El arte mudéjar se desarrolló en la Península Ibérica durante la Edad Media como resultado de la fusión de elementos artísticos cristianos y musulmanes. Tuvo dos variantes principales: el románico mudéjar que se caracterizó por el uso del ladrillo, arcos de herradura y ábsides semicirculares, y el gótico mudéjar que destacó en zonas como Teruel y Andalucía occidental con plantas de cruz latina, arcos apuntados y decoración geométrica de ladrillo y mamposter