Las selvas juegan un papel fundamental en la conservación del clima, el agua y la biodiversidad de tres maneras: 1) regulan los niveles de agua y evitan inundaciones rápidas al absorber y retener el agua de lluvia como una "esponja", 2) contienen una gran diversidad de plantas y animales que interactúan en ciclos ecológicos que purifican el aire y el suelo, y 3) las plantas de la selva absorben grandes cantidades de dióxido de carbono para contrarrestar el calentamiento