El arte hispanomusulmán, resultado de la fe islámica desde el siglo VII, se caracteriza por la integración de elementos culturales y arquitectónicos en la península ibérica, evidenciando una diversidad que refleja su contexto histórico. Desde el arte califal hasta el nazarí, se presentan estilos como el mudéjar, que fusionan el islámico con lo cristiano, utilizando formas geométricas, vegetales y caligráficas en su decoración. Principales construcciones incluyen mezquitas, palacios y alcazabas, que destacan por su ornamentación y función social.