El ojo que no quieren ver

  Uno de los hallazgos más fascinantes en el registro fósil es el del
trilobites que se extinguió hace mucho tiempo. Los trilobites vivían en
los océanos antiguos de la Tierra, y a menudo estos son considerados
como los primeros artrópodos del mundo—criaturas que consistían de
  caparazones duros y que tenían múltiples segmentos del cuerpo y
     patas articuladas. Estas criaturas, las cuales poseyeron un
  exoesqueleto duro, se parecen a los cangrejos de herradura. Los
   evolucionistas enseñan que los trilobites fueron algunos de los
primeros animales que vivieron en la Tierra. Según la teoría evolutiva,
los trilobites tienen más de 250,000,000 de años de edad, pero aun así
      su lente óptico estaba adelantado en “millones de años”…
por Matthew Vanhorn




La evolución propone que todos los animales vivos han
progresado de criaturas más simples y que, a causa de los
procesos        de       la        selección      natural,   los   organismos   han
“mejorado” en el camino. Por tanto, hablando tradicionalmente,
la evolución sugiere que ya que los trilobites son “tan antiguos”,
estos deben haber sido criaturas completamente simples con
características primitivas. Sin embargo, el ojo del trilobites—el
cual         es          increíblemente
complejo—refuta tal concepto.
El estudio del trilobites y su
impresionante “lente óptico”,
deja        a          los         científicos
boquiabiertos. La escritora de
ciencia, Lisa Shawver, una vez
observó         que          los     trilobites
tenían “los lentes ópticos más
sofisticados                 alguna        vez
producido por la naturaleza”
(1974, 105:72). Los trilobites
realmente              poseyeron             el
sistema visual más avanzado
en el reino animal.

Pero alguien puede preguntar,
¿cómo es posible saber exactamente cómo lucía el ojo del
trilobites,       si     generalmente             el   tejido   suave   (como   los
encontrados en los lentes y córneas del ojo) no se preserva en
el registro fósil? La respuesta tiene que ver con el hecho que
los ojos de los trilobites estuvieron compuestos de calcita
inorgánica—una composición muy diferente a la de los tejidos
orgánicos del ojo humano. Los átomos de calcita están
arreglados en tal manera que la luz que entra en un ángulo
procede sin ser afectada, mientras que la luz en un ángulo
separado es dividido en dos rayos que viajan en diferentes
ángulos.   La   mayoría   de   trilobites   tenía   un   par   de   ojos
compuestos que estaban constituidos de 100 a 15,000 lentes en
cada ojo. Los ojos compuestos en los artrópodos vivientes son
muy sensibles al movimiento. Los seres humanos poseen lentes
(conocidos como lentes vertebrados) que pueden cambiar su
forma para poder enfocar los objetos en distancias variadas.
Los ojos del trilobites tenían lentes rígidos que no podían
moverse para ajustar el enfoque. Por ende, para compensar sus
lentes rígidos, el ojo del trilobites poseía una estructura interna
de “doblete óptico”, combinada con lo que es conocido como
una “interface refractante” (necesaria para hacer que los dos
lentes trabajen juntos) que corregía los problemas de enfoque.
Al abordar estas características, el experto en trilobites
reconocido mundialmente, Ricardo Levi-Setti, escribió:

      “De hecho, este doblete óptico es un mecanismo tan
     típicamente asociado con la invención humana que su
descubrimiento en los trilobites llega a ser algo impactante. El
descubrimiento de que los trilobites desarrollaron y usaron tales
   mecanismos hace medio billón de años atrás es aun más
   impactante. Y un descubrimiento final—el hecho de que la
interface refractante entre los dos elementos del lente en el ojo
   del trilobites fue diseñada de acuerdo con construcciones
  ópticas realizadas por Descartes y Huygens a mediados del
siglo diecisiete—se asemeja a la ciencia ficción pura. El diseño
  del lente del ojo del trilobites pudiera calificar bien para una
    revelación patentada (1993, pp. 54,57, énfasis añadido).”
El ojo del trilobites consistía de miles de hexágonos. Esto
aseguraba que la luz que entraba de cualquier ángulo se
refractara en el ojo de la criatura. Había una pequeña pared
entre los hexágonos que evitaba que toda la luz refractada se
mezcle. Tales características permitían que los trilobites vieran
perfectamente en el agua. Los trilobites no tenían problemas
con miopía o previsión. Los objetos que estaban a un pie de
distancia, o los objetos a cien millas, pudieron ser enfocados
simultáneamente. Tal complejidad indicaría que la evolución es
un proceso degenerativo, ya que nada en la Tierra hoy en día se
compara al ojo del trilobites. Considere el comentario sobre
este   mismo    punto     hecho    por   Niles   Eldredge,   famoso
paleontólogo evolucionista del Museo Americano de Historia
Natural.

