Fernando era un hombre exitoso pero obsesivo con el trabajo que comenzó a mostrar comportamientos extraños como golpear a su esposa. Fue enviado a un psiquiatra y diagnosticado con demencia, siendo internado en un manicomio donde su salud mental empeoró, creyendo que podía volar y ver espíritus. Sus hijos dejaron de visitarlo y él permaneció delirando solo en el manicomio.