El signo lingüístico es la combinación de un concepto (significado) y una imagen acústica (significante). Tiene cuatro características principales: es lineal, arbitrario, mutable e inmutable, y articulado. El signo lingüístico se puede dividir en unidades más pequeñas con significado (monemas) y sin significado (fonemas), lo que permite formar todos los signos de una lengua con pocas unidades.