La manipulación se define como el control indirecto o engañoso sobre otras personas con fines de ventaja personal. En contraste, la persuasión usa métodos lógicos para convencer apelando al intelecto. Las Escrituras dan ejemplos de ambos, como Abraham fingiendo que Sara era su hermana, o Ester persuadiendo a Asuero a salvar a su pueblo. Para liberarse de la manipulación, hay que dejar de depender del manipulador, prepararse para sufrimiento y examinar sus expectativas irrazonables.