Estudio #12 
Pbro. Francisco Chan López
Apocalipsis 6:1-4 
Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y 
oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como 
con voz de trueno: Ven y mira. 
2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo 
montaba tenía un arco; y le fue dada una 
corona, y salió venciendo, y para vencer. 
3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo 
ser viviente, que decía: Ven y mira. 
4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo 
montaba le fue dado poder de quitar de la tierra 
la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio 
una gran espada.
Apocalipsis 6 
Llegamos al momento en que el 
Cordero empieza a abrir los siete 
sellos los primeros sellos se 
describen brevemente, los 
últimos van prolongándose, al 
punto que el séptimo sello no es 
roto sino mucho después.
Apocalipsis 6 
los dos primeros sellos cuentan la 
historia política de lo que entonces 
era la provincia romana de Asia. 
Hasta poco antes del advenimiento 
del cristianismo, la región había 
sufrido repetidas invasiones por 
parte de los persas. Pero entonces el 
poderío de Roma se había 
impuesto, y ahora toda la zona era 
parte del Imperio Romano.
Apocalipsis 6
Apocalipsis 6 
El primer jinete va montado sobre un 
caballo blanco, símbolo de victoria, y 
armado de un arco. Tal era el 
armamento tradicional de los persas, y 
por tanto los primeros lectores del 
Apocalipsis entenderían bien que se 
trataba de una referencia a las 
invasiones persas.
Apocalipsis 6 
El segundo jinete va montado sobre un 
caballo bermejo, color de sangre y de 
violencia, y en la mano lleva la gran 
espada a que nos hemos referido antes, 
que era símbolo de la autoridad 
romana.
Apocalipsis 6 
las iglesias de Asia vivían en una situación 
política difícil. Todas estaban bajo el 
gobierno de Roma, que decía haber traído la 
paz a la región. Uno de los modos en que 
Roma se mantenía en el poder en esa región 
era recordándoles a sus súbditos las 
atrocidades que los persas habían cometido 
en el pasado, y el peligro de una nueva 
invasión persa, y quienes criticaban el 
gobierno romano se les acusaba de ser 
simpatizantes, de los persas.
Apocalipsis 
La visión de Juan, empero, señala que 
ambos imperios producen muerte y 
destrucción. Uno lleva una corona, en 
señal de que su política es la 
conquista abierta. El otro tiene el 
poder de quitar la paz, lo cual era una 
contradicción franca a la propaganda 
romana, que decía que el Imperio 
había traído la paz a la región.
Apocalipsis 6:5-6 
5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer 
ser viviente, que decía: Ven y mira. Y 
miré, y he aquí un caballo negro; y el que 
lo montaba tenía una balanza en la mano. 
6 Y oí una voz de en medio de los cuatro 
seres vivientes, que decía: Dos libras de 
trigo por un denario, y seis libras de 
cebada por un denario; pero no dañes el 
aceite ni el vino.
Apocalipsis 6:7-8 
7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del 
cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 
8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el 
que lo montaba tenía por nombre Muerte, y 
el Hades le seguía; y le fue dada potestad 
sobre la cuarta parte de la tierra, para matar 
con espada, con hambre, con mortandad, y 
con las fieras de la tierra.
Apocalipsis 6 
Pasamos ahora a los sellos tercero y 
cuarto. Al abrirse el tercer sello, surge un 
jinete montado sobre un caballo negro, 
símbolo de la muerte, y con una balanza 
en la mano, símbolo del comercio. Se 
oye una voz que se queja del precio del 
trigo y la cebada, mientras que el vino y 
el aceite tienen una protección especial.
Apocalipsis 6 
Esto se refiere al modo en que el comercio 
estaba afectando la agricultura de la región. 
la tierra estaba cada vez más en manos de 
grandes terratenientes que rara vez vivían en 
ellas. Para tales terratenientes, los cultivos 
más productivos eran el olivo y la vid, para 
producir aceite y vino que luego se vendían a 
alto precio en Roma y otras grandes 
ciudades.
