El arte mudéjar se desarrolló entre los siglos XII y XVI en los reinos cristianos de la Península Ibérica, incorporando elementos hispano-musulmanes. Tomó características regionales en foci como Toledo, Aragón y Andalucía. Se manifestó principalmente en la arquitectura a través del ladrillo, yeso y azulejos, con estilos románico, gótico y renacentista mudéjares.