El documento enumera las principales fuentes de contaminación de los alimentos: personas, plantas, animales, agua, aguas residuales, suelo y aire. Las manos sucias y saliva de personas enfermas son fuentes comunes de contaminación por personas, mientras que los animales domésticos y salvajes portan grandes cantidades de bacterias. El uso de agua y suelo contaminados, así como aguas residuales sin tratar, también propagan microorganismos dañinos a los cultivos y alimentos.