Apocalipsis 6 
Pero para la economía local el resultado 
era que los granos escaseaban, y el precio 
del pan se volvía carísimo. una voz se queja 
de que un denario, es decir, el sueldo de un 
día, no alcanza sino para comprar dos 
libras de trigo. Puesto que se trata de trigo 
en su cáscara, esto apenas da para hacer un 
buen pedazo de pan. ¿Cómo entonces 
podrá́ un obrero alimentar a su familia, 
además de vestirla, pagar impuestos, y así́ 
sucesivamente?
Apocalipsis 6 
Domiciano se había percatado del problema, y 
proclamó un edicto en el cual limitaba el uso de 
tierras para vides y olivos. Pero la protesta de 
los terratenientes fue tal, que el edicto tuvo que 
ser revocado. En fin de cuentas, eran los pobres 
quienes sufrían por las políticas y las ganancias 
de los poderosos. Es a eso que se refiere la voz 
que se oye al salir el tercer jinete: «Dos libras de 
trigo por un denario, y seis libras de cebada por 
un denario; pero no dañes el aceite ni el vino».
Apocalipsis 6 
El cuarto caballo es de color amartillo o 
pálido. Éste es el color del misterio. La 
muerte no siempre se puede explicar por 
razones políticas (como los dos primeros 
jinetes) o económicas (como el tercero). 
Hay también este cuarto jinete, 
misterioso y poderoso, que tiene 
igualmente poder para hacer daño.
Apocalipsis 6 
El libro del Apocalipsis no simplifica los 
problemas. Si los dos primeros jinetes 
hablan de realidades políticas, el tercero 
trata de realidades económicas. Y el cuarto 
nos recuerda que, aun aparte de las malas 
políticas y las malas economías, hay 
muerte y destrucción. No es cuestión de 
imaginarnos que todo puede explicarse en 
base a circunstancias políticas ni en base al 
análisis económico.
Apocalipsis 6:9-10 
9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el 
altar las almas de los que habían sido 
muertos por causa de la palabra de Dios y 
por el testimonio que tenían. 
10Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta 
cuándo, Señor, santo y verdadero, no 
juzgas y vengas nuestra sangre en los que 
moran en la tierra?
Apocalipsis 6:11 
11 Y se les dieron vestiduras blancas, y 
se les dijo que descansasen todavía un 
poco de tiempo, hasta que se 
completara el número de sus 
consiervos y sus hermanos, que 
también habían de ser muertos como 
ellos.
Apocalipsis 6 
Mientras al abrirse los primeros 
cuatro sellos, salen los famosos 
cuatro jinetes del Apocalipsis, al 
abrirse el quinto lo que sucede es 
muy distinto. Juan ve bajo el altar 
las almas de todos los mártires los 
que habían sido muertos por causa 
de la palabra del Señor, y del 
testimonio que tenían.
Apocalipsis 6 
Puesto que para Juan hay continuidad 
entre el mensaje de Dios a Israel y el 
cumplimiento de ese mensaje en la 
proclamación de la iglesia, es de suponer 
que esos mártires son tanto las antiguos 
judíos como los cristianos. Todas esas 
almas claman a Dios, pidiendo que llegue 
el día de la victoria final, cuando se les 
hará́ justicia, y los que persiguieron la 
verdad serán destruidos.
Apocalipsis 6 
La respuesta es sorprendente: el 
fin tiene que aguardar hasta que se 
cumplan los sufrimientos de 
nuevas generaciones. Hay otras 
personas que han de unirse a este 
número de mártires, y hay que 
esperar por ellas.
Apocalipsis 6 
Recuerde que este libio fue originalmente 
escrito como un mensaje del Señor a las 
iglesias de Asia, amenazadas de 
persecución y muerte, algunas personas 
ya habían muerto por su fe. Luego, la 
pregunta que hacen las almas de los 
mártires bajo el altar es la misma 
pregunta que estaban haciéndose los 
fieles en lugares como Esmirna, Pérgamo 
y Filadelfia.
