Este documento discute la importancia del nombre de Dios (Yahweh) en las Escrituras hebreas. Explica que el nombre aparece casi 7,000 veces en el Tanaj y destaca su presencia en pasajes clave como el Shema y la bendición sacerdotal. Argumenta que sería imposible que el nombre se hubiera perdido dado su uso frecuente y centralidad en la fe y práctica de Israel.