Los fósiles vivos como las libélulas, cangrejos y tiburones contradicen la teoría evolutiva al mostrar que algunas especies han permanecido casi sin cambios por largos períodos de tiempo, en concordancia con la reproducción por especie descrita en Génesis. Además, la ausencia de fósiles de ciertas especies como ginkgos y celacantos en algunas capas rocosas no significa necesariamente que no existían durante su formación, al igual que no tenemos evidencia fósil de los humanos en los últimos 70