Apocalipsis 6 
La respuesta no es una fecha 
determinada. Al contrario, la respuesta es 
sencillamente que todavía falta que se 
cumpla el sufrimiento de los que están en 
la tierra. Luego, todo lo que se les dice a 
los creyentes en Esmirna, Pérgamo, 
Filadelfia y las demás iglesias es que el 
Señor está consciente de sus 
sufrimientos, y que al final serán 
reivindicados.
Apocalipsis 6 
Lo que tales creyentes han de 
hacer es continuar siendo fieles, 
aunque por lo pronto parezca que 
quienes se les oponen son más 
poderosos que ellos. La palabra 
final la tendrá́ el Señor.
Apocalipsis 5 
La mayoría de nosotros hoy no sufrimos 
persecución como la sufrieron aquellas 
iglesias de Asia. Pero sí sufrimos la 
tentación constante de pensar que los 
poderes presentes son más poderosos 
que Dios. Ha actuado usted desde 
entonces con la convicción de que 
efectivamente Dios es más grande que 
todas esas cosas?
Apocalipsis 6:12-13 
12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he 
aquí hubo un gran terremoto; y el sol se 
puso negro como tela de cilicio, y la luna 
se volvió toda como sangre; 
13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la 
tierra, como la higuera deja caer sus 
higos cuando es sacudida por un fuerte 
viento.
Apocalipsis 6:14-15 
14 Y el cielo se desvaneció como un 
pergamino que se enrolla; y todo monte 
y toda isla se removió de su lugar. 
15Y los reyes de la tierra, y los grandes, 
los ricos, los capitanes, los poderosos, y 
todo siervo y todo libre, se escondieron 
en las cuevas y entre las peñas de los 
montes;
Apocalipsis 6:16-17 
16 y decían a los montes y a las 
peñas: Caed sobre nosotros, y 
escondednos del rostro de aquel que 
está sentado sobre el trono, y de la 
ira del Cordero; 
17 porque el gran día de su ira ha 
llegado; ¿y quién podrá sostenerse 
en pie?
Apocalipsis 6 
Los primeros cinco sellos 
transcurrieron rápidamente, cada 
uno en cuestión de unos pocos 
versículos. Pero ahora el sexto va a 
tomar el resto del capítulo 6 , y todo 
el 7. Es al abrirse este sello que 
empiezan a desatarse las escenas de 
terror que se han hecho tan famosas 
en el Apocalipsis.
Apocalipsis 6 
Las metáforas son contundentes: el 
sol se pone negro como esa tela de 
cilicio que había hecho famosas 
ciertas lanas de la región; la luna se 
vuelve como sangre; las estrellas caen 
como frutos de una higuera sacudida; 
el cielo se enrolla como un 
pergamino; y los montes y las islas 
desaparecen.
Apocalipsis 6 
Ante tales catástrofes, todos huyen a 
esconderse en cuevas. Note que la 
visión subraya el pánico de los 
poderosos: «los reyes de la tierra, y 
los grandes, los ricos, los capitanes, 
los poderosos, y todo siervo y todo 
libre». Nadie escapa a la gran 
catástrofe.
Apocalipsis 6 
El hecho de que todas estas gentes se 
esconden en las cuevas y entre las peñas 
de los montes da a entender que se está 
hablando en lenguaje metafórico, pues 
poco antes se nos dijo que los montes 
habían sido removidos. En todo caso, 
todas estas gentes prefieren la muerte 
antes que tener que enfrentar la ira del 
Cordero.
Apocalipsis 6 
Lo que todo esto indica es que ha llegado 
el momento de la reivindicación que las 
almas de los mártires pedían cuando se 
abrió́ el quinto sello. Es por eso que se 
subraya el pánico de los poderosos, 
quienes son precisamente los que han 
perseguido y oprimido a los fieles. Pero 
tampoco están exentos quienes no son 
poderosos: «todo siervo y todo libre».