“Estos lentes—definidos técnicamente como lentes esféricos y
  aplanáticos—optimizan la luz recogida y la formación de la
           imagen mejor que cualquier lente alguna vez
concebido. Nosotros podemos admirarnos justificablemente de
 que estos trilobites, muy temprano en la historia de la Tierra,
 tuvieron el mejor diseño posible de lentes que la física óptica
alguna vez haya podido formular (como citado en Ellis, 2001, p.
                        49, énfasis añadido).”
¡Ciertamente    debemos     “admirarnos     justificablemente”!    Las
teorías darvinianas que intentan explicar el ojo del trilobites son
completamente incapaces de dar cuenta por tal complejidad,
especialmente teniendo en cuenta el hecho que se considera
que el trilobites ha evolucionado tan temprano. Cuando uno
considera la complejidad del ojo del trilobites y lo compara con
los sistemas ópticos considerablemente menos-complejos de
los animales y/o humanos modernos, parece que la evolución
“ha caminado en reversa”.

Uno no consigue una ley sin un legislador, una pintura sin un
pintor, un poema sin un poeta o un diseño sin un diseñador.
Aunque   se    esfuercen,   los   evolucionistas    simplemente    no
pueden evitar la evidencia que indica que existe diseño
intrincado en estas criaturas sorprendentes. Y, como incluso los
evolucionistas admiten, el diseño implica un diseñador. La
pregunta que todo evolucionista debe enfrentar entonces es:
¿Quién diseñó los lentes del ojo del trilobites? La “naturaleza”
ciertamente no lo hizo, ya que la naturaleza no puede diseñar
nada. La naturaleza simplemente es “lo que está allí”. ¿Quién
                                          diseñó “lo que está allí”?
                                          El escritor del libro de
                                          Hebreos respondió a esa
                                          pregunta cuando escribió:
                                          “Porque   toda    casa    es
                                          hecha por alguno; pero el
                                          que hizo todas las cosas
                                          es Dios” (3:4).
REFERENCIAS


Ellis, Richard (2001) Aquagenesis (New York, New York: Viking).


Levi-Setti, Riccardo (1993), Trilobites (Chicago, IL: University of Chicago Press).


Shawver, Lisa J. (1974), “Trilobite Eyes: An Impressive Feat of Early Evolution,” Science News, 105:72,
February 2.


