Goya pasó por varias etapas en su carrera artística. Inicialmente trabajó como aprendiz y recibió sus primeros encargos en un estilo convencional. Más tarde, llegó a la corte real donde creó cartones para tapices que mostraban temas populares en un estilo más ligero. Finalmente, fue nombrado pintor de cámara del rey donde destacó como retratista y desarrolló un estilo más personal y audaz.