Apocalipsis 6 
Este libro fue escrito como una palabra de 
consuelo y de afirmación para los 
cristianos de la provincia de Asia, que 
sufrían persecución y toda clase de 
presión económica y social. Sin embargo, 
cuando hoy lo leemos, la mayoría de 
nosotros lo vemos como un libro de 
espanto.
Apocalipsis 6 
¿Por qué será́ que un libro que para sus 
primeros lectores fue palabra de consuelo, a 
nosotros tiende a causarnos terror? ¿No será́ 
que nuestra posición en el mundo es muy 
diferente a la de aquellos cristianos del siglo 
I? Aquellas iglesias de Asia veían los 
cataclismos anunciados en el Apocalipsis 
como una gran reivindicación. A nosotros 
hoy se nos hace difícil verlos así́. ¿No será́ que 
nuestra perspectiva se acerca más a la de «los 
reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los 
capitanes, los poderosos»?
Apocalipsis 6 
En cada una de esas situaciones, ¿a qué 
grupo pertenece usted? ¿A qué grupo 
pertenece su iglesia? Hágase el propósito 
de tomar siempre el partido de quienes 
sufren, y no de quienes causan 
sufrimientos, pues sólo así́ podrá́ usted 
sostenerse en pie cuando llegue el día de 
la gran ira del Cordero. 
Oremos

Estudio 12 de apocalipsis

  • 1.
    Estudio #12 Pbro.Francisco Chan López
  • 2.
    Apocalipsis 6:1-4 Vicuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. 3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.
  • 3.
    Apocalipsis 6 Llegamosal momento en que el Cordero empieza a abrir los siete sellos los primeros sellos se describen brevemente, los últimos van prolongándose, al punto que el séptimo sello no es roto sino mucho después.
  • 4.
    Apocalipsis 6 losdos primeros sellos cuentan la historia política de lo que entonces era la provincia romana de Asia. Hasta poco antes del advenimiento del cristianismo, la región había sufrido repetidas invasiones por parte de los persas. Pero entonces el poderío de Roma se había impuesto, y ahora toda la zona era parte del Imperio Romano.
  • 5.
  • 6.
    Apocalipsis 6 Elprimer jinete va montado sobre un caballo blanco, símbolo de victoria, y armado de un arco. Tal era el armamento tradicional de los persas, y por tanto los primeros lectores del Apocalipsis entenderían bien que se trataba de una referencia a las invasiones persas.
  • 7.
    Apocalipsis 6 Elsegundo jinete va montado sobre un caballo bermejo, color de sangre y de violencia, y en la mano lleva la gran espada a que nos hemos referido antes, que era símbolo de la autoridad romana.
  • 8.
    Apocalipsis 6 lasiglesias de Asia vivían en una situación política difícil. Todas estaban bajo el gobierno de Roma, que decía haber traído la paz a la región. Uno de los modos en que Roma se mantenía en el poder en esa región era recordándoles a sus súbditos las atrocidades que los persas habían cometido en el pasado, y el peligro de una nueva invasión persa, y quienes criticaban el gobierno romano se les acusaba de ser simpatizantes, de los persas.
  • 9.
    Apocalipsis La visiónde Juan, empero, señala que ambos imperios producen muerte y destrucción. Uno lleva una corona, en señal de que su política es la conquista abierta. El otro tiene el poder de quitar la paz, lo cual era una contradicción franca a la propaganda romana, que decía que el Imperio había traído la paz a la región.
  • 10.
    Apocalipsis 6:5-6 5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.
  • 11.
    Apocalipsis 6:7-8 7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.
  • 12.
    Apocalipsis 6 Pasamosahora a los sellos tercero y cuarto. Al abrirse el tercer sello, surge un jinete montado sobre un caballo negro, símbolo de la muerte, y con una balanza en la mano, símbolo del comercio. Se oye una voz que se queja del precio del trigo y la cebada, mientras que el vino y el aceite tienen una protección especial.