Fuente:   http://www.apologeticspress.org/espanol/articulos/2818

El Ojo Que No Quieren Ver

  • 1.
    El ojo queno quieren ver Uno de los hallazgos más fascinantes en el registro fósil es el del trilobites que se extinguió hace mucho tiempo. Los trilobites vivían en los océanos antiguos de la Tierra, y a menudo estos son considerados como los primeros artrópodos del mundo—criaturas que consistían de caparazones duros y que tenían múltiples segmentos del cuerpo y patas articuladas. Estas criaturas, las cuales poseyeron un exoesqueleto duro, se parecen a los cangrejos de herradura. Los evolucionistas enseñan que los trilobites fueron algunos de los primeros animales que vivieron en la Tierra. Según la teoría evolutiva, los trilobites tienen más de 250,000,000 de años de edad, pero aun así su lente óptico estaba adelantado en “millones de años”…
  • 2.
    por Matthew Vanhorn Laevolución propone que todos los animales vivos han progresado de criaturas más simples y que, a causa de los procesos de la selección natural, los organismos han “mejorado” en el camino. Por tanto, hablando tradicionalmente, la evolución sugiere que ya que los trilobites son “tan antiguos”, estos deben haber sido criaturas completamente simples con características primitivas. Sin embargo, el ojo del trilobites—el cual es increíblemente complejo—refuta tal concepto. El estudio del trilobites y su impresionante “lente óptico”, deja a los científicos boquiabiertos. La escritora de ciencia, Lisa Shawver, una vez observó que los trilobites tenían “los lentes ópticos más sofisticados alguna vez producido por la naturaleza” (1974, 105:72). Los trilobites realmente poseyeron el sistema visual más avanzado en el reino animal. Pero alguien puede preguntar, ¿cómo es posible saber exactamente cómo lucía el ojo del trilobites, si generalmente el tejido suave (como los encontrados en los lentes y córneas del ojo) no se preserva en el registro fósil? La respuesta tiene que ver con el hecho que los ojos de los trilobites estuvieron compuestos de calcita inorgánica—una composición muy diferente a la de los tejidos orgánicos del ojo humano. Los átomos de calcita están arreglados en tal manera que la luz que entra en un ángulo procede sin ser afectada, mientras que la luz en un ángulo
  • 3.
    separado es divididoen dos rayos que viajan en diferentes ángulos. La mayoría de trilobites tenía un par de ojos compuestos que estaban constituidos de 100 a 15,000 lentes en cada ojo. Los ojos compuestos en los artrópodos vivientes son muy sensibles al movimiento. Los seres humanos poseen lentes (conocidos como lentes vertebrados) que pueden cambiar su forma para poder enfocar los objetos en distancias variadas. Los ojos del trilobites tenían lentes rígidos que no podían moverse para ajustar el enfoque. Por ende, para compensar sus lentes rígidos, el ojo del trilobites poseía una estructura interna de “doblete óptico”, combinada con lo que es conocido como una “interface refractante” (necesaria para hacer que los dos lentes trabajen juntos) que corregía los problemas de enfoque. Al abordar estas características, el experto en trilobites reconocido mundialmente, Ricardo Levi-Setti, escribió: “De hecho, este doblete óptico es un mecanismo tan típicamente asociado con la invención humana que su descubrimiento en los trilobites llega a ser algo impactante. El descubrimiento de que los trilobites desarrollaron y usaron tales mecanismos hace medio billón de años atrás es aun más impactante. Y un descubrimiento final—el hecho de que la interface refractante entre los dos elementos del lente en el ojo del trilobites fue diseñada de acuerdo con construcciones ópticas realizadas por Descartes y Huygens a mediados del siglo diecisiete—se asemeja a la ciencia ficción pura. El diseño del lente del ojo del trilobites pudiera calificar bien para una revelación patentada (1993, pp. 54,57, énfasis añadido).”
  • 4.
    El ojo deltrilobites consistía de miles de hexágonos. Esto aseguraba que la luz que entraba de cualquier ángulo se refractara en el ojo de la criatura. Había una pequeña pared entre los hexágonos que evitaba que toda la luz refractada se mezcle. Tales características permitían que los trilobites vieran perfectamente en el agua. Los trilobites no tenían problemas con miopía o previsión. Los objetos que estaban a un pie de distancia, o los objetos a cien millas, pudieron ser enfocados simultáneamente. Tal complejidad indicaría que la evolución es un proceso degenerativo, ya que nada en la Tierra hoy en día se compara al ojo del trilobites. Considere el comentario sobre este mismo punto hecho por Niles Eldredge, famoso paleontólogo evolucionista del Museo Americano de Historia Natural. “Estos lentes—definidos técnicamente como lentes esféricos y aplanáticos—optimizan la luz recogida y la formación de la imagen mejor que cualquier lente alguna vez concebido. Nosotros podemos admirarnos justificablemente de que estos trilobites, muy temprano en la historia de la Tierra, tuvieron el mejor diseño posible de lentes que la física óptica alguna vez haya podido formular (como citado en Ellis, 2001, p. 49, énfasis añadido).”
  • 5.
    ¡Ciertamente debemos “admirarnos justificablemente”! Las teorías darvinianas que intentan explicar el ojo del trilobites son completamente incapaces de dar cuenta por tal complejidad, especialmente teniendo en cuenta el hecho que se considera que el trilobites ha evolucionado tan temprano. Cuando uno considera la complejidad del ojo del trilobites y lo compara con los sistemas ópticos considerablemente menos-complejos de los animales y/o humanos modernos, parece que la evolución “ha caminado en reversa”. Uno no consigue una ley sin un legislador, una pintura sin un pintor, un poema sin un poeta o un diseño sin un diseñador. Aunque se esfuercen, los evolucionistas simplemente no pueden evitar la evidencia que indica que existe diseño intrincado en estas criaturas sorprendentes. Y, como incluso los evolucionistas admiten, el diseño implica un diseñador. La pregunta que todo evolucionista debe enfrentar entonces es: ¿Quién diseñó los lentes del ojo del trilobites? La “naturaleza” ciertamente no lo hizo, ya que la naturaleza no puede diseñar nada. La naturaleza simplemente es “lo que está allí”. ¿Quién diseñó “lo que está allí”? El escritor del libro de Hebreos respondió a esa pregunta cuando escribió: “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios” (3:4).
  • 6.
    REFERENCIAS Ellis, Richard (2001)Aquagenesis (New York, New York: Viking). Levi-Setti, Riccardo (1993), Trilobites (Chicago, IL: University of Chicago Press). Shawver, Lisa J. (1974), “Trilobite Eyes: An Impressive Feat of Early Evolution,” Science News, 105:72, February 2. Fuente: http://www.apologeticspress.org/espanol/articulos/2818