron tensiones entre patricios y plebeyos, culminando en la igualdad política tras la redacción de la Ley de las XII Tablas. Las Guerras Púnicas y la expansión territorial llevaron a la creación de provincias romanas, mientras que la crisis de la república marcó el ascenso de líderes militares y la eventual caída de la república en favor del imperio.