  • 13.
    Apocalipsis 6 Estose refiere al modo en que el comercio estaba afectando la agricultura de la región. la tierra estaba cada vez más en manos de grandes terratenientes que rara vez vivían en ellas. Para tales terratenientes, los cultivos más productivos eran el olivo y la vid, para producir aceite y vino que luego se vendían a alto precio en Roma y otras grandes ciudades.
  • 14.
    Apocalipsis 6 Peropara la economía local el resultado era que los granos escaseaban, y el precio del pan se volvía carísimo. una voz se queja de que un denario, es decir, el sueldo de un día, no alcanza sino para comprar dos libras de trigo. Puesto que se trata de trigo en su cáscara, esto apenas da para hacer un buen pedazo de pan. ¿Cómo entonces podrá́ un obrero alimentar a su familia, además de vestirla, pagar impuestos, y así́ sucesivamente?
  • 15.
    Apocalipsis 6 Domicianose había percatado del problema, y proclamó un edicto en el cual limitaba el uso de tierras para vides y olivos. Pero la protesta de los terratenientes fue tal, que el edicto tuvo que ser revocado. En fin de cuentas, eran los pobres quienes sufrían por las políticas y las ganancias de los poderosos. Es a eso que se refiere la voz que se oye al salir el tercer jinete: «Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino».
  • 16.
    Apocalipsis 6 Elcuarto caballo es de color amartillo o pálido. Éste es el color del misterio. La muerte no siempre se puede explicar por razones políticas (como los dos primeros jinetes) o económicas (como el tercero). Hay también este cuarto jinete, misterioso y poderoso, que tiene igualmente poder para hacer daño.
  • 17.
    Apocalipsis 6 Ellibro del Apocalipsis no simplifica los problemas. Si los dos primeros jinetes hablan de realidades políticas, el tercero trata de realidades económicas. Y el cuarto nos recuerda que, aun aparte de las malas políticas y las malas economías, hay muerte y destrucción. No es cuestión de imaginarnos que todo puede explicarse en base a circunstancias políticas ni en base al análisis económico.
  • 18.
    Apocalipsis 6:9-10 9Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?
  • 19.
    Apocalipsis 6:11 11Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
  • 20.
    Apocalipsis 6 Mientrasal abrirse los primeros cuatro sellos, salen los famosos cuatro jinetes del Apocalipsis, al abrirse el quinto lo que sucede es muy distinto. Juan ve bajo el altar las almas de todos los mártires los que habían sido muertos por causa de la palabra del Señor, y del testimonio que tenían.
  • 21.
    Apocalipsis 6 Puestoque para Juan hay continuidad entre el mensaje de Dios a Israel y el cumplimiento de ese mensaje en la proclamación de la iglesia, es de suponer que esos mártires son tanto las antiguos judíos como los cristianos. Todas esas almas claman a Dios, pidiendo que llegue el día de la victoria final, cuando se les hará́ justicia, y los que persiguieron la verdad serán destruidos.
  • 22.
    Apocalipsis 6 Larespuesta es sorprendente: el fin tiene que aguardar hasta que se cumplan los sufrimientos de nuevas generaciones. Hay otras personas que han de unirse a este número de mártires, y hay que esperar por ellas.
  • 23.
    Apocalipsis 6 Recuerdeque este libio fue originalmente escrito como un mensaje del Señor a las iglesias de Asia, amenazadas de persecución y muerte, algunas personas ya habían muerto por su fe. Luego, la pregunta que hacen las almas de los mártires bajo el altar es la misma pregunta que estaban haciéndose los fieles en lugares como Esmirna, Pérgamo y Filadelfia.
  • 24.
