La espiritualidad laica busca disolver el ego y lograr una transformación espiritual que conduzca a una supra humanidad a través de la práctica de la virtud y el misticismo. Inspirada por Platón y Aristóteles, esta filosofía promueve la educación en virtud y el desarrollo personal, enfatizando la importancia de la autodisciplina y el activismo social al estilo de Cristo. Además, plantea que la sanación y el crecimiento espiritual son fundamentales para alcanzar una paz interior que impulse la mejora social y personal.