    Apocalipsis 6 Larespuesta no es una fecha determinada. Al contrario, la respuesta es sencillamente que todavía falta que se cumpla el sufrimiento de los que están en la tierra. Luego, todo lo que se les dice a los creyentes en Esmirna, Pérgamo, Filadelfia y las demás iglesias es que el Señor está consciente de sus sufrimientos, y que al final serán reivindicados.
  • 25.
    Apocalipsis 6 Loque tales creyentes han de hacer es continuar siendo fieles, aunque por lo pronto parezca que quienes se les oponen son más poderosos que ellos. La palabra final la tendrá́ el Señor.
  • 26.
    Apocalipsis 5 Lamayoría de nosotros hoy no sufrimos persecución como la sufrieron aquellas iglesias de Asia. Pero sí sufrimos la tentación constante de pensar que los poderes presentes son más poderosos que Dios. Ha actuado usted desde entonces con la convicción de que efectivamente Dios es más grande que todas esas cosas?
  • 27.
    Apocalipsis 6:12-13 12Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.
  • 28.
    Apocalipsis 6:14-15 14Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
  • 29.
    Apocalipsis 6:16-17 16y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
  • 30.
    Apocalipsis 6 Losprimeros cinco sellos transcurrieron rápidamente, cada uno en cuestión de unos pocos versículos. Pero ahora el sexto va a tomar el resto del capítulo 6 , y todo el 7. Es al abrirse este sello que empiezan a desatarse las escenas de terror que se han hecho tan famosas en el Apocalipsis.
  • 31.
    Apocalipsis 6 Lasmetáforas son contundentes: el sol se pone negro como esa tela de cilicio que había hecho famosas ciertas lanas de la región; la luna se vuelve como sangre; las estrellas caen como frutos de una higuera sacudida; el cielo se enrolla como un pergamino; y los montes y las islas desaparecen.
  • 32.
    Apocalipsis 6 Antetales catástrofes, todos huyen a esconderse en cuevas. Note que la visión subraya el pánico de los poderosos: «los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre». Nadie escapa a la gran catástrofe.
  • 33.
    Apocalipsis 6 Elhecho de que todas estas gentes se esconden en las cuevas y entre las peñas de los montes da a entender que se está hablando en lenguaje metafórico, pues poco antes se nos dijo que los montes habían sido removidos. En todo caso, todas estas gentes prefieren la muerte antes que tener que enfrentar la ira del Cordero.
  • 34.
    Apocalipsis 6 Loque todo esto indica es que ha llegado el momento de la reivindicación que las almas de los mártires pedían cuando se abrió́ el quinto sello. Es por eso que se subraya el pánico de los poderosos, quienes son precisamente los que han perseguido y oprimido a los fieles. Pero tampoco están exentos quienes no son poderosos: «todo siervo y todo libre».
  • 35.
    Apocalipsis 6 Estelibro fue escrito como una palabra de consuelo y de afirmación para los cristianos de la provincia de Asia, que sufrían persecución y toda clase de presión económica y social. Sin embargo, cuando hoy lo leemos, la mayoría de nosotros lo vemos como un libro de espanto.
  • 36.
    Apocalipsis 6 ¿Porqué será́ que un libro que para sus primeros lectores fue palabra de consuelo, a nosotros tiende a causarnos terror? ¿No será́ que nuestra posición en el mundo es muy diferente a la de aquellos cristianos del siglo I? Aquellas iglesias de Asia veían los cataclismos anunciados en el Apocalipsis como una gran reivindicación. A nosotros hoy se nos hace difícil verlos así́. ¿No será́ que nuestra perspectiva se acerca más a la de «los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos»?
  • 37.
    Apocalipsis 6 Encada una de esas situaciones, ¿a qué grupo pertenece usted? ¿A qué grupo pertenece su iglesia? Hágase el propósito de tomar siempre el partido de quienes sufren, y no de quienes causan sufrimientos, pues sólo así́ podrá́ usted sostenerse en pie cuando llegue el día de la gran ira del Cordero. Oremos